28 de enero de 2009

Para Borrachos y Sentimentales

Las bandas "Agua los árboles", "Susto" y "Voto de Pobreza" presentan
"Tocata para Borrachos y Sentimentales"
Viernes 30 de Enero
Bar restaurant El Refugio
Independencia #3210 (esquina Dorsal)
20 hrs

27 de enero de 2009



AMAPOLA y MATORRAL presentan: "TODO"
concierto + estreno videoclip + fiesta
CLUB MIST
sábado 31 enero - 23:00 hrs - $2.000


El proyecto AMAPOLA y MATORRAL invitan al lanzamiento de "TODO", nuevo single y videoclip, con un gran concierto y fiesta este sábado 31 de enero de 2009 en Club Mist (Suecia 152, Providencia, Stgo) desde las 23:00 horas. Entrada general: $2.000.

Al show del trío se suma la actuación de RAMIXES! el nuevo proyecto de Ramires Himsefl! en el que versiona a los clásicos del soul.

El video "TODO", dirigido por Leo Valsecchi y Juan Domínguez, es el primer clip de AMAPOLA y narra un día en la casa de MATORRAL, mostrando el qué hacer de una banda independiente.
Luego a bailar con la fiesta de lanzamiento comandada por DJ RAMIRES! un especialsita del soul!
y un gran especial de rock chileno a cargo de GONZALO PLANET.

TODO es el tercer sencillo del álbum "Resonancia en la zona central" -nominado a los Premios Altazor 2008 como Mejor Disco de Rock.

"Un inmenso abanico de sonoridades, posibles lecturas e interpretaciones para dar vida a uno de los mejores discos de rock chileno que se hayan hecho hasta ahora".
Revista La Vagoneta

"Un disco atrevido, sufrido y trabajado, donde definitivamente Matorral sube varios escalones en lo que va de su catálogo".
Revista Rolling Stone

"Matorral no se parece a nadie, salvo a su propio sonido y con este trabajo, ya ganaron su espacio en las futuras antologías de la música popular chilena".
Revista Rockaxis


"TODO" disponible en www.myspace.com/matorral


Más información en
www.fotolog.com/matorral
www.fotolog.com/capsuladiscos
www.myspace.com/matorral

26 de enero de 2009

Envío dentro y fuera de Santiago


Para los amigos interesados en conseguir El Puñal #1, informamos que se realiza el envío dentro y fuera de la ciudad. El costo es de 2500.- (dos mil quinientos pesos), que incluye el valor de la revista y el costo del envío por correo certificado de Correos de Chile.

Interesados escribir a revista.elpunal@gmail.com.


Concurso Nacional de Literatura "Gabriela Mistral"



Bases se pueden descargar desde la página de revista Cinosargo

Héroes, Superhéroes y Antihéroes | Por Francisco Enríquez Muñoz


A mi padre, quien tenía el superpoder de dominar la luz con un chasquido


Héroe (nos dice cualquier diccionario respetable) es aquel nacido de un dios y de un humano. Los hijos de los dioses, producto generalmente de deslices o venganzas, padecían el castigo de no pertenecer a ninguno de los dos mundos. Para lograr el respeto o el amor de los simples mortales o de los dioses embebidos en su propia divinidad, debían luchar, apostar su vida.
Los héroes nos descubrieron la belleza que había en humanizar a los dioses y endiosar a los hombres. Pero, sobre todo, nos descubrieron un proceso inherente a nuestra existencia, que es casi una condición humana: los héroes eran capaces de cualquier cosa por obtener reconocimiento, admiración o amor.

La verdad es que no todos los héroes tienen un componente sobrenatural. A veces son sólo hombres fuertes y valientes. Desde su humanidad enfrentan y desafían los designios de los dioses en un acto de rebeldía que, en griego, recibe el nombre de hibris, desmesura en la conducta causada por excesivo orgullo y confianza en uno mismo. Esa osadía recibe como respuesta la némesis, el castigo divino que regresa al individuo a los límites que intentó superar, ejemplificado en muchas figuras de la mitología griega y en algunas de la judeocristiana, como Adán y Eva o los constructores de la Torre de Babel. Por interesantes o atractivos que sean los héroes de origen divino o semidivino, los de génesis humana (protagonistas principales del ciclo homérico) son los de mayor importancia, al grado que en Grecia se instituyó un culto especial para ellos. De acuerdo con esas creencias, al morir se convertían en intermediarios entre dioses y hombres. A diferencia de los fallecidos comunes (transformados en sombras insustanciales), conservaban sus cualidades y eran capaces de interceder a favor del género humano. Por el valor y carácter de sus acciones alcanzaban un rango semidivino que inspiró, sin duda, la construcción del santoral católico. Estos héroes plenamente humanos representaban uno de los cambios de enfoque más interesantes del mundo occidental: dejar de pensar en los dioses inmortales y exaltar a los hombres (o superhombres) que, a pesar de enfrentar el dolor y el permanente riesgo de estirar la pata, viven el instante con valor y entrega absolutos. Aunque saben que en su afán pueden desencadenar la ira y el castigo de los dioses, son capaces de crear, con su propio esfuerzo, un momento de gloria grabado para siempre en la memoria del porvenir.

Los héroes y en particular los superhéroes (conjunción de atributos de varios héroes) remontan las trivialidades de la existencia común. Casi no necesitan comer, respiran sólo de vez en cuando, no sudan ni hacen grandes esfuerzos para consumar sus hazañas, no van al baño. Los héroes no pierden tiempo con compromisos que los priven de efectuar sus grandes acciones, y si bien son casi asexuados, como Sherlock Holmes, o de gran expresividad libidinosa, como Hércules, no pueden perder horas enteras atendiendo a sus problemas maritales o ejerciendo la paternidad responsable. ¿Es posible imaginar a James Bond casado? ¿Podría John McClane andar llevando a su hija al cine? ¿Tendría tiempo Indiana Jones para sacar a pasear al perro?

Los héroes de todos los tiempos poseen un don especial: el carisma. En lenguaje sociológico, carisma es una cualidad extraordinaria de origen mágico en una personalidad de tal manera virtuosa que se le atribuyen fuerzas sobrehumanas, sobrenaturales o como enviadas de la divinidad. Sobre la validez del carisma de los grandes profetas, redentores o héroes no decide el intelectual que aprueba o desaprueba el reconocimiento espontáneo de las masas dominadas o de los seguidores.

Los superhéroes de los cómics, según algunos estudiosos, son los herederos de las novelas de caballerías y de otros relatos de aventuras. Pero, desde luego, están permeados de un espíritu moderno, industrial, capitalista. En los cómics el tiempo transcurre velozmente, todo descansa en la acción, en el ritmo, aun cuando sean débilmente discursivos y retóricos. Los superhéroes tienen que atacar, defenderse, correr, saltar, esconderse, emboscar, raptar, golpear y volar. De ahí que un actor como Douglas Fairbanks, gran figura del cine mudo, y sus herederos, como Errol Flynn o Burt Lancaster en sus primeras épocas, parecían superhéroes.

