26 de octubre de 2008

Factor diablo

Eran las cuatro de la mañana. Desperté por una pesadilla y un dolor de espalda que casi me deja muerta. La realidad después de una pesadilla es un espacio extraño. Empiezo a ver imágenes en los reflejos de las luces sobre un asiento. Me dan escalofríos y me cubrí con la frazada.
Al correr la cortina veo mi imagen que aflora desde la oscuridad, reflejando una luz inexistente. Afuera hay un cielo negro sin estrellas. Esto no es una carretera, es un túnel eterno en donde puedo sentir la velocidad del bus y el ruido ese de las cosas que están en el camino. El vaivén hace que las cosas se vuelvan borrosas, el pasar de las luces de las casas por el camino, las sombras a través de la cortina.
Imagino los espinos y rocas abandonados afuera. Me dan pena, no sé por qué. Intento dormir contando los vehículos que van hacia el norte, como si fueran ovejas saltando un corral en mi cabeza. En mi pesadilla había vampiros que me perseguían y atravesaban paredes, creo que nadie sueña con vampiros.
Mi vejiga duele como la punción de un puñal. No me di cuenta de haber estado aguantando las ganas de mear. Algunas veces sueño que voy al baño y me despierto con la ropa mojada. Tanteo mis zapatos en el piso. Antes de levantarme, hago un chequeo del pasillo y del resto de los pasajeros. Todo está silencioso y el bus sigue su camino a través de la negrura.
Un diario en el suelo me recuerda que las carreteras están llenas de accidentes. Uno nunca sabe si va a volver a casa. Nada es seguro. Antes de salir de casa me despedí de todos. Mi mamá me dijo que estaba exagerando.
Junté ánimos para atar mis cordones y lentamente me puse de pie. No vaya a ser que tropiece y caiga sobre alguien. Bastaría además un leve movimiento para perderse en el expansivo ronquido de aquellos que pueden dormir en las micros.
Hasta el final del bus existen mil kilómetros, mis pies se hunden en la alfombra del pasillo, la imagen se deforma en mis ojos. Camino sujetándome para conservar el equilibrio y me guían las luces pequeñas que las nuevas versiones de buses traen en el suelo. El motor aumenta sus revoluciones, rugiendo a cada metro que se desplaza.
Luego de horas de caminar desde mi asiento -o al menos eso sentí- tiré la palanca de la puerta del baño, pero no se abrió. No es que hubiera nadie, las letras y la luz pequeña y verde del seguro decían "unlock". La tiré de nuevo pero no hubo caso. Aquel es el segundo en que recuerdas a la familia entera del auxiliar, su madre, su perro. Uso mis fuerzas para intentarlo por tercera vez pero no hay caso. Tomo fuerzas para contenerme de la orina y la ira y me obligo a esperar unos minutos más.
Camino hasta llegar a los primeros asientos frente a la cabina del chofer. Golpeo la ventanilla pero nadie me oye. Decido abrir la puertecilla y aparece ante mí la carretera iluminada por las luces del bus, la línea contínua, las señales. El auxiliar duerme con esa habilidad única de la gente del rubro. El cuerpo sentado y la cabeza como quebrada, haciendo pucheros.
-Buenas noches-comencé con el tono cirncunspecto que he aprendido en el trabajo. El chófer como buen chofer no despega los ojos de la carretera. Ni siquiera me mira. A la distancia las luces de los otros vehículos sólo nos hacen señales.- Disculpe? -dije tocándole el hombro.
El chofer me mira en sólo una fracción de segundo. Pero nada más bastó ese pequeña fracción para notar sus ojos y su cara. Un rostro viejo y malévolo. Perversión que he visto solamente en efectos especiales de películas terroríficas. Sonríe. Su sonrisa es deforme. Tanta oscuridad como la de esa noche. Un escalofrío me recorrió y tuve allí la firme convicción de que la maldad verdaderamente existe.
Deja de sonreir para transformar su cara era una mueca. Carcajadas eran expulsadas de su boca.
¿De qué se ríe usted? ¡Tenga cuidado hombre! Los vehículos aumentaban a medida que nos acercábamos a una zona urbana. Las luces altas y las bocinas de los otros comienzan a dar señas al resto de que algo sucede.
El auxiliar despierta rápido y con buenos reflejos. El chofer aumenta la velocidad... 120... 130.. Le pregunto al auxiliar qué diablos pasa, pero no me responde, sólo le habla al chofer y trata de ayudarle pidiéndole que se detenga. No hay respuesta... 140... Me hace salir de la cabina. Su rostro estaba muy serio y me cerró la puertecilla en la cara. El bus ahora circula por la pista contraria y el auxiliar trata de controlar el volante. El bus se tambalea.
Los demás pasajeros estaban levantados o afirmados a sus butacas. Escucho sus gritos, me preguntan cosas que no puedo responder. Me sujeto de cualquier cosa, tropiezo con todo. Otros intentaron entrar en la cabina, pero sólo escucho peleas y esa voz escalofriante y tenebrosa gritándonos, gritándome
-ASÍ ES COMO FUNCIONA ESTO... ¿NO QUERÍAS SABER?
El bus se volvió un caos. Y yo sólo pensaba en la puerta del baño como una vía de escape:
-La puerta, tengo que abrir la puerta...
Saqué fuerzas de no sé dónde y tiré la maldita manilla, que por supuesto no funcionó. No me acordé de nadie, como suele ocurrir en las películas. Ver la vida pasar fue solamente saber con certeza quien era y dónde estaba, recordé cosas que nunca esperé recordar. Luego vino un "crash" y los asquerosos crujidos de fieros retorciéndose. Un golpe tras otro, la puerta del baño que por fin se abrió y me golpeó con fiereza. Girar sin fin. La noche negra. La muerte es una noche negra. Cuando todo por fin dejó de moverse y cesó la lata de cortarse, siguieron los gritos y las conversaciones desesperadas.
Debo reconocer que tengo una sensación de culpabilidad. Tampoco puedo jurar si fue todo así de esta forma. Mi bus chocó, eso sí lo sé. Cada vez que me miro al espejo para ver las heridas de mi cara, temo ver en mis ojos la mirada que tenía ese hombre.
Ahora sólo tengo frío y he pedido más frazadas. Me cubriré completamente. No quiero que ninguna mano salga por debajo de mi cama y pueda tocarme.
Ya sé cómo funciona ésto. ¿Quien es el culpable? Me da miedo pero sería poco lógico de mi parte no reconocerlo y soy tan sólo un número más en las estadísticas. Hay un factor no considerado hasta ahora para todos estos accidentes: el factor diablo.


