31 de marzo de 2009

“El resto es silencio” de Carla Guelfenbein | Sonia Leal

Para la Navidad pasada uno de mis jefes me sorprendió regalándome este libro. No hacía mucho que él se había enterado de que me gustaba escribir, así que se puso a tono, investigó entre sus amistades y buscó un libro que pudiese gustarme. Definitivamente no se equivocó, es decir, hizo bien las tareas.

Este libro cuenta con una historia muy humana que te envuelve a medida que pasas por cada capítulo. Los personajes principales son un trío muy especial: un niño-adulto de 12 años que se siente solo a pesar de vivir con su padre biológico y una madrastra que lo adora como si fuese su hijo verdadero; el padre, un cardiólogo demasiado sumergido en su trabajo y atormentado por el problema de salud de su hijo y el suicidio de su primera esposa; y la madrastra, la segunda esposa, que se ve enfrentada al conflicto de un alma dividida entre el amor de su familia y su amante, un ex amor de juventud.

Lo que reina en esta historia es la incomunicación, un tema muy presente en nuestros días, lo que lleva a los personajes a llegar a sus propias conclusiones respecto del actuar de los otros y llevándolos a enfrentarse constantemente en el transcurso de los acontecimientos, sin lograr entenderse.

Cuando llegas a las páginas finales te sorprende cómo has disfrutado el libro, a pesar del sufrimiento de los personajes, porque es una historia muy bien contada, ya que Carla Guelfenbein, la autora, se ha dado el trabajo de “pintar” muy bien los hechos, al alternar a los tres hablantes en cada capítulo, los que con sus primeras frases te hacen reconocer quién de los tres personajes principales cuenta cada capítulo. Un libro muy interesante, contemporáneo, entretenido, lleno de sensibilidad y muy humano. Recomendable para quienes gustan de las historias con estas características.

Carla Guelfenbein, nació en Santiago de Chile en 1959. Vivió en Inglaterra donde estudió Biología en la Universidad de Essex, especializándose en genética de la población. Más tarde estudió diseño en St Martin’s School of Art de Londres. De vuelta en Chile, trabajó como diseñadora en varias agencias de publicidad y fue directora de arte y editora de moda en la revista Elle. Su primera novela "El revés del alma", fue publicada en el año 2002 por editorial Alfaguara. "El Resto es Silencio" fue publicado por Editorial Planeta en el 2008.

Cállate Viejo ´e mierda de Luis Seguel Vorpahl | Por Daniel Rojas


Cállate Viejo ´e mierda de Luis Seguel Vorpahl: Otra mirada al norte grande.