Clasificados usualmente como personas preparadas para efectuar hazañas, los también llamados metahumanos (término empleado en DC Comics para referirse a un superhumano; en Marvel se emplea como sinónimo de mutantes y mutados) han sido abordados por filósofos como Aristóteles o Friedrich Nietzsche, quienes los describían como seres llenos de de virtud capaces de trascender al hombre común e impartir justicia. Sin embargo, el concepto moderno del superhéroe nació muchos años después, en 1938, con la llegada a la Tierra del hijo de Kriptón: Superman.

Creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, dos adolescentes fanáticos de la ciencia ficción y las revistas pulp, el hombre de acero recupera a Hércules, a Sansón, pero también está en Saturno y sobre todo es una reaparición actualizada de Zeus que vuelve a llevar a cabo la alianza de sus hermanos contra los titanes. En el origen del héroe mitológico hay una separación, una falla. Como Moisés, Superman también fue lanzado lejos de sus padres dentro de una cuna-nave que lo pusiera a salvo. Kriptón, su planeta de origen, estaba construido por una estructura física más avanzada que la nuestra, pero fue destruido a causa de su vejez. El pequeño Superman aterrizó en la Tierra y fue recibido en un orfanatorio y luego fue adoptado por los Kent, una pareja de ancianos de Villachica. Separado de su origen, llegó a su mundo adoptivo armado de poderes extraordinarios que, como por azar, resultan idénticos a los logrados o imaginados por el progreso científico. Es el primer dios que se disfraza de humano.

El modelo de Superman inspiró la creación de un sinfín de variantes de seres disfrazados con habilidades más apropiadas para el elenco de antiguas leyendas paganas. Coincidentemente, Superman y su estirpe aparecen al mismo tiempo que el übermensch alemán. La diferencia fue que mientras la cultura germánica utilizó el arquetipo del superhombre con fines propagandísticos, los estadounidenses lo utilizaron como fantasía imaginativa con tintes de propaganda.

Y es que uno de los mitos ideológicos clave dentro de la figura del superhéroe clásico residía en la defensa de los valores “positivos” por medio de acciones “heroicas” todas las veces que esto fuese necesario en contra de infinitas amenazas determinadas a reconfigurar el mundo. Así, la normalidad estaba bajo constante ataque, lo que significa que Superman y sus amigos de la casa editorial DC peleaban en beneficio del status quo. Pero el superhéroe que revolucionó el cómic al tiempo que ayudó a levantar a la alicaída empresa Timely (después Marvel) fue Spider-Man (el Hombre Araña). Él, el hijo más importante de Stan Lee y Steve Ditko, es un retrato heroico de las juventudes sesenteras estadounidenses víctimas del belicismo y la degradación del sistema. Los muchachos vivían las secuelas de la guerra de Vietnam, de un mundo divido al que querían unir con melodías pegajosas o con utopías maravillosas; eran víctimas de un solipsismo que los hizo presa fácil de sustancias evasivas como las drogas y el alcohol. Sí, a esos chicos les urgían alternativas que justificaran su existencia en el presente. Los alucinógenos tenían un papel subversivo entre las mocedades contestatarias: alucinar era mejor que agredir o doblegarse ante el establishment; era mejor conocer los universos posibles que hay dentro de uno mismo que aceptar la asquerosa realidad que les legaban los adultos. En este sentido debe entenderse la transformación del inofensivo Peter Parker en el sorprendente Hombre Araña. Era la respuesta del cómic al contexto social. Porque muy diferente era para Peter soportar a su empalagosa Tía May y agradar a su amor platónico Betty Brandt que enfrentarse como Spider-Man a malévolos y extravagantes enemigos como Rhino, el Escorpión, Craven El Cazador, Misterio, el Duende Verde o el Doctor Pulpo, encarnaciones ficciosas del sistema.

Peter era siempre el mejor amigo de las mujeres, hasta que, tras muchos descalabros, muchas lágrimas y muchas noches de insomnio, finalmente, logró convertirse en el novio de la ñoña Gwen Stacy, la primera rival de la desmadrosa Mary Jane. Pero una noche Gwen perdió la vida en el Puente de Brooklyn, en medio de los golpes que intercambiaban el Hombre Araña y el Duende Verde. Y Mary Jane, por su parte, escuchó en la calle las noticias sobre la muerte de Gwen. Desconsolada, esperó a Peter en el interior del departamento de él, imaginando el espantoso sonido del cuello de Gwen al romperse. Al amanecer, escuchó la llave de él en la puerta, vio cómo la empujaba y la abría. Y se maldijo por no haber pensado anticipadamente qué decirle. “Hola, Peter, escuché lo de Gwen. Estoy realmente devastada…” La furia de Peter no fue inesperada, su crueldad sí. “¿Tú “devastada”? No me hagas reír, Mary Jane. No te importaría ni que tu mamá se muriera —sus palabras eran como puños que la aventaban hacia la puerta—. Además sé cuánto detestabas a Gwen.” Y el primer impulso de Mary Jane fue irse, huir del horror y del dolor que empezaba a envolver la vida de ese joven...

Las desventuras amorosas de Peter se daban en un mundo deshumanizado y perverso cuyo contrapunto era la pachanga de los juniors alejados del rigor del estudio y del compromiso de combate a las fuerzas del mal. Spider-Man, por tanto, vivía siempre metido en líos con la justicia. Para la policía no se trataba de un héroe, sino de un estorbo (que evidenciaba, sin embargo, la incapacidad de la institución) y de una amenaza delictiva, ya que varios de los problemas de Nueva York le eran achacados muchas veces por J.J. Jameson y su periódico El Clarín al que Peter, por mera necesidad económica, se adscribió como reportero gráfico.

Las innovaciones del Hombre Araña no se restringían a un muchacho jodido con problemas reales que cometía errores (a veces fatales), reflejando la crisis de enfrentarse a exigencias de adulto con recursos juveniles (la frase “un gran poder conlleva una gran responsabilidad” se convertiría en bandera de toda una generación), sino que su vestuario se alejaba mucho del clásico look de ropa interior por fuera.

Los setenta engendrarían a un nuevo tipo de superhéroe (aunque sería más apropiado el término de antihéroe), reminiscente de la figura vengadora de las revistas pulp de los treinta que surgiría como una reacción a la percibida inseguridad en las grandes áreas urbanas. Estos personajes, ejemplificados por The Punisher, no tenían empacho para eliminar permanentemente a los criminales. El antihéroe asesinaba más como un acto de venganza que por un método para proteger, explotando el ángulo del deseo cumplido para satisfacer los temores crecientes de las personas comunes. Con los elementos mencionados, Batman no difiere mucho de los antihéroes, aunque se distancia de éstos al apropiarse de los vicios del superhéroe clásico, principalmente un impráctico disfraz más propio de un cirquero.