Escrito por Eli Cárdenas
Eli es miembro de El Puñal
Este cuento se escribió en el año '97 para participar del taller literario de la Zona de Contacto. Hoy se reescribe para El Blog.

24 de octubre de 2008

Judith y Eleofonte de Damsi Figueroa: La Reescritura de un mito


Artículo de Oscar Vidal en Facultad Poética, referenciando a Teresa Muñoz de El Puñal.

MUSTIO PRESAGIO O LOS LÍMITES DE UN DISCURSO

Las evidencias sobre Baldomero Peru, son sólo signos esparcidos en un Valparaíso lejano y poco vidente a la hora de reunir acontecimientos en hechos que pudiesen darnos pistas o signos de una elocuente vivencia de este autor que estuvo merodeando cerros y orillas de playa por los setenta. Es un creador al borde de lo maldito en la poesía chilena. Prematuramente desaparecido, poco plausible y gestor de una bruma poética poco reconocida por sabedores, desdeñadores o inquisidores de fusta a la hora de desasirse de antologías.
Creador de Mustio Presagio, pieza única que consolida su acercamiento a la ya tan bullada, vasta y sumida marea de creadores de poesía que hicieron en ese entonces un discurso plebe, consanguíneo y mutante para referirse a sus pares.
Nacido en Valparaíso, según testimonios veedores que lo califican como “melancólico, casi nocturno en su transito por la vida”. Este creador arribó a esta ciudad en 1956, siendo su primera residencia. Posteriormente su familia se trasladó a El Salto en la ciudad de Viña del Mar. De allí su deambular entre la geografía de estas dos ciudades.
Adolescente, su quehacer literario se fustigó de autores de la talla de Mallarme, Eluard, Trakl y otros creadores prodigando por otro lado un inquietante acercamiento a la obra de nuestro Teillier.
Baldomero Peru, autor que se margina arbitralmente del quehacer local dice: “Nada me es ajeno, he descubierto lo que ya se ha descubierto por otras voces, poseo el don de convertir los gestos, las vicisitudes y los descalabros mutantes en tránsito que versan en mi poesía.” Así se posesiona de disyuntivas para crear sus primeros textos: “Fuertes alzas imperan y merman el presupuesto familiar” Esta insinuante pigmentación prevalece en sus afanes como signo permanente de su obra. La mezcla del paisaje trasferido a signos haciendo que el tiempo y la figura femenina que encausan su andar poético, no decaigan a la hora de determinar su intención verbal. “Encontrada con múltiples heridas que acabaron con su vida, mujer de aproximadamente 30 años permanece sin identificar en una de las salas de atención publica de esta ciudad.
Su infancia merodea en textos de naturalezas muertas y pintores renacentistas que no merman su fecunda creatividad. Seguidor de libros de botánica, educación pre escolar, historia universal y manuales para criar conejos, se prodigó de ciertos afanes melancólicos que arrastró hasta sus últimos días de bohemia y disidencia entre las calles, en ese entonces, barrio chino de Valparaíso.
Los atardeceres de Baldomero Peru, por cierto siempre cerca de los muelles, lo prodigaron de características prodigiosas con respecto a sus congeneres de verba poética. Caminante perpetuo de calles y pasajes donde se ilustraba conectado a sus lecturas predilectas. Visitador asiduo de bares, locales o casas, donde convergían sus creaciones entre copas y conversaciones de tópicos que hicieron de él, un mito urbano como muchos otros personajes que deambulan por las calles y sitios más dispersos de esta ciudad. Valparaíso, fue su creación en su poesía, creada mustiamente entre roqueríos. Sus palabras tejían el rito metálico del cemento. Memoraban su geografía lingüística en un enjuague versado que dio una perpetuidad a sus textos. Diáfana urbanidad en los bajos fondos del puerto. Aun en viejas paredes, muros a punto de caer, laberintos asimétricos que encausan la entrada hacia los ascensores, escaleras desechas por el tiempo, puertas corroídas de pigmentado quehacer se encuentran sus textos. Vocablos de poesía que enuncian su discurso voceado nunca tardíamente por los jóvenes de hoy.
A sus veintiún años, su camino prodigó una inquietante interrogación respecto del quehacer poético porteño. Otros autores prodigaron otros afanes en la poesía y sus discursos, más bien retóricos, o elocuentes se manifestaron en lo político y amoroso. Generación emergente, nn. Él en todo caso, mustió la verba en situación de yuxtaponer un género contra otro y en lo posible no parecer poético lo que ya estaba convertido en poesía.

