22 de julio de 2011

Taller de Escritura Casa Azul, Valparaíso

El Taller de Escritura Creativa Casa Azul se realiza desde marzo de este año, con la colaboración de Rodrigo Suárez de Revista El Puñal quien viaja un sábado al mes a Valparaíso para reunirse con los integrantes del colectivo poético. Las horas presenciales se complementan con ejercicios y comentarios por medio de la internet. Publicaremos algunos trabajos producidos y revisados durante el taller.Para más información escribe a revista.elpunal@gmail.com y ayutun@gmail.com.

Presentamos dos textos de los integrantes Claudia Sandoval y Jaime Villanueva

Prohibido Fumar
de Claudia Sandoval

Sentado en su sillón no podía ya con el peso de sus ojos, el cansancio lo vencía. Tomó el control remoto y cambió de canal, se quedó pegado en las noticias, escuchó y miró atentamente. Se informaba que a contar de mañana quedaba prohibido fumar en las esquinas de toda la ciudad. La noticia ofuscó al periodista quien intentaba ordenar y resumir en su cabeza los alcances de esta nueva ley, sobretodo entender que solo se permitiría fumar al transitar por la vereda y la calzada, es decir, al llegar a la esquina debía apagar su cigarrillo so pena de una multa de 4 UF.

Al mismo tiempo en la casa de su vecino como en toda la cuadra la personas observaban la televisión.Al parecer tamaña estupidez no les causaba asombro, pero a Carlos, quien era un adicto al tabaco, esta nueva y tonta ley le ocasionaba mucha rabia. Se paró y en un acto de rebeldía con su pulgar presionó el off del control, luego se asomó por la ventana y observando el atardecer se fumó lentamente un cigarrillo.

De pronto vio como sus vecinos corrían desesperados hacia la calle y gritaban mal humorados. Carlos no pudo enterarse de la siguiente ley aprobada, se prohibía ver televisión . Solo transmitiría el canal del Estado desde las 14:00 hrs a las 18:00hrs.

Nacía así por primera vez, un nuevo tipo de sociedad “La Era de los Sanamente Idénticos “.

Salón de Honor
de Jaime Villanueva 

El retrato de Jano Rivera se cayó al suelo luego de cien años en el salón de fiestas y de recepciones de honor. Cayeron también con él unos santos de yeso que había sobre un estante de madera fina, antigua y cuidada. Felipe estaba resuelto a enfrentar y a castigar de algún modo a los culpables de esos sacrilegios a la tradición familiar… los buscaría.

Sospechaba de los niños de la casa, los hijos de su hermana Lucía, es decir, Pedro y Matías, dos muchachos que, juntos, no sumaban los doce años.

Se dirigió hasta sus habitaciones para interrogarlos, aunque en realidad quería reprenderlos, lo sabemos porque su mirada no decía otra cosa, pero Lucía lo intercepta en su trayecto y lo increpa.

—¿Qué te pasa? —le preguntó al enfurecido Felipe.

—Tus hijos son unos malcriados —Lucía tragó saliva y lo miró fijo, pero en silencio.

En el salón de fiestas, el lugar de los hechos, Lucía constató, junto a Felipe, el desastre.

—No creo que hayan sido ellos —dijo Lucía.

—… y ¿quién más? —replicó Felipe.

—No sé… el gato a lo mejor —sugirió su hermana.

—Además no están en sus habitaciones, hace rato que no los veo —el juicio de Felipe continuaba.

Matías, el mayor de los niños con 7 años, estaba solo en el patio de atrás. Había hecho una pequeña fogata la cual contemplaba tenso. A su lado tenía unos libros antiguos, históricos y de alto valor que Felipe atesoraba en la magna biblioteca de la casona. Los rompió. Esa sería la única venganza posible contra su tío Felipe antes de ser descubierto, castigado. El niño tomó los papeles y los quemó uno a uno en la hoguera.

14 de julio de 2011

Los muertos también mueren | Iván Fernández Frías, desde Madrid

Patricio Bruna. El Gran Pretendiente, acuarela, año 2007
Es extraña la sensación que se queda en la boca al paladear la suciedad de las calles de Madrid. Como si de un charco de pestilencia se tratase, los cinco sentidos quedan irremediablemente impregnados con el hedor que nuestra sociedad ultra moderna se complace en esparcir por doquier . Aquella tarde, paseaba por una céntrica calle de la capital española con el propósito (poco productivo, por otra parte) de matar el tiempo. Era una tarde especialmente pegajosa, de esas que se encuentran a medio camino entre los últimos coletazos del invierno y los primeros balbuceos de la estación de las flores. Se podía intuir, además, el revoloteo generalizado de las gentes que volvían a sus casas para poder disfrutar del anteúltimo evento deportivo televisado, con la esperanza de que sus anhelos quedasen adheridos al destino de su equipo local como un chicle pisado a la zapatilla de un adolescente. Al fin y al cabo, están muertos.

En mi paseo, noto como la gente me observa. Quizás pueda parecer uno de esos ególatras paranoicos que creen que el mundo sólo gira en torno a sí mismo, o uno de esos miedosos que furtivamente se arrastran mirando a todos los lados y encerrados bajo unas gabardinas demasiado pequeñas para cubrir las manchas de soledad que se extienden por su frente. Ni lo uno ni lo otro. La gente me observa, soy consciente de ello, y dependiendo de mi estado de ánimo, me provoca plena indiferencia o un asco que apenas puedo reprimir. En muchas ocasiones mi humor oscila como un péndulo, tan rápido, que en un parpadeo puedo pasar de una completa dicha a la más profunda desesperación. Vale, quizás sí soy un poco paranoico, pero esa tarde, como tantas otras, la gente me miraba. Me miraban como se mira a un cadáver andante que fumaba sin parar.