Batman (creado por Bob Kane y publicado por vez primera en Detective Comics # 27, 1939) es un tipo duro, tenebroso, como la ciudad en la que vive (Ciudad Gótica, es decir, Nueva York); es multimillonario, guapo, inteligente, combate al crimen y a los negocios sucios. Pero anda en pos de una venganza. Por eso se viste de negro, actúa de noche y se hace llamar murciélago, un animal identificado con las sombras. Batman es un hombre trágico y solitario que no conoce la dicha.

Siendo niño, Bruce Wayne (Bruno Díaz) fue el único espectador del terrible asesinato de sus padres, Thomas y Martha Wayne, a manos de Joe Chill, contratado por Lew Moxon, un mafioso que quería vengarse del abogado Thomas por haberlo mandado a la cárcel. Desde entonces, el niño viviría solo en la inmensidad de su lúgubre mansión, apoyado únicamente por su mayordomo Alfred. Muchos años después, ni la presencia del jocoso Robin ni de un par de curvilíneas y disponibles hembras humanas liberaría a nuestro traumado héroe de la soledad. (Ojo: Batman es heterosexual y se enamoró algunas veces de Batichica y otras, la mayoría, de Gatúbela, pero siempre prefirió, ¡oh destino de los elegidos!, su lucha contra el mal que los placeres mundanos.) Así, Bruce Wayne creció, se convirtió en un científico y montó un laboratorio para llevar a cabo sus investigaciones con máquinas sofisticadas en el sótano de su mansión, un sótano habitado por murciélagos donde podía pasarse semanas enteras. Una noche decidió convertirse en vengador. Como desconocía el nombre y el rostro del verdadero asesino de sus padres, resolvió enfrentarse a todos los malhechores de un jalón, para lo cual diseñó un batitraje con batiaccesorios y un auto poderoso (el Batimóvil). Luego, varias noches después, cuando se encontraba paseando con su incómodo batitraje por las góticas azoteas de Ciudad Gótica, descubrió a un gañán que trataba de violar a una joven y se estrenó como vengador. Tras un golpiza memorable, le perdonó la vida al sujeto para que hiciera correr la voz entre los suyos que había nacido el caballero nocturno: Batman.

Pero además de una génesis diferente y de una violencia más gráfica, la gran aportación del hombre murciélago fueron sus enemigos: psicópatas. La lista era encabezada por el Pingüino, Dos Caras y el aterrador Joker (el Guasón), quienes no tenían el objetivo de conquistar al mundo, sino de matar a tu vecino, a tu amigo o a tu mamá sólo porque una voz dentro de sus cabezas les ordenaban que debían hacerlo. Estos villanos son, de alguna forma, los padres de los más famosos asesinos de las cintas de terror.

A diferencia de décadas pasadas, los noventa no procrearían a más disfrazados virtuosos, sino a demonios vomitados del averno, que no hacían más que verter en papel la desesperanza de la apodada generación X. El primero de ellos fue creación de Todd McFarlane, antiguo dibujante de Spider-Man y cocreador de Venom, y respondía al nombre de Spawn. La popularidad de este personaje, publicado por Image Comics (un militar afroamericano muerto que, tras realizar un trato con Malebolgia para ver una vez más a su esposa, se convierte en un demonio), sorprendió, pues fue el primer superhéroe no perteneciente a DC ni a Marvel en alcanzar ventas significativas. El siguiente angelito llegaría de la pluma de Mike Mignola. Presentado en la Comic-Con de 1993 por Dark Horse, Hellboy aterrizó en nuestro plano existencial después de ser invocado por ocultistas nazis, quienes deseaban traer el infierno a la Tierra durante la Segunda Guerra Mundial. Pero para mala suerte de los alemanes, los aliados lo encontraron primero, educando al demonio como investigador paranormal.

Todos (hombres y mujeres) tenemos sueños imposibles, por llamarles de algún modo, o sueños recurrentes: todos queremos volar o tener mucha fuerza; otros quieren transportarse en el tiempo o bien ser invisibles. El que quiere volar pretende la libertad, el que anhela la fuerza quiere poder, el que espera controlar el tiempo quiere ser como un dios y el que desea la invisibilidad busca en realidad la verdad, según los psicoanalistas. En 1942, un hombre llamado Charles Moulton creó a una maravillosa mujer. Lo que hizo fue vestir a la protagonista de su sueño más húmedo con la bandera de Estados Unidos y bautizarla como Wonder Woman (la Mujer Maravilla). Ésta tenía entre sus aditamentos maravillosos nada menos que El Lazo de la Verdad, una soga mediante la cual la heroína, a la hora de atrapar malosos masculinos, los obligaba a confesar la verdad. Por eso ella era tan temida. Iba demasiado lejos: descubrir la verdad de un hombre es desenmascararlo, desnudarlo, dejarlo a la intemperie.

La Mujer Maravilla se convirtió en sus inicios, según sus apologistas, en una de las primeras luchadoras de los derechos humanos de la mujer. Toda niña quería ser Wonder Woman en un momento en que los roles, modelos o arquetipos sociales no existían para las mujeres, ya que el mundo estaba poblado de héroes, no de heroínas.

La Mujer Maravilla era una mamacita fuerte en una época en que a las mamacitas se les consideraba como “el sexo débil”. Su aparición previó el futuro desde las entrañas de una ballena llamada Sociedad Machista, Falocrática.
Escrito por Francisco Enríquez Muñoz
Nació en México en 1975. Estudió fotografía profesional y a partir de 1995 publica sus cuentos en revistas como “Crónicas y Leyendas de la Ciudad de México”, “Nostromo”, “La Opinión Universitaria” y “Lenguaraz”. En 1998 cursó varios talleres de creación literaria en el Museo del Chopo y de culturas prehispánicas en el Museo Nacional de Antropología. A finales de mismo año, junto con varios amigos, hizo el fanzine “Monstruos, Duendes y Hechiceros”, donde colaboró con textos, fotografías y como parte del equipo de diseño.
Ha recibido premios y menciones en diversos concursos, y dentro de sus publicaciones están "Los héroes ya no tienen lugar", Ed. Arcángel y "¡Clang!", Editorial Anankè.

Con pánico | Ricardo Sánchez Orfo


llegas a todos los lugares sin saber cómo salir de ellos
entras a los hospitales que no siempre están llenos de enfermos
a veces están llenos de muertos
de sombras y travestis


entras y sales más enfermo
y de pronto descubres que el mundo es un hospital lleno de cáncer y que tú mismo eres el mundo y el cáncer al mismo tiempo

entras a todos los lugares
y en todos hay un poco de vacío
entonces te sientas en la sala de espera donde sólo tú esperas
y descubres que el mol y los bares son otra forma de esperar la muerte

entras a todos los lugares
a los hospitales y a los estadios de fútbol
y de ellos sales con pánico y con vergüenza
y de pronto descubres que tu casa es un hospital
que tus ojos son un hospital
que las putas son un hospital
entras y al salir te das cuenta
que el verdadero hospital no es más que otro invento triste y vacío
entras y al salir descubres que el verdadero hospital no es más que el olvido olvidándonos de repente cuando la ópera termina

cuando la noche termina
cuando el silencio termina




Escrito por Ricardo Sánchez Orfo
del colectivo y revista literaria Amano, de Maipú.