Dentro de los lanzamientos que Mago Editores realizara a fines del año pasado durante la feria del libro de Santiago, encontramos una novela publicada bajo la colección “Viaje al fin de la noche” llamada “Cállate viejo `e mierda” la cual fue escrita por Luis Seguel Vorpahl, narrador nacido en Pucón en el año 1955 pero afincado en Arica desde hace más de tres décadas.
La presencia y deuda del título con el norte grande, es ineludible; no sólo por tratarse del espacio vital del autor, sino por que este eligió la ciudad fronteriza como telón de fondo para estructurar la diégesis y discurso central de esta, su segunda obra de narrativa extensa.
De forma picaresca y socarrona Seguel Vorpahl equilibra la comicidad y el drama y nos relata las peripecias de un escritor nortino paradójicamente llamado Gracio Espejo, pues su porte físico poco agraciado ante el reflejo y la mirada del resto, personalidad agazapada, temerosa e inadecuada frente al mundo y sus cambios, hacen de él, un desgraciado misántropo que a temprana edad, asume voluntariamente el llamado de abstraerse del espacio que lo rodea.
A fin de superar las barreras físicas y metafísicas que lo anclan a su mundana existencia carente de sobresaltos y marcada a fuego por los valores y aprehensiones de su madre; Espejo vuelca todos sus anhelos y obsesiones en el arte de crear mundos por medio de la palabra. Realidades ficticias que el lector puede conceptualizar rápidamente como representaciones exageradas y romantizadas de Arica y el esplendor que la ciudad gozara a principios del siglo XX producto del comercio, el vertiginoso crecimiento y urbanización que iba de la mano con el turismo.
Este fenómeno, halla su punto más álgido en la arquitectura del tan recordado Hotel Pacífico, la anecdótica visita de figuras como Charles Aznavour, cantante y actor francés que pasara por la ciudad con el fin de rodar un film, y desde luego, hitos de sobra conocidos como el mundial del 62.
Esta visión hiperbolizada y nostálgica del mundo sumado a los personajes que forman parte de las fantasías escriturales de Espejo, gangsters gordos de origen italiano, policías de quijadas prominentes y una femme fatale de tentador nombre con sonsonete gálico y silueta que desquicia, van construyendo a vista y paciencia del lector una trama que discurre por la abúlica y frágil consciencia del protagonista, sus fracasadas relaciones amorosas con atribuladas mujeres, su patética vida laboral y sus tragedias personales que contrastan con la meta-historia que Seguel construye y que corresponde a la ficción dentro de la ficción, o sea, la obra narrativa de Espejo.
La operación del escritor nos revela entonces, una caja china o muñeca rusa, que hilvana a la par de la trama principal, un subordinado segundo nivel de narración propio de serie negra con matices de novela rosa. La protagonista de esta metadiégesis o meta-historia es Lia, una mujer cuyo único talento es una desbordante belleza y la forma en que manipula sus atributos físicos para satisfacer sus pasiones y ego, sin importar las consecuencias que sus deslices provoquen a su alrededor.
Lo notable del juego y el talento del autor, esta en la forma en que mantiene esta dicotomía, verdad-fantasía, haciéndola verosímil para el receptor, pues los hechos se suceden de modo paralelo y se afectan entre sí. La metanarratividad como estrategia textual no es algo nuevo, basta con remontarnos a Las mil y una noches o al mismo Cervantes y así podemos seguir sumando hasta nuestros días, lo destacable del texto Vorpahliano sin embargo, estriba en como se logran comunicar estas dos dimensiones, sin exponer la estructura, el andamiaje que sostiene el acto y que permite la vitalidad del pacto entre lo enunciado, cómo se enuncia y el efecto que provoca en quien lo recepciona.
Seguel Vorpahl trabaja para ello con un doble código lo cual le permite ampliar su espectro comunicativo y abordar otras dualidades no menos importantes. Por ejemplo el par best seller/novela de sillón. Lo paraliterario, propio de una novela de simple distendimiento, lo encontramos en el tipo de narrador que organiza los hechos y la constitución de su voz. Un análisis pragmático revela su registro, el fraseario vernacular y el dinamismo descriptivo lleno de redundancias, exceso de adjetivización y giros esteriotipados propios del melodrama o culebrón, escritura dirigida a un destinatario popular que sólo quiere enfocarse en la intriga y avanzar en la lectura.
Ahora, si atendemos al diseño; a la forma y la consciencia y control que tiene el escritor dentro de su proceso, para plantearse de antemano la necesidad de un narrador como el recién descrito a fin de no hacer hermética su propuesta, nos topamos con la otra faceta del texto, la de un creador con oficio que sabe mimetizarse y jugar con las expectativas de sus hipotéticos y eventuales lectores. El libro en esta medida, se halla plagado de referencias y técnicas para un interprete más aguzado y crítico, se olfatean guiños constantes a Hemingway, a su decálogo, a su estilo parco, a su juego del dato escondido, y a lo mucho que este aprendió de los clásicos rusos y franceses, la intertextualidad brilla desde la primera línea del texto: “El mundo era una fiesta” parafrasea y reformula la voz principal de Cállate viejo ´e mierda. Asimismo, no hay que ignorar el como se establecen los vasos comunicantes, como se salta sutilmente de la ficción principal al metatexto, y el modo en que se anexan constantes digresiones dirigidas al oficio y la percepción de un lector/escritor. La obra binariamente compuesta atrapa al lector semántico llamado por algunos ingenuo y desafía al lector semiótico conocido también como crítico.
En la misma medida es importante atender a otro par el fundacionalismo/universalidad, estas dos caras se contraponen en el texto, a ratos de modo satírico en otras de forme grave, pero siempre manteniendo la caricatura como una crítica al creador atrincherado en su feudo físico y mental de provincia, cerrado olímpicamente al mundo mientras sostiene su aislamiento como una bandera de lucha. La abulia de la capital y la indiferencia a todo lo que no sea parte de su esfera, no se restringe. Por un tema de encuadre, si estamos hablando de un escritor más cerca de otras capitales del mundo que de la suya propia, no podemos soterrar el golpe directo al rostro que Seguel da a la realidad productiva y de difusión literaria, existente en nuestro rincón del continente.
El llamado de atención es tanto para los que sienten periféricos y se autocompadecen de su situación como para los que están en el ojo del huracán. De esta manera Seguel asume su causa con el escritor mismo, libre de todo chauvinismo y mirada gregaria o sectarista.
Ligado a esto último, otro punto a reseñar, es el de la enciclopedia. Pues el lector informado con respecto al panorama literario del norte grande y en específico de la región, puede entender mejor algunos chistes y señas, como la que se hace en torno a la figura del aspaventoso Gamael Hernández y la dinámica reunión en el círculo de escritores de la ciudad. Una licencia, entre otras referencias a calles, playas y espacios emblemáticos, que sin embargo no pasan más allá del chiste interno, pues como señale, la doble codificación, permite al lector externo y universal, reconocer en aquel personaje con bigotes a lo Dalí a todo pomposo ente de las letras que se da en diversos contextos mundiales y locales, y que a nivel nacional se resume en la imagen de un Pompier magistralmente ideado por Lihn.
La sufrida reunión no se aleja de cualquier prototípico conventilleo de vacas sagradas y las alegorías al pueblo de turno y su patrimonio urbano, forma parte de la ambientación. Si Vargas Llosa delira con Jirón de la Unión y el tetas negras con Paseo ahumada, porque un narrador nacional no puede trasladar a su público a una pseudo cosmopolita 21 de mayo y las faldas del morro.
La obra en definitiva, es refrescante dentro de la producción novelística del norte grande, no sólo por la limitada cantidad de títulos que al año se dan a conocer y emergen de esta zona, especialmente dentro de lo que podemos llamar narrativa extensa, sino también por el interés y ambición permanente del autor de explorar en su discurso una gama de oposiciones que van revelando en el contraste de pares tan antiguos y manoseados como la frontera lábil entre ficción/realidad, elitesco/popular, cosmopolitismo/fundacional e incluso escritura/oralidad una vertiente sensible y consciente, de carácter desmitificador capaz de traspasar las barreras de lo que se ha presentado como propuesta de novela que surge desde el norte de Chile y que trata en particular de Arica al no caer en los lugares comunes que limitan entre el abismo de las cuestas y el desierto de la línea de la concordia.