Fotógrafo sin cámara insinuó la xilografía de las calles como soporte gráfico para obtener su única ilusión. Su irrealidad como sujeto en la selva porteña dejando despeñar el convencimiento de que su vida estaba trunca para más tiempo. Cobijarse en los sitios más inverosímiles para germinar su poesía y mutarla en parte del paisaje. Este autor, excluyente de generaciones, voceó su pear en gesto urbano dejando el presagio de que su trámite no terminaba en la página en blanco o en la edición limitada del libro. Voceó la contingencia y la premura del párrafo, de la columna periodística, de la crónica roja, de la crítica literaria, del aviso comercial y del abismo poético de su discurso en muros y paredes como ya he dicho anteriormente.
Antepuso la tesis del vocablo solo atrevido al papel para un lector pasivo y no intervensionista como sucede para un soporte urbano, gestual, arquitectónico, irracional o estático y de no impulsor de emociones lictuales como in situ, donde la gestualidad del lector cobra una relevancia mayor como signo determinante para validar su obra. Este creador difuso una contraseña hacia la página escrita como tradicional y vuelca esa premisa de escribidor en otro tema y continua como tipógrafo transfiriendo su escrito al metal rústico de la página en la linotipia.
Ya su poética es controvertida para doctos, críticos, filósofos, coautores, ensayistas y premonitores de antologías del parnaso mecual como suele suceder en el ámbito de la movilidad creativa donde no están todos, ni son todos los que están.
Entonces, reducir su articularidad como poeta a la explanada de la ciudad, no valida su alejamiento póstumo como autor de un discutible discurso de antología. Su obra no está reducida a ser reconocida por lectores furtivos o certeros francotiradores que emularon su discurso mas allá de las paredes como soporte o aquellos que intervinieron en su trazado urbano para luego desfallecer en el anonimato. Bástese entonces que este autor ha contribuido con su mensaje a dispersar un tratamiento poético versado en la superioridad del contexto. Su trajinar ambulativo contradice el posesionarse en la página en blanco o discutir los trajines que puede tener un texto a la hora de manifestarse. Mustio Presagio, valida a un creador en la poética discursiva que con la elocuencia inminente rastreó su verso tapiando sin limites una ciudad.

Quilicura, 22/10/008


Escrito por Pablo Delgado U.
Pablo es del equipo editorial de la revista La Mancha (desde un lugar de Quilicura). Su romance con la literatura lleva años y durante el 2008 ha participado activamente en concursos y publicaciones. Actualmente trabaja con el equipo de La Mancha en la revista número 12.
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22 de octubre de 2008

El Nacimiento

No se veía un alma cerca y la oscuridad, producto de los faroles destruidos, se adueñaba de todo el lugar. El suelo húmedo helaba sus pasos y a lo lejos se escuchaban ruídos de sirena en el ambiente, las que luego se perdían en los sectores aledaños. La pareja de adolescentes caminaba con paso rápido en dirección al hospital mientras se cubrían el uno al otro con un par de delgadas mantas. Las ropas invernales desgastadas les dejaba vulnerable ante la severa noche de agosto. El muchacho caminaba con paso seguro mientras la chica solo cojeaba. De vez en cuando se detenía para respirar profundo, lo que lo ponía muy nervioso.

-¿Estás bien? - preguntó asustado
-Es otra... espera... dame unos segund... - mientras un dolor intenso no la dejaba terminar la frase.

La chica apretó la mano del muchacho con todas sus fuerzas, enterrándole las uñas. El sólo atinó a apretar los labios y aguantarse el dolor. Pensó que eso no se comparaba con lo que ella estaba sintiendo.

-Vamos, falta poco - dijo él.

Ella le miró triste y asintió mientras se esforzaba por calmar su respiración. Reanudaron la caminata irregular hacia el hospital. Cuando ya se encontraban cerca de las puertas, ella con respiración entrecortada le dijo:

-¿Los lla... maste?
-Sí - contestó.
-Entonces... falta poco - y apretó su mano nuevamente.

En ese momento, desde el interior salió un joven vestido de blanco y arrastrando una silla de ruedas. Al ver el rostro descompuesto de la muchacha, aceleró el paso y cuando llegó a ella, le ofreció sentarse. Ella accedió y notó que esa posición le producía mayor molestia que de pie, pero ya no tenía energías para levantarse ni menos para protestar, así que se quedó en silencio y prefirió concentrarse en lo que venía. Ya quería que acabara pronto, lo anhelaba con todo su corazón. Nueve meses había esperado con impaciencia volver a sentir la silueta normal de su cuerpo y cada minuto que pasaba la ponía más ansiosa. Le cansaba caminar en su estado y ya no se sentía cómoda acarreando tanto peso. Su espalda sufría las consecuencias del cambio de su cuerpo y la soledad había sido su compañera inseparable. ¡Como le hubiese gustado que sus padres estuviesen apoyándola en este momento tan difícil!

El muchacho iba detrás observando con ojos curiosos todo lo que acontecía a su alrededor. La sala de urgencias contaba ya con un grupo de pacientes esperando su turno para ser atendidos, los que al verlos ingresar al recinto con carácter de prioridad no pudieron disimular su molestia. Unos gritos lo distrajeron por unos segundos y vio pasar una camilla con un hombre con una herida en su mano, la que sangraba mucho. El chico estaba desorientado y no comprendía por dónde debían ir ni qué hacer, sin embargo, siguió por inercia al enfermero que empujaba la silla de ruedas de su pareja y trató de no escuchar los reclamos varios y quejidos de los enfermos que quedaban atrás.

De un mostrador salió una enfermera de edad avanzada y de rostro amable, la que se acercó con rapidez y le hizo varias preguntas, las que según ella eran para llenar la ficha de la paciente. El muchacho contestó sin notar qué era exactamente lo que respondía. En ese momento no quería perder de vista a la chica y las preguntas de la mujer le incomodaban, puesto que tenía que cumplir con lo acordado y no podía fallar. La enfermera se acercó a la muchacha y al notar las expresiones de dolor en su rostro y su abultado vientre, se dio cuenta que necesitaba rápida atención, por lo que hizo que el enfermero se llevara la silla con la paciente hacia una habitación contigua, donde el médico la examinaría. Cuando el muchacho hizo ademán de seguirla, lo tomó del brazo y le dijo que aún no habían terminado con las preguntas para llenar la ficha.

-Por favor, necesito estar con ella, se lo prometí - solicitó.