Resurrección del silencio | Poesía desde Colombia

La palabra, cual es la palabra,
esa exacta tonalidad inefable
la perfección acentuada en un radicalismo,
el golpe asestado a la duda,
pero cual es la palabra,
aun no he concluido porque me falta la palabra
y me rasga un cuerpo de instrumento
arcaico en la las cuerdas de esta voz
que narra insurrecta a su gobierno anónimo, innominado
no la he nombrado y es un espécimen
hermético en la sombra,
Qué reflejaría entonces
ese símbolo bucal,
su revelación podría convencer al mundo,
Arrodillarlo,
tendría que sintetizar el universo

He sospechado la palabra en este receso
y creo que la voy a pronunciar
esta elevándose en mi tórax
con un velo de viuda,
taciturna, en un ritmo
de mística milenaria
Escuchen ahora su voz tremebunda
porque al fin aparece
NADA




Escrito por Juan David Ochoa
desde Cali, Colombia.

Nunca te enamores & Vagabundo en la oscuridad | Poesía desde México


Nunca te enamores

Terminó también por irse
importándole un comino
el haberme quebrado la nariz
con un despertador,
haberme dejado fuera
de mi propio departamento
cuantas veces quiso,
–y quiso seguido–.

En el bar me lo decían
cada que ella no me acompañaba:
–Nunca te enamores
de una mujer junto a una cerveza.
Los ignore,
y ahora tengo el corazón roto,
ganas de verla
con sus tacones altos.

Le puedo perdonar todo
excepto haber dejado
mi despensa y refrigerador
por completo vacíos.

Vagabundo de la oscuridad

Terminaré con la mirada perdida
en un sillón de un segundo piso,
mientras en la tele pasan una película
de los años veinte,
la piel pegada a los huesos
sin mas ganas que ninguna;
sé que así tendrá que ser,
no espero ninguna recompensa
por lo que hice o deje de hacer,
seré un vagabundo que la oscuridad reclama,
que no encontró la dicha
donde le dijeron que debería estar;
que verá transcurrir el tiempo
sentado en una prisión con la puerta abierta
donde a veces me acompaña un muerto.




Poemas escritos Por Arturo Accio.
Arturo (1975) se define como Activista literario. Es consejero de la revista impresa Papalotzi, México. Tiene publicados para la Secretaria de Cultura Jalisco los libros "La sinfonía de los perdedores" y "Electroshocks". Para Eugenesis publicaciones "Mutilaciones espirituales" y "Vagabundo de la oscuridad".

Foto desde: http://tete.ojodigital.net

23 de enero de 2009

22 de enero de 2009

Cadenasso en el Onaciú


Esta noche se presenta Felipe Cadenasso junto a otros músicos, en el bar ONACIÚ.

Desde las 23 hrs

Buscar en barrio Bellavista calle Loreto 460

a $2000.-

19 de enero de 2009

Alicia / Ivana Božinović

Si todo este tiempo no fui más que un espectáculo,
un truco, una ilusión,
entonces no soy más que el continuo aleteo de tus manos,
que a mi parecer
son dos zapatitos de charol tratando de entonar una cueca.
A tu parecer,
son sólo la convergencia entre x e y,
una fusión de lo que nunca se debió haber unido.

Y si el tacto aún no existe.
Y si sólo me queda la visión y la audición.
¿Cómo esperas que comprenda
que tu transformación no sigue ley alguna?
Te crees Alicia por un instante,
pretendes vas por el país de las maravillas.
Fantasías, fantasías.

Un espejo que te muestre lo que siempre has querido ser.
Varita mágica de las industrias,
te vendes al por mayor.
Como agua bendita vas de mano en mano,
como santo,
de boca en boca.

No creo lo que tú crees,
mi pelo no lleva reflejos,
ojos firmes en el espacio:
no miro de reojo, no pongo los ojos en blanco.

Te golpeas la cabeza con la mano,
caen ideas por tus oídos.
Arco iris de placer,
nubes que chocan y no forman tormenta,
rompen las leyes de nuestra naturaleza.
Te crees Alicia por un instante,
pretendes vas por el país de las maravillas.
Fantasías, fantasías...



Escrito por Ivana Božinović
Ivana nació el 27 de septiembre de 1991. Estudia en el Windsor School en Valdivia y este año cursará el 4to medio. Escribe desde los 10 años y actualmente participa en el taller literario que dirige la profesora Daisy Muñoz y Natalia Contreras. Ha ganado varios premios de concursos internos de poesía de su colegio, y el año 2008 estuvo en los top 10 en un concurso de musicalización del canal MTV. En diciembre del 2008 participó en el encuentro nacional de poesía Riesgo País, en representación de las letras liceanas.