Escrito por Daniel Rojas Pachas
Editor Revista Cinosargo.

"Un día de éstos" Editorial La Mancha #13 | Pablo Delgado


Un día de estos, frase utilizada por Gabriel García Márquez en uno de sus tantos cuentos hace muchos años. Hoy me parece adecuada para iniciar algo que involucra crear desde un lugar que no es macondo ni macondito, pero sí Quilicura. Esto de bucear con escuálidas gualetas y con un mermo tubo de oxigeno bajo el agua donde pocos alcanzamos a respirar, pero vemos, algo vemos.
Los escritores, poetas creadores que rasguñan como roedores su quehacer y que prolíficamente escriben en esta comuna, que merodean por sus calles, que embuten su discurso en mañas publicaciones, que reciben regionales y nacionales premios en concursos literarios, que son editados por editoriales macundas, que aparecen en revistas o publicitados en blogs de tamaña cuerda.
Allí están ellos desde 1917, año que se reunieron los primeros, según fecha aparecida por ahí en sendo párrafo histórico de un histórico historiador. Hoy existen otros que se reúnen como el joven Agustín Hidalgo, premiado en el concurso Bolaño por su texto poético El Angelita. En cuento por revista Paula, Federico Zurita, quien tiene un trabajo maduro en la literatura joven. Las creadoras Daniela Abarzúa, ganadora del primer concurso de poesía joven revista La Mancha y Francisca Briceño quien tiene a su haber el premio Caminos del Merco Sur. También el joven creador José Chávez, quien a mostrado sus textos en revista La Mancha y en su propio blog. Más adelante por un hecho de generación, están Cristian Lobos y Rodrigo Kuhrt jóvenes autores aparecidos en Fragmentos Para Otros Textos.
Otro caso Elizabeth Cárdenas integrante de revista El Puñal con mención recibida en el certamen Santiago en 100 Palabras, y seleccionada para la edición de Ancla número dos. Un escritor cercano Bernardo Astudillo presentando su libro de cuentos La Isla de Los Muertos. También el novelista premiado más de una vez, autor de la novela laberíntica, desbordante, alucinante, vanguardista, Ritual de Piernas de Seda: Mauricio Uribe.
Se destaca además en este ideario de autores Nancy Ramírez Arancibia, también seleccionada para Ancla número dos.
Agustín Rozas, autor residente y entusiasta gestor que ha sido incluido en varias ediciones literarias este último tiempo.
Un hecho interesante es el trabajo editorial y de edición que realizan el grupo de revista La Mancha, gestores de muchos eventos literarios que involucran a la comuna y a sus autores. Destacado trabajo realizado por la galardonada escritora Amanda Espejo; el pronto a publicar su primer libro Ariel Blumel. La inquieta autora de poesía Zara Bahdí, además de Paloma Luz Echeverría y Filadelfia Moreno.
Así como los Buendía triunfan en el espejismo del realismo, también estos autores triunfan en un espejismo verbal y poético como ha sido y seguirá siendo su trabajo. Un día de estos nos seguirá diciendo don Gabo.