La experimentada enfermera miró con detención al muchacho. No tenía más de 17 años y se veía muy asustado. La chica también era una adolescente y pensó en lo difícil que era para ambos estar en esa situación, quién sabe a cuánta gente habían tenido que enfrentar para llegar donde se encontraban ahora. Finalmente se conmovió y le permitió dejar pendiente las preguntas que faltaban, dejándolo pasar a la sala contigua. Cuando el chico entró, ella yacía acostada en una camilla y su vientre se veía más grande que nunca. El se acercó y puso su mano sobre la frente de la muchacha. Ella abrió sus ojos.

-Estoy aquí contigo - le susurró.

Ella ya no habló, solo atinó a sonreír y pronto cerró los ojos con fuerza y gimió. El chico se asustó y pidió que alguien viera si era normal que le doliera tanto. La enfermera le miró con ternura y le dijo que sí y que el doctor ya vendría a examinarla.

-Quiero que pienses en lo que viene - le susurró él, mientras ella asentía en señal de que esa era su prioridad.

Él la miró unos instantes en silencio, con sus manos apartó el cabello del rostro de la joven. Su cara de niña estaba deformada por el dolor que le causaban las contracciones y sus ojos brillosos estaban a punto de llorar. Si él hubiese tenido dinero tal vez las cosas serían diferentes, habría podido llevarla en un taxi al hospital y quizás no habrían pasado tantas necesidades en los últimos meses. Pero sabía bien que no había sido así, él también se encontraba solo en esto y ya no había vuelta atrás.

-¿Crees que sea... lo correcto? - preguntó ella cuando logró articular palabras.

-Solo sé que es lo mejor, ya no nos queda nada... ¡ni siquiera pude traerte en ambulancia! - respondió con lágrimas en los ojos - nadie más va a ayudarnos - agregó.

Cuando el médico apareció por la sala, la muchacha estaba lista, por lo que no había tiempo que perder. En un abrir y cerrar de ojos la camilla fue arrastrada hasta la sala de parto. El muchacho estaba muy nervioso. Mientras seguía a la joven, solo atinó a tomar su mano y no soltarla hasta la entrada del pabellón. Ahí le detuvo la enfermera y le dijo que pasara a la sala contigua a prepararse con las ropas adecuadas para asistir al parto. El chico corrió a la sala que le había indicado la enfermera y se preparó rápidamente para volver pronto al lado de la joven. Cuando ingresó al pabellón, el fuerte olor a cloro estuvo a punto de hacerlo desistir. Se acercó a la muchacha, quien ya estaba en la posición de parto en la camilla y a su lado todo un equipo de enfermeras y médicos listos para comenzar.

-Respira como aprendimos, ¿te acuerdas? - le dijo mientras él le recordaba cómo.

Ella hizo un gran esfuerzo para concentrarse y comenzó a seguir el ritmo dentro de lo que las contracciones se lo permitían. El medico comenzó a guiar al personal para empezar el proceso y el chico siguió sosteniendo su mano y respirando con ella.

-Mírame, no dejes de hacerlo, eso... vamos, ya va a salir.

En ese momento ella se retorció de dolor y un segundo después el médico le ordenaba que pujara, ella lo hizo, se cansó, gimió, lo intentó nuevamente, volvió a renunciar, lo intentó otra vez y así continuó hasta que finalmente luego de un gran esfuerzo, el bebé ya era parte de este mundo.

-¡Es un niño! - exclamó el doctor.
-¡Un niño! - repitió el muchacho.

La chica sonrió y él la besó.

-Sanito y en buenas condiciones - dijo el doctor luego de revisarlo.

La muchacha estaba muy cansada, casi ni escuchaba lo que estaba sucediendo a su alrededor, pero sonrió. El chico estaba emocionado.
El médico tomó al bebé y quiso entregárselo a la joven, quien giró el rostro hacia otro lado para no mirar. El chico sabía que estaba llorando.

-Está cansada doctor - dijo el muchacho- démelo a mí.

El médico entregó el bebé al joven y este lo recibió y besó con ternura.

* * * * * * *

La luz del sol entraba por las ventanas del hospital y el muchacho caminó con su bebé en brazos hacia una sala de espera, lo mecía tiernamente mientras le cantaba una canción. La criatura presionó con su diminuta manita uno de los dedos del padre. Un hombre bien vestido y de unos 30 años le observaba venir. A su lado una joven mujer de aspecto distinguido tejía unas botitas pequeñas. Tan pronto se acercó, ambos se levantaron de sus asientos. El rostro del muchacho se ensombreció.

Luego de unos segundos en los que reunió fuerzas preguntó:

-¿Pasaron por la recepción?
-Sí, ya está todo arreglado - respondió el hombre.
-Bien - dijo mientras bajaba la vista.
-¿Está ella bien? - preguntó la mujer.
-Pues sí, está genial, gracias - respondió con tono amable.

El bebé se quejó. El muchacho lo meció suavemente. La pareja se tomó de la mano e intercambiaron una mirada de emoción.

-¿Puedo cargarlo? - preguntó la mujer luego de un momento en silencio.

El joven la miró con cierto recelo por unos segundos y finalmente, vencido por el sentido del deber, le entregó el bebé.
La mujer comenzó a mecerlo tan pronto lo acomodó en sus brazos y el hombre se acercó a mirar el rostro de la criatura. Los nuevos padres se miraron orgullosos, mientras el muchacho sentía un nuevo vacío en su estómago.

-Entonces... ¿cómo va a llamar al niño?- preguntó con voz entrecortada y al borde de las lágrimas.


Escrito por Sonia Leal Valenzuela
Sonia nació en Santiago en 1974. Tiene dos profesiones: es Secretaria Ejecutiva Bilingüe y también Traductora e Intérprete de enlace con mención en Inglés/Español. Comenzó sus primeros escritos a la edad de 18 años. Incursionó en primera instancia en el área de la poesía, para luego volcar su interés en el género literario a la edad de 22 años. En la década del 90, participó en algunos concursos literarios de La Zona de Contacto y Revista Paula. Sin embargo, por diversos motivos, dejó de escribir por un largo tiempo, dedicándose en aquellos años al campo de la traducción y a su carrera de secretariado. En la actualidad ha vuelto a crear y pertenece al taller literario "El Puñal".