La Cita | Gustavo Galliano


Los golpes en la puerta fueron contundentes. Precisos. Potentes.
Él se preguntó porqué no habría tocado el timbre. Comprendió entonces que ella sería muy especial. Tanto como él anhelaba. Tal vez algo chapada a la antigua. Pero nadie que golpea así una puerta puede ser desapasionada, pensó. Y esto lo excitó.
Se apresuró a abrir. Antes de girar el picaporte, trató de alisarse el cabello con la mano. Sabía que ella vendría, pero el tiempo se escabulló más rápido que lo planeado. Remoloneó en la cama. Se demoró en la ducha. Y se inquietó ante la posibilidad que ella lo creyera un desconsiderado.
Abrió la puerta y quedó perplejo. Ella lucía bellísima. Mucho más hermosa de lo esperado. Totalmente diferente a como él la imaginara. Quizás un poco más oscura. No de una oscuridad lúgubre. Una oscuridad intrigante. Pero no sería un obstáculo. Nunca la oscuridad lo ha sido. Tanta belleza para tan poco tiempo, quizás resultara excesivo, pero imposible de rechazar. Ello tampoco sería obstáculo.
El vestido negro, bien ceñido al cuerpo, le sentaba de perlas, a pesar que las perlas más preciadas fueran las blancas y el vestido de brillante negrura. El detalle de los guantes de seda resultaba magnífico. Alta y delgada. Delicada y misteriosa. Se dio cuenta entonces que una gota de sudor le recorría la espalda. Una de aquellas gotas que se brotan tibias, pero se desbarrancan heladas.
En la penumbra bajo el dintel, ella lo miró fríamente, a la vez ansiosa. Él hizo el ademán gentil para que entrase. Ella agradeció con una leve mueca, un movimiento de cabeza, e ingreso lentamente, desplazándose sobre sus tacos aguja. Pié delante del otro pié en cada paso. Ondulante. Sugerente.
Él necesitaba ser un caballero diligente, a pesar de estar despeinado. Le invitó a sentarse, le ofreció una bebida. –“Diet”- escogió ella.
Luego él la convidó un cigarrillo. Ella aceptó de buena gana.
- “Lástima que el tabaco mata”-, comentó él, algo nervioso. – “Ese es el secreto de su éxito”-, respondió ella, mientras exhalaba una boconada de humo que en espiral ascendente, se alejaba hasta estrellarse contra el cielorraso de yeso.
- “Te deseo ahora” – exclamó ella sin cabildeos, sin dejar de mirarlo. Y su voz redobló seca y tajante en la sala, como convirtiendo un deseo en orden.
- “Me halagas... pero terminemos el trago... aún es temprano” – respondió él.
- “Nunca es temprano” – dijo ella con tono seguro. – “Simplemente es o no es. Y no me gusta perder tiempo en lo que no es”-.
- “Vamos... dame la chance de unos minutos... luego me tendrás” – suplicó él, en tono calmo. Ella se incorporó del sillón y camino hacia él. Sus pasos no retumbaron en la sala. Se paró a su lado, y con una mano comenzó a acariciar sus cabellos, de por sí despeinados.
Él suspiró profundamente. –“Veo que eres persistente, nada te detiene ¿verdad?”- murmuró mientras entrecerraba los ojos. Su respiración comenzaba a acelerarse. Su corazón pasaba del tranquilo paso al enérgico trote del centauro.
- “Es mi esencia. Nada ni nadie me detiene cuando lo deseo. Jamás” – fue su lacónica respuesta. Y por un instante él pudo observar un dejo de nostalgia o remembranza en el duro rostro de ella. Pero solo fue un instante. Y los instantes se esfuman en la nada.
- “¿Lo prefieres aquí... o en el cuarto?”- consultó ella ya impaciente, aunque con voz muy pausada, tranquilizante. Seguía penetrándolo con la mirada. Ella manejaba el juego. Cada lapso. Cada pausa. Ambos lo sabían. Él era pura adrenalina.
- “En el cuarto, por supuesto”- respondió él. – “Es más práctico, me gusta lo clásico” -
- “De acuerdo”, disparó ella, mientras el brillo de su sonrisa tornaba pícara la penumbra por un instante. Pero los instantes... Lo tomó entonces de la mano y se dirigió hacia el cuarto. Ella llevaba la iniciativa decididamente, a pesar de ser la primera vez que visitaba la casa. Eso le agradaba a él. Dejarse ser llevado, aunque sea por una vez, resultaba plácido.
Al llegar la habitación, ella giró y se quitó los zapatos. Luego fue el turno de las largas medias de seda, descendiendo por sus estilizadas piernas. Y el enérgico trote del corazón de él se fue convirtiendo en imponente galope de semental en celo.
Luego se acercó hasta que ambos cuerpos quedaran casi unidos, de pié. Y casi apoyando sus labios contra los de él, preguntó: -“¿En el piso o en la cama? ” -; Él sintió que la sangre hervía en las venas. Sintió como si estuviera desbarrancándose desde la cima más alta, hacia el abismo más profundo. Hacia una pendiente eterna. –“Creo... que... en la cama estaría bien...”, respondió él titubeante. Y esta vez no por metódico. Simplemente porque ya era hora. Y cuando es la hora, ya no debe abundarse en palabras.
- “Eres un clásico... claro, eres un hombre. Las mujeres suelen tener más imaginación” – exclamó ella, mientras se quitaba los guantes de seda. Y el morbo del comentario hizo que él sintiera un hormigueo en el estómago. Su pecho era ya un corcel desbocado.
- “¿Algo más antes de hacerlo? “ – preguntó ella mientras él se acomodaba en la cama, algo tenso, un tanto nervioso. Muy nervioso.
- “Sí... dime tu nombre” - respondió él.
- “No, ese deseo no es posible. Puedes llamarme como desees. Debo confesar que me excita ser llamada de tantas diferentes maneras. Pero no habrá posibilidad de negociación con esto. Usa tu imaginación”- reflexionó ella.
- “De acuerdo... música entonces. Me encantaría escuchar de fondo una suave música”- dijo él. – “Dime el tema que prefieres y serás complacido” – consultó ella, mientras el vestido negro dejaba de ceñir y caía, dejando al descubierto su total desnudez. Bestial desnudez.
- “El... el Ave María” – respondió con un dejo de vergüenza.
- “Eres un pervertido... y eso me fascina”- respondió ella, lujuriosa. Ya era tarde y cada minuto contaba, debía apresurarse.
La música comenzó a poblar los silencios, muy tenuemente hasta perpetuarse plena, invadiendo de pentagramas y nostalgias el cuarto. Ella colocó su desnudez sobre la de él. Desnuda. Acarició su rostro. Besó sus párpados. Y él se entregó totalmente. Se dejó llevar. Libre ya de remordimientos y pecados se dejo llevar. Ya era hora. La hora. Hora de dejarse llevar.
- “¿Estás preparado?” – preguntó ella haciendo alarde de tino y calma. “¡Claro, vamos pronto de una vez!” – fue la respuesta, que por primera vez demostró seguridad.
Los labios de ella se posaron sobre los de él. Fue solo un instante. Un eterno instante. Como una succión apasionada. Ella humedeció su abismo en deseo. La noche fue testigo. Retraerse suavemente contra la soledad y embatir a fondo, contra el hastío. Entornar los ojos a lo que vendrá. Él se estremeció. Su cuerpo se convulsionó durante un breve lapso. Y fue entonces la hora. Luego del cimbronazo procedió la calma. Él se quedó quieto, muy quieto. En silencio y sin movimiento. Y comenzó a enfriarse lenta, continua, progresivamente.
Ella se incorporó y se alejó de la cama. “Tarea cumplida” se dijo, mientras se dirigía hacia el baño. Se lavó los dientes tan blancos como perlas. Con el cepillo de él. Y se lavó las manos. Con el jabón de él.
Luego de peinarse, se vistió y volvió a calzarse y colocarse los guantes. De seda. Plena.
Ya era la hora de visitar otro cuerpo. Otra forma. Otra rutina.
Antes de cerrar la puerta del cuarto, se dio media vuelta un instante para dedicarle una última mirada al cuerpo que fuera de él. Yacía tendido sobre la cama. En su rostro parecía reflejarse una mueca, mezclaba de sorpresa y tranquilidad. Sólo un cuerpo más, cuerpo ya sin alma. Inmóvil y pálido. Tan pálido.
Ella cerró la puerta y se encaminó hacia el ascensor. Ya en descenso consultó en la diminuta agenda su próximo destino. No había tiempo que perder.
-“No es tarea fácil la de ser Muerte”- se dijo, resoplando levemente, a sí misma. -“Nunca hay descansos”-.
Se sintió apesadumbrada, pero así era ella.
Perseverante. Eficiente y solitaria.-




Escrito por Gustavo Marcelo Galliano
Escritor y poeta, reside en Rosario, Santa Fe (Argentina). Es docente e investigador Universitario. Columnista Literario Internacional. Ha obteniendo numerosos premios y reconocimientos. Sus escritos han sido seleccionados y publicados en prestigiosas revistas literarias y antologías internacionales, llegando a ser traducidos al inglés, italiano, francés, búlgaro y portugués.
El cuento "La Cita" recibió el primer premio en el IV CONCURSO INTERNACIONAL DE POESÍA Y NARRATIVA ELEGIDOS 2007. Editorial Aries e Instituto Cultural Latinoamericano.