Escrito por Pablo Delgado U.
Editor revista La Mancha.
Qui/13/02/009
Email: dodogadel@yahoo.com
Publicado originalmente en La Mancha:
http://lamanchadesdequilicura.blogspot.com/2009/03/comentario-pablo-delgado-u.html

27 de marzo de 2009

El poema de las tierras pobres de Jorge González Bastías | Felipe Cadenasso

En un viaje al ramal Talca-Consitución, conocí la casona de este poeta.
Ese recorrido es precioso, es el único ramal que está funcionando, comunica
pequeños poblados situados a orillas del río Maule hasta Constitución. Existe
una estación llamada González Bastías, debido a que "el poeta", así lo conocen
allá, tenía este fundo en un lugar que antes se llamaba Infiernillo.
El punto es que gracias al viaje conocí a González Bastías, visité su casona y tomé
vino ahí con unos viejos chichas!

EL POEMA DE LAS TIERRAS POBRES
Jorge González Bastías (1879-1950), chileno.

La Miseria nueva.

Sutil y extrañamente
tengo el ánimo herido,
como si los dolores de otros hombres
en mí se hubieran recogido.

La montaña que baja
a bañarse en el río
muestra un cansancio tan humano,
que pone en el espíritu
un extremecimiento.. ,

Un extremecimiento
que solamente es el recuerdo vivo
de las viejas leyendas de la sierra,
de los cantos del río,
de una paz, hoy extinta en los senderos,
de una miseria nueva que ha venido.

Un estremecimiento,
dolor de otros espíritus,
que flota en la montaña
y anda por los caminos…
no tiene voz,
......................Y se oye
en las breñales de su alarido.

Y es un grito profundo
que se extiende a lo lejos,
que se oculta en las piedras
y tiembla en los esteros.

Una miseria nueva
prendió en las hondonadas y en los cerros,
arrasó los sembrados,
y los rebaños y los huertos.
El pobre se hizo miserable,
el miserable, bandolero!

Hay espanto en los ojos
de los niños labriegos
que oyen a media noche
clamores homicidas en el viento.
Hay espanto en los ojos de las madres
que ya no arrullan con su canto el sueño
del hijo, atormentadas
por la vida sin término.
Hay espanto en los árboles
que ya no sienten el afecto
de aquellas manos buenas que les daban
el agua en cántaros morenos.

25 de marzo de 2009

TEOGONÍA DE PIERÁNGELI | Irma E. Marc

TEOGONÍA DE PIERÁNGELI

¿Quién diluyó el límite entre los reinos?
Mi muñeca Pierángeli, cuyos ojos tienen la consistencia y el color de los vegetales marinos,
Pierángeli, cuyo corazón es el deseo de una húmeda mañana de verano.
¿Quién organizó el caos, creó el universo, dio a cada cual, a cada cosa un nombre?
Mi muñeca, con su ordenador, con su control remoto, con su celular con camarita
¿Quién dice que existo, quién puede afirmar que yo soy yo?
Pierángeli, cuya imaginación me creó según su deseo
Más allá de Pierángeli hay un caos de disolución que atrapa los objetos de este mundo donde el día y la noche alternan su inclemencia
y los confunde
Más acá de Pierángeli las palabras arrasan el mundo
como los vientos de la noche, aunque un mundo de palabras es nada,
aunque lo que sigue a la palabra
es la muerte.