Noviembre de microcuentos

Estamos afinando microscopios porque

¡Hemos nombrado a noviembre como el mes del microcuento!

Todos los interesados en colaborar tienen que hacer lo siguiente:

1. mandar un microcuento (100 palabras máximo), tema libre.
2. adjuntar una breve reseña del autor + foto digital, con el fin de acompañar el microcuento.
3. Semanalmente se irán publicando los seleccionados.

Escriban al e-mail revista.elpunal@gmail.com

¡Pueden mandar sus microcuentos desde ya!

21 de octubre de 2008

Lluvia

El adoquín lucía lentejuelas
y en sus espejos el cielo se peinaba
con el fulgor de mil estrellas

Temblaba la mano del sacristán
quien apagó las velas

y dejó tendidas mantas tristes
sobre el desván de mis ojos

con el llanto de los astros

El viento se colaba en los espacios
con cada golpe

de cuantas lágrimas

ahogaba el océano


Y en seguida mis cabellos marchitados
gemían al cielo sus labios helados


Escrito por Felipe Rodriguez
En primera persona:
"Vivo en santiago desde mi nacimiento, tengo 18 años y estudio arquitectura en la Universidad de Chile. Nunca he tomado un curso de poesía o literatura por razones de tiempo y dinero; solo me acompaña mi afición a la lectura, principalmente por la poesía de Huidobro y derivados. Este es el primer año en el que participo en varios concursos de lírica. Uno de mis grandes anhelos es lanzar un libro de Foto-poemas bien pronto, por lo que debo saber si mis escritos son aptos para dicho proyecto. Es por esta razón que no dejo de inscribirme en múltiples concursos para saber si tengo la capacidad para escribir buenos poemas.
Otro de mis intereses se basa en el arte. En tiempos libres pinto en oleo sobre tela. Este año tendré mi primera exposición donde venderé alguno de mis cuadros.
Uno de mis sueños es ser reconocido en el mundo del arte, llegar lejos, ser alguien en el mundo cultural de latinoamérica. Espero tener la capacidad suficiente para lograrlo."

La Voz

En lo absoluto de la alegría casi sollozante
El sonido de mi voz se alojó con alegría
Límpida, grave, tierna, susurrante
La voz, mi primer grito o suspiro cuando nacía.

Voz, que se derrama a metal
Como un vaso de agua cantarina
Voz, sólo la voz, de bronce o de cristal
Lira, flauta, cuerdas cristalinas.

La voz, tu voz, amor tan calma
Que importan las palabras sin razón
Tu voz, que me penetra como luz del alba
Que como onda ondula mi dichoso corazón.

Sólo la voz ¡Oh Dios¡
Creador, polífono, viento de voz y diva
Cavidad sonora que se multiplica
Fuentes de voz, monótona y cautiva.

La voz, al bebé, no le importa ni hay malicia
No la entiende, no la oye ni santa
Sólo la voz, mamá, tu voz que le acaricia
Le murmulla, le arrulla, tu voz le canta.

Mi voz, tu voz, herramienta viva
Que honra y altivece la lectura
Que se apalabrea conmovida
Solo la voz, que florece en agua pura.


Escrito por Nancy Ramírez A.
Nancy vive en Quilicura y ha publicado sus poemas en Revista La Mancha. También participa en actividades culturales de difusión literaria. Hace poco estuvo un poco enferma, pero aún así se ha dado el tiempo de escribir! Le mandamos un gran saludo.

20 de octubre de 2008

Las Catacumbas de Santiago

El visitante no debe perderse una visita a las catacumbas de Santiago de Chile. Esta ciudad -ubicada en la nación de Chile, Sudamérica- es una de las más prolíficas en monumentos y edificios históricos, deleite de los turistas que recién están descubriendo lo que tiene que ofrecer esta metrópolis. La entrada a las catacumbas se ubica al interior de la Catedral y se cobra un aporte voluntario.
El origen de las catacumbas es aún un misterio. Se ha comprobado que son mucho más antiguas que el descubrimiento de América. Algunos han postulado que fueron usadas como cementerios indígenas primitivos, anterior a la llegada de los mapuches a la zona. Sin embargo, no han sido encontrado restos que avalen esa teoría. Lo más probable, según geólogos de la Universidad de Chile, es que se trate de una serie de cavernas naturales que fueron ampliadas paulatinamente por la mano del hombre. La primera mención que nos ha llegado data del siglo XVII. En una oscura crónica de autor olvidado se relata el viaje fantástico de don Juan de Ávalos por el reino subterráneo de las hadas cuya entrada encontró por casualidad mientras exploraba el cerro Huelén.

Una leyenda cuenta que el cuerpo- o lo que quedó de él- de Pedro de Valdivia fue enterrado sigilosamente en uno de los nichos, luego de ser rescatado en secreto por sus oficiales desde Tucapel. Esas versiones aseguran que la estatua ecuestre de la Plaza de Armas marca el lugar exacto –veinte metros más abajo- del último lugar de descanso del Conquistador.

Posteriormente fueron usadas por los patriotas como escondites durante la Reconquista. Los investigadores han encontrado trozos de género, monedas y algunas armas de la época. Se desconoce los lugares por los cuales ingresaban.
Luego de la Independencia, todo evidencia histórica desaparece. Se presume que el conocimiento de estos umbrales, por el hecho mismo de ser tan secretos se perdieron con la muerte de los iniciados. Es probable que el desarrollo urbano haya terminado por destruir los últimos vestigios y es así que la existencia de las catacumbas pasó a ser cuento de niño hasta bien entrado el siglo XX.