13 de enero de 2009

Santísima Trinidad estrena su primer número

Nuestros amigos de Cinosargo, estrenaron un nuevo proyecto editorial llamado "La Santísima Trinidad de las Cuatro Esquinas". La revista se puede descargar o leer en el siguiente link:
http://trinidaddecuatroesquinas.blogspot.com/

Felicidades y que vengan muchos números más.


Nos complace presentar este nuevo proyecto de Editorial y revista Cinosargo, titulado la Santísima trinidad de las cuatro esquinas, la revista es una recopilación del contenido de diciembre del espacio homónimo dedicado a la literatura chilena en todos sus géneros.

El equipo integrado por Sol E. Díaz, Daniel Rojas Pachas, Oliver Beltrán y la redactora, Violeta F pretenden proponer lecturas personales e interpretaciones impetuosas a obras canónicas e ignoradas de la lírica y prosa nacional con la periodicidad, compromiso y calidad que nos caracteriza.

Violeta Fernández Riquelme

No me soporto | Tito Manfred


era marzo del año acostumbrado
y la tarde moría bajo los pliegues de tus ojos
casi incorporado al mobiliario
escuchabas a Joy Division
Ian Curtis te anestesiaba y entre líneas creías
oír su réquiem inacabado
sabías que en un jueves
ceniciento como éste nada sublime emergería
desde tu imaginación de cloaca
pero tu pluma insistió
eras algo así como un hombre-lobo
en un París agriado
un perdedor de tonalidades gris y pastel
recordabas al encantador Sebastian Cole
y comprendías que
el cine no se cansa de mentirnos
ciertamente nada tenía de
cinematográfica tu descomposición
y te odiabas tanto que habías resuelto
dejarte aplastar por la marcha de las manecillas
funerarias que ensayaban
el zumbido del tiempo detrás de cada paso
por ti abortado
quisiste desentrañar la edad del polvo
y entendiste que para ello
tendrías que escarbar
en lo más profundo de la náusea
ya era noche de marzo del año de siempre
cuando leíste en voz alta
este poema que escribiste mucho antes que yo
no era la gran cosa pero ¡eureka!
si lo recitabas a diez palabras por segundo
y con Shadowplay de fondo
el auditorio imaginario te aplaudía de pie





Escrito por Tito Manfred
Seudónimo de Tito van Battenburg, nacido en Arica en 1983. Cursa actualmente el 4º año de la carrera de Lic. en Lenguaje y Comunicación, en la Universidad de Tarapacá. Ha participado en recitales de poesía joven y textos suyos han aparecido en medios electrónicos como Letras.S5 y Cinosargo. En la actualidad trabaja en la que será su ópera prima: el poemario La Danse Macabre.
foto: imagen de la película Mulholland Drive, sacada de la web.

En Urgencias | Maritza Álvarez


Auxilio de besos
auxilio de voces
emergencia de temblores
S.O.S. de pasiones

sala de emergencia en día de
crisis hospitalaria

enfermos del corazón en
primeros auxilios

médicos operando el
desamor
graves los pacientes del
despecho
la U.T.I. está atestada de los
presos
del amor obsesivo
camillas compartidas
por amantes que no pudieron
separarse
by pass para que puedan seguir
latiendo juntos

somníferos para el que ya no contiene la tristeza


calmantes para la ansiedad de
amar
es un ir
y venir de personal médico tratando de
ver
de investigar

por qué esto tan raro!
para ellos
que son
ciencia
mientras yo
que
espero

con el número 158
miro
iluminada

pensando

¡a qué el remedio!
a qué la emergencia…

esta enfermedad
contagiosa

llena de bacterias

propagándose por nuestros

cuerpos
no requieren la
penicilina que me ofrecen
soy
enferma...

y los remedios están agotados por hoy:
vuelva la próxima
semana


estamos
trabajando
en
nuevos y revolucionarios

métodos
de desinfección
avalados por
prestigiosos médicos
que han alcanzado un grado académico
altísimo
venga... tenga...

confianza


la próxima semana


no lo olvide...


creo que ahí si podremos
atenderla...

y
ver
los resultados esperados

¿no importa que
experimentemos
en usted, cierto ?


es que aún la gente esta reticente a
sanarse...



Escrito por Maritza Alvarez. Ella dice:

Soy una aficionada a la poesía desde pequeña y especialmente en la adolescencia llenaba cuadernos escribiendo, descubriéndome y tratando de descubrir los misterios de la vida. Nací en la ciudad de Valparaíso, tengo 46 años, estudié Dibujo Gráfico Publicitario, y también Fotografía. Especialmente este año he vuelto a escribir (aunque nunca lo he dejado), pero con la motivación esta vez de compartirlo con otras personas. De ahí el interés por descubrir estas instancias de darme a conocer de algún modo, si en algo puedo aportar a este medio de expresión, que me apasiona...



7 de enero de 2009

Los relojes rotos de nuestros morrales | Miguel Bórquez



los buses estacionados
nada saben de viajes astrales o nieves en cebolla
quisieramos llorar
cada vez que presentimos sonidos de hospitales
supermercados embriagados de mermeladas clandestinas
viejos de pascua
abatidos en la vía pública

para morir verdaderamente
necesitamos aburrirnos de todo

ya nada nos va quedando
ni siquiera recordamos mirar al cielo
o buscar a venus entre los satélites errantes

es tan hermosa la vida sin deternerse a pensar en ella
sin saber de sus cánceres
sin comprender sus lenguajes
o sus márgenes
sus clandestinos alcoholes femeninos
sus clímaxs inflamados en la pulpea incoloridad de las muñecas,
de los poetas
de los velorios de dios

guardamos relojes rotos en nuestros morrales
libros manchados con sangre de cangrejos verdes
vidrios molidos
hieren nuestros pies

solamente un poema necesitamos parir juntos
sujetandonos de esta molesta cicatriz del tiempo
para morir verdederamente muertos

que se apaguen las más bellas canciones de no-amor
y se pudra el cielo
y todas sus metafóricas catástrofes

es tan hermosa la vida cuando dejámos de conocernos
o acaba el día
y se sabe a ciencia cierta
que nada más queda por venir
salvo el viento de los muertos
salvo los latidos de nylon de los otros espectros
oh! desgraciados anhelos medicinales de joyas transparentes
y otros vientres
que solo vegetan en el centro del desierto

para morir verdaderamente
necesitamos estar jodidamente vivos
.
2003



Escrito por Miguel Bórquez desde Puerto Natales
Publicado en su blog
http://poesiasoundtrack.blogspot.com/

Propuesta | Elisa Alcántar




Vamos ahondando el canto,
hasta hacerlo una luz,
hasta hacerlo una lluvia fina
tanto que traspase
que inunde y que reavive.
Vamos, hoy , ahora
canto que encanta y que es santo
porque allí el sonido es inmaculado,
la voz brota hasta por los ojos
y en ellos noto las notas primas
de todo génesis parido.

