27 de mayo de 2008

Se acabó la poesía?

"Al contrario, la poesía tiene un campo abierto ante ella más grande y más alto que nunca. El poeta es el dueño del Universo, y su papel es hacer sentir a los hombres la vida real y misteriosa de ese Universo. El poeta debe llenar el mundo de poesía, hacer la vida poética; introducir la belleza adentro de la vida, al interior de las cosas; elevar y profundizar la comprensión y el sentimiento de cuanto nos rodea. El poeta no trabaja con quimeras, sino que con realidades; cuando él toca relaciones abstractas, él crea con ellas un todo concreto, un hecho que es una nueva realidad: el poema, con todo lo que significa esta palabra en sus prolongaciones hacia afuera y hacia adentro. Si los hombres dejan de ser animales metafísicos y se convierten en animales poéticos, aparecerá en el mundo el reino de la bondad."
(Extracto de una entrevista a Vicente Huidobro publicada por la Revista Zig-Zag, 1946)

BONFIRE

Texto escrito por Elizabeth Cárdenas

La llama ardiendo
vibra una canción antigua
puesta sobre la tierra,
devorando el aire.

Es un faro
creado con la primera chispa
y el primer sonido.

A veces la observo
A veces me quemo en ella.
Otras veo cómo ardo
Otras, ardiendo,
veo mis ojos dirigidos
hacia mí.

Células de fuego,
sudor,
respiración.

La llama ardiendo.
Soy la llama ardiendo.
El fuego del solsticio,
la llama azul,
la caverna.


11 de mayo de 2008

El arma en la maceta

Esto es parte de un ejercicio que planteó Rodrigo. La idea era hacer una narración con palabras escogidas al azar, luego darle a esa narración los distintos tonos: imperturbable, dubitativo e interrogativo. las palabras escogidas fueron: libélula, neumático, velocidad, leña, hostal, maceta, arma, perdón, sólo y freno.
Tono imperturbable

Mientras cambiaba el neumático bajo la lluvia pensaba en el arma que había dejado enterrada en la maceta del hostal. En cuanto volviera se desharía de ella, le dejaría el prendedor de libélula, que llevaba siempre en el bolsillo del abrigo, a Gisela.
Terminado el arreglo partió a toda velocidad por la carretera rural, la lluvia había recrudecido, entonces pensar en la leña encendida en la estufa, lo hacía no querer tocar el freno.

Tono dubitativo

Cuando cambió el neumático bajo la lluvia, pensaba si el arma todavía estaría enterrada en la maceta del hostal. Si así fuera podría deshacerse de ella, aunque quizá el jardinero habría removido la tierra, para darle vida al rododendro plantado ahí.
Tal vez le hubiese pedido perdón a Gisela, pero no sabía si regalarle el prendedor heredado de la abuela, tal vez sería necesario, Gisela no le hubiese perdonado haberla dejado en ese hostal, lo del arma estuvo bien.
El auto partía a toda velocidad. Por la mañana podría ser sólo un mal recuerdo, lo peor ya habría pasado y pensar en la chimenea encendida en la recepción de aquel viejo hostal, casi lo hacía no tocar más el freno.

Tono interrogativo

¿Cuándo había cambiado antes un neumático bajo la lluvia? Sólo sabía que nunca antes había enterrado un arma en la maceta de un hostal ¿Sería necesario deshacerse de ella? El jardinero era nuevo y trataría de remozar todas las flores.
Se preguntaba si recibiría el perdón de Gisela, después de todo la había dejado libre en aquel hostal, a voluntad de irse cuando quisiera ¿Le regalaría el prendedor de oro que ella siempre admiró?
Por fin había cambiado el neumático y subió al auto ajustándose el abrigo en la parte del cuello, pensó en las frías manos de Gisela, tratando de cortar su respiración en un intento fallido ¿qué habrá pensado en sus últimos momentos? ¿Habría pasado ya lo peor?
Pensar en la habitación temperada lo hacía preguntarse si quería apretar el freno para disminuir la velocidad.