Fueron descubiertas en 1929 cuando se realizaban excavaciones en busca de aguas subterráneas cerca de la Plaza de Armas, aunque no fueron abiertas al público hasta 1937. Las precarias condiciones estructurales unido a la complejidad de la red de túneles hacían imposible su habilitación como atracción turística. Manuel Rengifo Arias, de 38 años, empleado de la constructora, desapareció en el laberinto el 19 de agosto de 1931. Al año siguiente, tres estudiantes de ingeniería de la Universidad de Chile, motivados por una apuesta, ingresaron ilegalmente a las catacumbas la noche del 21 de Junio. Después de tres días de búsqueda, encontraron a uno solo, con principios de inanición y extrañas heridas en los pies. No pudo explicar cómo había perdido a sus compañeros, los cuales siguen desaparecidos hasta hoy.

La crisis económica pospuso cualquier intento de estudio y no fue hasta 8 años después que se organizó la primera ruta turística bajo estrictas condiciones de seguridad y con gran éxito. José Ignacio Cumming, ingeniero, junto al arquitecto Ricardo Arteaga fueron los artífices del proyecto. Viajaron a París y a Roma a estudiar la disposición y estado de las catacumbas europeas. A su regreso, implementaron, en conjunto con el Arzobispado y la municipalidad, habilitaron cuatro cámaras y tres túneles con huesos traídos de las fosas comunes del Cementerio General. El primer tour guiado se realizó el 18 de septiembre del 1937 y contó con la presencia de connotadas personalidades de la época.

Las catacumbas se mantuvieron abiertas hasta el terremoto de 1971, el cual provocó importantes derrumbes en las cámaras y dos muertos. Luego del golpe de estado, el gobierno intentó habilitar los túneles, pero sin éxito y fueron cedidas al Arzobispado de Santiago. La entrada fue clausurada hasta agosto de 2006 cuando se realizaron renovaciones en el marco de la celebración del Bicentenario. Hoy en día, el visitante puede recorrer 5 kilómetros que han sido habilitados con barreras de seguridad, señalética y un salón de eventos subterráneo que tiene conexión con la estación de metro Plaza de Armas.

19 de octubre de 2008

Rayentru: 15 años de revista

El viernes 17 de octubre, se realizó en el Instituto Cultural del BancoEstado el último día del ciclo Rayentru, por la celebración de sus 15 años como revista. El programa tenía comtemplados a los poetas Delia Dominguez, Floridor Pérez y Jorge Montealegre, y a Eduardo Peralta como trovador.
Rodrigo -de El Puñal-, llegó temprano a la cita, ya que el afiche decía a las 19 hrs. Se sentó a esperar y un señor se le acercó para preguntarle cómo había llegado allí, por un taller o grupo literario. Rodrigo le contó al desconocido sobre nuestro grupo y le comentó que teníamos un blog en dónde publicábamos trabajos y que teníamos una revista literaria, hacer redes con otros grupos. El desconocido le comentó que era bueno que los jóvenes estuvieran haciendo cosas con la literatura.
Había una mesa de venta de discos y revistas. Rodrigo adquirió una y la leyó. En ese momento descubrió que el desconocido que se le acercó era don Floridor Pérez.
Más tarde nos encontramos con nuestros amigos de La Mancha (www.lamanchadesdequilicura.blogspot.com), Amanda Espejo y Pablo Delgado. Amanda quería conocer a la poeta Delia Dominguez en persona, por lo que era una buena ocasión para juntarnos.
Cerca de las 20 hrs, Ricardo Gómez -el presentador- dio inicio al evento disculpando el retraso y dando a conocer las bajas de la noche: Delia Dominguez estaba enferma y a Eduardo Peralta le había salido un contrato en el sur. En reemplazo de la poeta, inició la lectura la poeta inédita Ivonne Gutiérrez, que ha participado con algunos trabajos en la revista Rayentru. De trovador actuó Ricardo Gómez, quien presentó una musicalización de poemas de Gabriela Mistral y Pablo Neruda.
Siguió la lectura el poeta Jorge Montealegre, que comentó tras su presentación, que lo único que debiera decir la biografía de un escritor es "Lee y escribe". Montealegre tiene una larga trayectoria como periodista, escritor y profesor. Se declara escritor de los 80s, y en sus trabajos de investigación destaca lo realizado en el ámbito de la historieta chilena. Los textos de su lecturas fueron del libro Huesos (2003, Editorial LOM), inspirado en una noticia sobre la exhumación del cuerpo del Ché Guevara.
Finalizó la lectura el poeta Floridor Pérez. Hizo un recuento de sus años como maestro -en conmemoración del Día del Profesor-. Dijo que antiguamente se llamaba el "día del Maestro" y que con los años se cambió a "día del Profesor". Floridor Pérez quiso saber cuál era la diferencia entre "maestro" y "profesor" y se encontró con que el maestro educa y el profesor enseña. Contó alguna anécdotas de educación y leyó un portafolio de sus poemas en hojas sacadas de los libros de lenguaje y comunicación, y un libro que le habían regalado para sus 50 años de profesor y poeta. Floridor Pérez ha recopilado cuentos populares y estudiado a escritores nacionales. Actualmente realiza talleres como el de la Fundación Pablo Neruda en la casa La Chascona de Santiago, y también trabaja en el taller de la Biblioteca de Providencia. Algunos de los presentes eran alumnos de sus talleres.