Canto en las pisadas desgastadas,
en estas peñas que testifican la locura
la sangre derramada
y los juicios ancestrales,
las aglomeraciones cual caudales
se derramaban obedientes
cantando libertad, susurrando piedad.
Canto en las arenas sedientas
en las ondulantes dunas pasajeras
voces que el viento lleva
y que rebota en mi pequeña alma.

Vamos ahondando el canto,
para que este pliego de tiempo no sea en vano,
que esta voz deje de ser débil y timorata
que se supere y se redima,
esta voz de las gargantas apretadas
que cantaban a la noche estrepitosa
que se abandonó a la guerra hambrienta.
Vamos ahondando el canto,
que urge el fuego de una hoguera menesterosa
que caliente las ollas de los desplazados,
de aquellos que temieron perder sus vidas
y que hoy apenas se sostienen
con voz y con esperanza.

Canto que salió desde dentro
que del viento se hizo parte
que recorrió los cimientos
y que no calló por temor.
Vamos ahondando el canto
y que nos queme por dentro
así como nos marque por fuera
instrumentos vitales
superando cualquier barrera!!



Escrito por Elisa Alcántar


De Profundis | Ivonne Coñuecar

tan suave y acogedora la tristeza que no se detiene para pedir permiso en mis horas álgidas.
suave las manos de ella que han dejado su consuelo en el espejito de la mesa de noche
luces de colores artificiales.artificio todo en estos días
menos la caída
o el abrazo de ella que comprende todo y vemos que no hay más qué hacer
- así es la vida -
y yo, cliché. -sí, supongo-
y las cuentas regresivas de la ciudad de cuentas regresivas carcomen mis pies sin poder dormir
los niños se hacen parte de esta gran falacia
yo no soy niña
ya conozco los engaños
la tristeza invade mi asolada vida de cuatro paredes y pánico afuera
pánico afuera porque falta poco
ya me voy
no hablaré con nadie -le prometo a mi niña preciosa



Escrito por Ivonne Coñuecar


6 de enero de 2009

Lanzamiento Pataflexia Nro 2

El próximo 16 de Enero, se lanzará en la Biblioteca Nacional
Sala América a las 19.00 hrs
la revista Pataflexia Nro 2
Habrá repartición de ejemplares

Bagual de Felipe Becerra | por Roxana Miranda R.


Bagual es la primera novela publicada de Felipe Becerra (1985). Situada en el Chile de 1980; narra la historia de personajes sin voz, que fueron en algún momento aniquilados por la madre. Una mujer acosada por niños fantasmas que no alcanzaron a nacer. Una estudiante de medicina que después de vivir en Valparaíso se traslada con el esposo carabinero al Desierto a una localidad llamada Huara.

El Desierto da cuenta de un pueblo donde las ánimas, cabezas, esqueletos son parte del sueño y de lo real. El Desierto se constituye espacio de silencios y de gritos, espacio de hipnosis desde el cual surge un personaje al cual llaman Doctor Tormento; al que Carlos, esposo de Rocío, traslada desde Pisagua a Coquimbo. El desierto entonces es la metáfora de la dictadura, del terror, la pesadilla, el espanto. Espacio en que penan las almas huachas de una sociedad, de un país abortivo.


En quechua "huacho" significa surco, hendidura que se hace con el arado en la tierra. Antiguo surco abierto por el madero que penetraba la pachamama. Surco-sexo dibujado por la marca del instrumento o el órgano con rostro, que penetraba hendiendo la tierra para la anidación de los frutos conocidos en la oralidad de su tiempo, de su nombre y su nación originaria.
La conquista del nuevo mundo se consumó a través de la penetración de la tierra india por el arado sin rostro de hierro(...) El fruto fue calificado de "ilegítimo" en la lengua de las leyes latina queriendo decir con ello que se trataba de un ser "no cierto", "no genuino", "no verdadero". (...) En suma, huacho e ilegítimo fue el doble apelativo dado a aquellos niños abandonados o no reconocidos por su padre, concebidos como entes sin dios ni ley, esto es como extranjeros o "bárbaros".
(Illanes. En línea)

Los Huachos entonces son los que constantemente andan penando en el desierto. No sólo representan a los hijos que fueron abortados sino a los que por violencia fueron arrancados de sus padres, de su entorno. Son los primeros, los que nos narran la historia, los que dan cuenta también de sucesos terribles y espantosos que sólo se develan al final de la novela:

No te hará daño que les confesemos lo que te pasó. Y a nosotros nos va a hacer muy bien. Vas a ver, mami, ya no vamos a llorar más, ya no vamos a rasguñarte por las noches ni vamos a machacar tu cabeza como queriendo que te abras de par en par (Becerra 11)

A modo de testimonio, los angelitos huachos comienzan a contar su historia, la historia de la madre. Comienzan a penarnos desde otro mundo, que es también otro territorio, el territorio de lo incierto. Pues, el am ó espíritu , cuerpo invisible transparente que sale caminando del muerto, no descansa y conduce a las víctimas hacia el territorio del Renu donde les causa estados de alucinación. Comparando estos detalles de la novela Bagual con la cultura mapuche, debo agregar que el Renu es un territorio que no existe, puede ser cualquier lugar en el cual la persona y/o animal (niño, perro) es tomada por espíritus en un encuentro que se denomina trafentun.

La protección no está representada en Bagual por la Iglesia ni por Cristo, el Cristo más bien, es un castigador, un monstruo que da miedo. El mediador entre Cristo, la mami y los niños es el niño indígena devorador de corazones. La protección es la Luna, la Ñuke Ale, allí donde descansan los espíritus de los antepasados, la misma que determina los ritmos de la tierra y de la vida.

Situamos entonces al narrador en el no-lugar, espacio ritual desde el cual nos habla y nos cuenta su historia que es también la historia del niño indígena que frente al auto se le atraviesa a la mamá; y es también la historia de los perros salvajes que acompañan a los niños. Cada niño tiene un perro y ,ellos, los niños dudan de que todo esto sea un sueño de los perros, una alucinación, un espacio del renu en donde animales, pájaros, peces, niños y almas se encuentran poseídas de espíritus maléficos que causan delirios, enajenamientos, tormentos, recuerdos, luces de una vida anterior:

Flotamos ahorcados por cordones como la serpiente más tremenda. Y se nos ocurre que esta historia sea el sueño de algún perro en la locura. Pero en cuanto lo pensamos resurgen desde el fondo de la sombra las risitas de la mami (…). El silencio aquí es lo que más duele. Y tú lo sabes, madre. Por eso dinos algo, cualquier cosa. Dinos al menos que tu lengua se ha hecho un nudo (…) una palabra que alimente nuestra sangre que la ahoga este cordón y se pone más y más amoratada” (Becerra 115-116)

Bagual es un libro cuyo lenguaje es poético y metafórico, simbólico en algunos casos. Condensa en sí, la historia de personajes abandonados, traumados de vidas anteriores. Ellos habitan el desierto el lugar de los trances, la lentitud y las visiones. La realidad se transforma, se anula, se multiplica y es necesario un Doctor Tormento que nos haga recordar el pasado, ese pasado que nos muerde, que nos mira desde el fondo con rabia y con celo.