Nada más salir del portal de mi casa, me detuve unos momentos intentando averiguar cuál era el verdadero propósito de mi paseo. Quería disfrutar del aire poco saludable de Madrid, pero también, propósito más íntimo, quería encontrarme con ella. Me la imaginaba como una suerte de Afrodita de cabello rojizo, con pecas en los pómulos y ojos verdes y brillantes como estrellas. Probablemente no pasaba de la veintena, y soñaba con comerse el mundo sin apenas despeinarse. Vendría de una familia humilde, no demasiado, pues su progenitor había conseguido ahorrar lo suficiente, tras años de trabajo en algún empleo no cualificado, cómo para que su hija, la "niña de sus ojos", pudiera ir a la Universidad. Vivirían en algún pueblo de la sierra madrileña, de esos donde la gente se mira a los ojos y los rumores circulan más rápido que el dinero. Esto había martirizado al padre, que tras el abandono de su mujer, se había quedado al cuidado de la casa y de su única hija. Ella, inconsciente hasta hace bien poco de la situación familiar, creía que su madre había muerto tras una larga enfermedad al poco de nacer ella. Ajena a la malicia de sus vecinos, había crecido alegre y contenta en una nube de algodón que se alejaba mucho de la cruda realidad. Ahora mismo su padre estaría bebiendo unas cervezas en la taberna, añorando a su hija, maldiciendo a su mujer, e intentando no pensar demasiado en que su vida, lejos de lo que habría esperado, se ha convertido en un montón de rutinas que el tiempo no ayuda a deshojar, etc.

3 de julio de 2011

Colectivo Paratopia convoca al 2° Concurso Regional de Poesía y Cuento

imageColectivo Paratopia invita al:  

Segundo Concurso Regional de Poesía y Cuento

  • Su objetivo es estimular la creatividad de los estudiantes con el afán de promover la publicación de sus obras dentro de toda la Región de lo Ríos. El jurado de la categoría Cuento estará compuesto por distinguidos escritores latinoamericanos, presidido por el escritor nacional Alejandro Zambra, y en la modalidad Poesía por la poeta colombiana Carolina Dávila.
El Colectivo Paratopia invita a participar del Segundo Concurso Regional de Poesía y Cuento, que está dirigido a dos categorías de concursantes: Alumnos de Educación Media y Educación Superior de la Región de los Ríos. En cada categoría el concursante podrá participar en dos modalidades: Género Relato y Género Poesía. Un participante podrá concursar en una o ambos géneros, siempre y cuando en cada modalidad participe con un único trabajo.
El jurado estará compuesto por distinguidos escritores latinoamericanos invitados al “4º Encuentro Latinoamericano de Escritores de Valdivia”, evento organizado por Colectivo Paratopia de Escritores de Valdivia y Ediciones Pillaje y que cuenta con el financiamiento del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En la modalidad cuento el jurado estará presidido por el escritor nacional Alejandro Zambra, y en poesía por la poeta colombiana Carolina Dávila.
Los interesados en participar en el certamen deberán enviar cada trabajo al correo electrónico concursoparatopia2011@gmail.com, adjuntando un archivo en formato Microsoft Word (archivo .doc) o en formato Portable Documente File (archivo .pdf) conteniendo los poemas o los relatos. El plazo de recepción de las obras vence impostergablemente el 31 de Julio de 2011. Los resultados serán publicados en el blog del colectivo Paratopia el 30 de Septiembre de 2011.
El Jurado seleccionará una obra  como ganadora del Primer lugar en cada categoría, cuya distinción merecerá la publicación de la obra en la edición especial de la revista de creación literaria “Lavaquita” y la adquisición de libros de los escritores invitados al encuentro y un diploma conmemorativo.
Asimismo, el jurado otorgará una Mención Honrosa en cada categoría, que se reconocerá con un diploma de honor. Además, de la publicación de los textos ganadores en la edición especial de la Revista de Creación Literaria “Lavaquita”.
La ceremonia de premiación se llevará acabo dentro del marco del “4º Encuentro Latinoamericano de Escritores de Valdivia” en fecha y hora que se comunicarán oportunamente.

Eventos: Galería de Erosciones | 14 de Julio

Carla Valdés de Cultura a la Vena nos manda la siguiente invitación:
Afiche Galeria de Erosciones
Galería de Erosciones es un encuentro en torno al erotismo. Erotismo hablado desde el cuerpo, desde la sensación, desde un espacio donde la palabra es capaz de agrupar, de juntar y de unir el eros y las emociones.
El próximo Jueves 14 de Julio a las 20:30, gracias al programa El Zócalo Nacional, se presenta un nuevo Galería de Erosciones en Sala Master de la Radio Universidad de Chile, En esta ocasión se presentarán las poetisas, Carmen Mantilla, Amanda Espejo, Denni Zú, Margarita Bustos, Carla y Milagro Valdés. Además de la actuación de la destacada cantante Carmen Prieto.
La preventa de entradas está a $2000 pesos y el día del evento a $2.500, pueden adquirise por depósito electronico en el mail galeriadeerosciones@gmail.com.