Algunas fotos


16 de octubre de 2008

Santiago Atónito

Caminábamos por la calle Merced, en dirección a José Miguel de la Barra. El semáforo cambió y sobrevino el arranque de los microbuses por ser los primeros en tomar la vía. Entre máquina y máquina, de pronto un retazo espumoso levantó vuelo y atravesó la calle, desgranándose, para aterrizar a mi lado. Grande fue mi asombro al comprobar que provenía de la fuente de Neptuno ubicada en la punta donde termina el cerro Santa Lucía. Mira! avisé a mi pareja, la cual siempre tiene su cámara a mano. Las fotos hablan por sí solas. Un grueso colchón de espuma muy blanca cubría la superficie. Eli comentó riéndose, "¡Si parece que las estatuas se estuvieran bañando!" Yo pensé en una intervención urbana -transformar la lisa superficie del agua en algo más acorde con la mitología asociada al dios del mar, a ese mar salvaje que se rompe sobre las rocas. En cualquier caso, se les pasó la mano, pues la espuma se desarrolló de tal manera que no deja ver la parte líquida. ¿Era parte del ciclo higiénico de las piletas? La espuma era muy consistente. No se disolvía como lo hace un detergente. Las búrbujas eran pequeñas y duraderas. Me hizo pensar en esas fiestas electrónicas donde lanzan chorros de la sustancia al público mientras baila. ¿Habrá alguien vertido el agente químico en el agua durante las últimas horas de la noche?¿Algún productor ebrio de gozo, enamorado del barrio Lastarria, ávido de dejar su marca? Las hipótesis abundan y, mientras tantos, los curiosos se acercan con una sonrisa en los labios y, los que pueden, toman fotos con el celular. Guardan en su bolsillos el recuerdo de un enigma cuya persecución pronto será olvidada en la vorágine de la cotidianeidad. Un enigma que se los regalo.




Escrito por Rodrigo Suárez
Fotografías de Eli Cárdenas

14 de octubre de 2008

Caramel

Ayer era el primer día laboral después del cambio de hora acá en Santiago. Salir a las 18 hrs y el sol todavía presente te hace pensar que queda todo un día para disfrutar. Llegué a casa a dejar mis cosas y salí a caminar por el barrio.

De repente me encontré frente al Biógrafo, uno de los mejores cines a la antigua que van quedando en el centro. En cartelera: Caramel.

Había oído de esta película hace una semana, para mi cumpleaños, cuando fui a ver El Regalo (película de la que hablaré en otra reseña), así que entré y compré mi entrada que estaba con rebaja (lunes, miércoles y viernes a 1700 pesos!). Fui por un jugo a la esquina y entré al cine unos minutos antes que comenzara.

Caramel o Sukkar banat (en árabe), es una película del año 2007, dirigida por Nadine Labaki (foto pequeña), que además tiene créditos como escritora del guión y actriz en la misma cinta. La historia gira en torno a una peluquería en Beirut y a la vida de cinco mujeres libanesas que trabajan allí. Esta es la primera película dirigida por Nadine Labaki y recibió en el 2007 un premio en Cannes durante la quincena de directores.

El matrimonio y la virginidad se tocan con la soltura de la juventud y la modernidad, sin centrarse en el drama sino en cómo se enfrentan a estas barreras con la base de la amistad que desarrollan entre ellas. El respeto por la tradición, la presión social del matrimonio. La búsqueda del amor tanto en la juventud como en la vejez, el reconocimiento de la belleza más allá de la apariencia física, la menopausia, situándose además en un contexto fuera de la guerra.

La situación de cada mujer ronda en torno al minuto del cambio, de la decisión del cambio, para finalizar la película de manera que no todo es comedia romántica, si no más bien una melancólica felicidad.

Caramel hace alusión en su nombre a un método de depilación cuya "cera" está hecha de caramelo de azucar, mezclado con agua y jugo de limón.

Me reí harto y me emocioné. Se recomienda.

Dirigida por Nadine Labaki
Música de Khaled Mouzanar.
Escrita por N. Labaki, Rodney El Haddad.

11 de octubre de 2008

Al barquero compasivo


Llévame ahora, Caronte,
cuando aún recuerdo tu nombre y el mío:
Amanda, el elegido,
los apellidos heredados lancémoslos al agua....
de nada sirven ni han servido.
Llévame ahora, Compasivo,
cuando mis piernas aún pueden dar el gran salto.
No esperes las lunas tristes del mañana
en que he de reptar como un gusano.
Llévame ahora, Incorruptible,
cuando aún persisten cuatro pelos en mi pubis
y mi pezón izquierdo, siempre más altanero,
camina erguido hacia lo inevitable.

Llévame ahora y completa,
con cada parte de mis partes en su parte.
No me castigues con el desmembramiento
con el desarme de mi vida en vida.
Llévame con un algo de frescor en la memoria
para firmar así mis deseos de despedida:
Que nadie me recuerde, que nadie me olvide
Nadie más que NADIE estuvo siempre a mi lado.

Llévame ahora, Atinado,
mientras ondean pañuelos blancos y besos en el puerto.
No me condenes a la humillación de sus espaldas...
Yo siempre miré de frente.
Llévame ahora hasta el abrazo de mis hermanos:
los que como yo, nunca aceptaron ni entendieron,
ni supieron descifrar la ausencia de sentido.
Llévame al dulce oasis de La Isla de los Muertos,
el lugar de llegada de donde nunca hube de partir.
Llévame a recordar y reencontrar sus remansos
para refrescar mi frente y mis recuerdos candentes:
no hubo fuego que no se ensañara en mi pecho,
el hielo, sólo anidó en la curva de mi espalda.

Llévame pronto y en lento,
mudo barquero de los mitos ciertos.
Llévame desnuda de subterfugios y aún de mis textos.
Estos, han de quedar en esta orilla,
dispersos de puerta en puerta
como herencia descartada, no deseada
mas, a falta de referencias
única prueba confiable de mi inútil existencia.


Quilicura, 7/06/07
Texto e imagen de Amanda Espejo, La Mancha.

9 de octubre de 2008

Contigo un sueño

Anoche tuve un sueño
un sueño contigo
contigo las rosas de tu boca
tu boca y mi piel
Mi piel que no hacía falta
ni el pan
ni el agua
ni el sol
el sol tibio
tibio como en las primaveras brumosas
de las que siempre te he hablado.

El vino convertido en negras uvas
y el racimo colgando de la enredadera
que desciende hacia su raíz
la tierra mojada
por la nube que cubre nuestros ojos.