Bibliografía

Becerra Felipe. Bagual. Editorial Zignos. Perú: 2008.






Illanes, Angélica. Las Escribas. Disciplinamiento sexual popular en tiempos de una modernidad contradictoria. Chile, 1935-1948. Proyecto Fondecyt N 1020135. Chile. 2003. Formato PDF. En línea.
***

Presentación escrita por Roxana Miranda Rupailaf.
Durante nuestra visita a Valdivia en diciembre pasado, asistimos al lanzamiento de Bagual de Felipe Becerra. La presentación del libro estuvo a cargo de la poeta osornina Roxana Miranda Rupailaf. A nuestro parecer, una de los lanzamientos más interesantes del encuentro Riesgo País.

Subzirko | Invitación a Circo con entrada liberada


El circo del mundo, es la organización que está asociada a CIRQUE DU SOLEIL. Y son escuelas de circo para niños y jóvenes, algunos en riesgo social. Se dice que desde estas escuelas salen los artistas que participan en el Circo del Sol...
En Santiago, la carpa/escuela se encuentra en el sector de Las Rejas en el sector del ochentero mundo-mágico. Con la llegada de Teatro a mil (que no vale mil pesos), se realizarán funciones gratuitas durante esta semana.

Presentación "Subzirko, destinos bajo tierra"
9 y 10 de Enero
a las 20.30 hrs
General Bonilla 6100-B - Metro Pajaritos
Entrada Liberada

Catabática: vientos del sur en Santiago

El próximo 14 de Enero, se presentará "Catabática" en Santiago
Obra de nuestra amiga Valdiviana-Coyhaiquina y poeta Ivonne Coñuecar
El encuentro se realizará en el museo La Chascona a las 19.30 hrs.
Presentarán Fernanda Moraga y Diego Ramírez.

5 de enero de 2009

Inéditos de Víctor Hugo Díaz

ADULTERIO

Desde el asiento trasero
verla con pareja y lúcida, es extraño
Ahora entiende eso de que los años
pueden parecer minutos
Ella habla de compañeros de colegio
y de amigos en común que nunca ha visto
Él, parece un buen tipo, llueve y lo deja justo
en la esquina que busca
No sabía que podía mentir tan bien
Se despiden con una rápida mirada
de helada calentura
La conoció el fin de semana, estuvo rico
Mañana en la mañana se verán
a las diez
a esa hora, él
ya estará en el trabajo.



FOTOGRAFÍA EN LA PLAYA

Toma un puñado de arena, apriétalo
cuenta sus granos
y después pregúntame por qué.
Es arena nacional, más preciso arena del Norte
Es una fotografía sacada desde un país extranjero
un país que es el pasado
donde la gente hace cosas tan extrañas
una foto que sólo tiene el valor de un registro gráfico
una referencia de cierto interés
sobre lo que a veces se lee como felicidad.
Ya cambió la posición de los cuerpos
La risa está sin volumen
Es el mismo traje de baño, pero ahora
uno mira el mar y el otro a la cámara
Como cuando alguien decide ponerse el gorro de lana de lo real
y se arriesga a una vida a medias
por un rato de tranquilidad y poca imaginación
Sin ningún trofeo, ni siquiera una presa de caza menor.
Es como lanzar los dados
sin saber dónde caerán ni cuanto suman
o sentarse a esperar durante meses
tratando de predecir el futuro
El mismo personaje que se despierta a mitad de semana
a ensayar escenas de una obra de autocompasión.
Hay una voz distinta en el teléfono
pero que responde al mismo nombre
Una cuenta bancaria sin fondos
sólo sudor, crema lubricante y cáscara
el huevo roto que no se alcanzó a reproducir
pero que tiene la forma del halo de saliva en la sábana
saliendo de la boca de la pendeja fértil
que se durmió unas horas antes del sol.
Hay un dedo que apunta culpando
mucho más rígido que los demás
Como la mamada mezcla de odio y calentura
en una habitación vista por primera vez, pero al toque
Sonrisa leporina en venganza
La piedra arrojada a la carretera que rompe el parabrisas
Ira, que después se degrada en costumbre.
Hay una lengua digital que sirve a cavidades húmedas
respondiendo a las súplicas, te acuerdas
El dedo anular que lame el aire, pero sin dejar nada
sólo cicatrices, tatuajes de mala calidad

que después se infectan y peor aún no se borran
Como la pesadilla que invita a salir por segunda vez
El falso alquimista que maneja contra el tránsito
transformando el oro en plástico
y en máquinas de hacer ejercicios.
Las hojas eran verdes el último día
hoy están muertas, ya no son necesarias
las reemplazó el calendario y el ciclo lunar
Tiempo suficiente para la operación
de urgencia, contra su voluntad
en la que se amputa a sí mismo
lo único necesario.
Desde ahora, la poesía se hará cargo
de los fluidos del cuerpo
de su evacuación, del motivo del crimen
Tú sabes, la pena se excreta, es líquida y amarilla
no importa el contenido, comida, semen, agua
es lo mismo, se excreta y por un rato deja de doler
Parecido al mal aliento que otros fingen no sentir
durante una conversación vacía pero caliente
cuando se busca olvidar un origen humilde.
Cada tantos años lo vuelve a pensar
con el derecho de un cliente frecuente
que asegura no tener deudas
Poniendo marcha atrás, haciendo el recorrido en reversa
desde la despedida hasta el primer manoseo.
Ahora la fotografía se mueve y palpita
a un ritmo repugnante, tan repugnante
como perder el tiempo a través del ojo de la cerradura
imaginando el video porno
en que el rottweiler sin bozal pero mudo
se aparea con la quiltra flaca
Ahí el calcio es la diferencia
el calcio es la medida de esas cosas.
Al parecer en la foto falta alguien ¿cuántos eran?
Es sólo una imagen inmóvil que la marea
el viento con arena y el ridículo
se llevarán.
Deja que el agua corra para que no se pudra
Toma un puñado de arena, apriétalo
cuenta sus granos y después
pregúntame por qué.




Víctor Hugo Díaz es un poeta chileno nacido en 1964. Entre sus publicaciones están "Falta" (2007), No tocar (2003), Doble vida (1989). Recibió el premio Pablo Neruda en el 2004.
En diciembre lo encontramos en el lanzamiento de la revista Grifo #14 y nos mostró estos poemas publicados en la Grifo #12, que hoy compartimos con ustedes.