El sol en tu piel
tu piel sobre las hojas
las hojas cubriendo la memoria

el remolino gira
gira y yo sabía tu idioma
entendía las huellas sobre el barro
las ramas revueltas
los sueños

Tuve un sueño contigo anoche
tu rostro cubierto de muchos rostros
rostros que me miraban desde la grieta
la grieta en la fosa
la fosa de la noche
en la que
Anoche tuve un sueño
un sueño contigo
tu boca espinada
espinas en mi piel
mi piel que no hace falta
ni pan
ni agua
ni sol
solo la bruma y la llama
el agua convertida en vino
la raíz que asciende
nuestros ojos de nube
la piel de tus manos
girando las páginas
de la memoria en un velo
convertida en vorágine
un remolino o el viento
el barro sobre la piel
la sombra cubriéndola
el deseo de la sombra
el deseo, la sombra
la sombra, el deseo
el deseo,
sólo el deseo...



Escrito por Eli Cárdenas
Miembro de El Puñal
www.chuscadesietesuelas.blogspot.com

6 de octubre de 2008

Matorral en Sala Master

Nuestros amigos de Matorral, estarán grabando un concierto para su DVD en la Sala Master. Cuándo? Jueves 16 de Octubre 2008
Dónde? Sala Master Miguel Claro 509 - Providencia.

Ciudad y Memoria: Plazo cerrado

Ayer domingo a las 23:59, se cerró el plazo de recepción de trabajos para el Primer Concurso de Poesía de nuestra Revista, Ciudad y Memoria 2008.
Agradecemos la participación de todos y sus mensajes de apoyo. Nos pone muy contentos poder recibir trabajos de muchos lugares de Chile, Sudamérica y la distante Europa. Si no alcanzaste a enviar tu trabajo, no desesperes, tendremos otras instancias de participación.
¡Ahora entramos en la ardua etapa de selección!

Un gran saludo,
Equipo El Puñal.

4 de octubre de 2008

A YOKO ONO

















Con rasgos ajenos,

Ofendías la armonía

De los armonizadores

Por esos rasgos poco usuales

Tu fragilidad era obviada,

Ignorada,

Descartada.

Y te odiaron por privarlos

De tan magistrales acordes

Te odiaron por el “SI”

Te odiaron por que si.

¡Oh que compilatorios perdidos!

Cuantas de esas locuras

Políticamente correctas.

Cuantas giras,

Cuantos “coleccionables”

¡Perdidos por siempre!

¡No a la Plastic Ono Band!

Vi. a los Wings…

Mas los cuatro fantásticos

Nunca llegaron al Nacional.

Te odiaron y yo también te odié

¿Pero porque “SI”?

¿Porque escribiste “SI”?


“SI” leyó John

…y se detuvo

…y se quedó

Perdimos todos

Pero ganó John…

Y ganaste tú.

…Y el todo fue nada

“SI” en los tiempos del cólera,

De la arrogancia,

De la rabia

“SI” multicolor

Frente al mundo gris

De las elite del pensar.

¡WAR IS OVER!

….si tú quieres.

“SI” es lo que hay por vivir,

“SI” es lo que hay que vivir

En la Doble Fantasía

Estas tu “Woman”.

Y me sentaré en la cuneta

A ver pasar las ruedas

Mientras espero un “SI”

Y creo en ti…

…I believe in Yoko

¡SI!




Escrito por Cristhian Téllez
Colaborador de La Mancha.

3 de octubre de 2008

La tercera edad

Partiste el pan en tres pedazos y los ordenaste frente a tu taza. Dijiste que habías olvidado mi visita. Olvidas muchas cosas ahora. Me preguntaste tres veces para quién era el té que servías. Era para mí.
-Me duele el corazón, mi reina. Nadie me viene a ver.
-El abuelo dijo que la semana pasada había venido mi mamá.
Abriste los ojos y le gritaste al abuelo Viejo, de verdad vino la hija la semana pasada? El abuelo te respondió que sí. Te miré diciendo Viste, que te dije?
-Y esta taza para quién es? -volviste a preguntar.
-Para mí, abuelita, para mí.

Estamos los tres sentados en la mesa. La misma en la que confesaste ante toda la familia que ya no aguantabas al abuelo. Que era un viejo seco y que no te trataba bien. Lloraste y todos lloramos contigo, sobretodo porque tenías 65 años y habías estado con él casi cincuenta.

Por la casa se pasean los fantasmas de aquellos momentos viejos. Esta casa está llena de aquellos recuerdos que me dan ganas de olvidar. Antes de venir imaginé decirte lo importante que eras para mí. Lo pensé y me puse a llorar, no quería dejarte sola tanto tiempo.

Los tres perros de la casa están sentados con nosotros. Me miran, recuestan sus cabezas en mis zapatos mientras mueven la cola. Corren por la casa y luego vienen y dejan sus patas marcadas en mi ropa. Ustedes se ríen y yo me río con ustedes, es mejor que un hijo borracho amenazándote todo el tiempo, simplemente ya no quieres seguir con eso.

Los años pasaron conmigo allí, mientras poníamos las flores que te traje sobre la mesa. El abuelo quiere pintar la casa y arreglar el techo. Creo que el techo está bien y que sólo hay que salir a dar una vuelta a tomar aire.
Estamos tranquilos, dice él. Uno no tiene ambiciones de nada. Yo lo miré y era otro. Aquel esfinge negra que no dejaba que habláramos en el living había desaparecido. Ahora cuida unos perros locos que son como nietos o talvez hijos. Nietos ya no hay. Estamos todos dispersos.

Creo que no queda mucho tiempo ya. En este preciso momento algún otro abuelo está cerrando los ojos. Y allí, un nieto cualquiera debe estar inventando canciones que pueda llevarse a tierras distantes. Canto tres veces la única canción que se me ocurre cantar en este momento.


Escrito por Eli Cárdenas
Miembro de El Puñal
www.chuscadesietesuelas.blogspot.com

1 de octubre de 2008

¡Hay que tener mucha fe!




Este super encuentro que año a año nos mantiene rodeados de poesía, mueve montañas!


Poquita Fe
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