GUARDADOS LOS OJOS
“Según el diccionario
Psique es un espejo con bisagras
para regular su inclinación”
Francisco Gandolfo
(El sueño de los Pronombres)

Le hundí los ojos clavándole los pulgares con un solo movimiento preciso, los ojos dieron vuelta sobre sí mismos en un giro completo, sentí cosquillas en la yema de los pulgares cuando las pestañas volvieron a quedar en su lugar; oprimí más y los ojos se perdieron en la cabeza sin cerebro.
La miré sin reconocerla a pesar de mis lágrimas y del frío de la muerte. Guardados los ojos dentro de la nada. El vacío de sus ojos. Los ojos de mi muñeca Pierángeli eran la nada.
Cantaba el aire en las cuencas inocentes y bellas y encantadas.
¿no es mi muñeca más que sus ojos?
¿ o es un espejo con bisagras
a mitad de la infancia?




Escritos por Irma E. Marc
Irma vive en Argentina y ha participado en concursos literarios dentro y fuera de su país. Dentro de sus publicaciones se encuentran "El gigante", poesía 2007 (editorial Ruinas Circulares); Antología de poetas del Tercer Mundo, poesía 2008 (Editorial Ciudad Gótica).

20 de marzo de 2009

Grifo on-line | Convocatoria


Revista Grifo los invita a enviar trabajos para las siguientes secciones:

1. Artículos/ensayos críticos que desarrollen temas vinculados con la literatura o con las artes en general (tema libre a elección del autor, que no supere 5 páginas en hoja tamaño carta).
2. “La Gotera”: textos creativos (poemas, cuentos y afines).
3. “La Gotera Escolar”: textos creativos (poemas, cuentos y afines) de autores que actualmente estén cursando Enseñanza Media.
4. Trabajos visuales y plásticos (fotografía, pintura, collage, dibujo y afines).
5. Poesía visual.

Si alguno de los trabajos enviados fue publicado en otro medio debe indicarse al final del texto el año, lugar y medio de publicación.

Junto con el texto o trabajo el autor debe enviar una breve reseña con sus datos biográficos (nombre completo, año y lugar de nacimiento, estudios, proyectos, publicaciones o lo que estime necesario).

A) MODO DE ENVÍO: Todos los trabajos serán recibidos vía correo electrónico a contacto@revistagrifo.cl y griforevista@gmail.com para ser evaluados por el Equipo de Edición Grifo online 2009, quien se comunicará debidamente con los autores a través del mismo medio.

B) PLAZOS: Para el primer número de Grifo online se recibirán textos durante todo el mes de marzo, abril y mayo de 2009. Posterior a ese proceso de selección se informará de la segunda convocatoria para el número siguiente.


Grifo online es un proyecto elaborado por el Staff Grifo 2009. Surge como una extensión de revista Grifo, fundada en el año 2003 por alumnos de la Escuela de Literatura de la Universidad Diego Portales. Se trata de una revista electrónica que ocupará el actual sitio de nuestra revista www.revistagrifo.cl. El primer número se lanzará durante el mes de junio en el marco del lanzamiento de Grifo nº 15 en versión papel. Para entonces el sitio Web estará completamente renovado en diseño y contenido.

Dudas a: contacto@revistagrifo.cl, griforevista@gmail.com o Facebook “Revisa la Grifo”.

Encuentro de Performances | Evento

ENCUENTRO DE PERFORMANCES 24HRAS
4 DE ABRIL 2OO9
Santiago de Chile.

El encuentro de performances es una instancia independiente que busca vincular a los artistas en un espacio de libre creación, pluralista y abierto con un público diverso. Es un espacio donde la experimentación e innovación cumple un rol fundamental durante 24horas contínuas, comenzando a las 00:00 hrs del sábado 4 de abril y finalizando a las 00:00 hrs del domingo 05 de abril. Junto a las muestras de performances habrá una sala destinada a pista de baile 24 hrs. y un ciclo de autor dedicado a Alejandro Jodorowsky.
Las obras abarcarán ámbitos como:
-Performances instalación.
-Performances participación colectiva.
-Performances de acción sorpresa.
-performances de danza Butoh.
-Performances de video-danza.
-Performance de danza teatro.
-Performance de autor.
-Performance de artes visuales.
-performances musicales.
-Intervenciones espaciales, memoriales biográficos, entre otras.

Lo invitamos a participar activamente de este encuentro en un gran espacio, a beneficio del taller de danza "Okupalamakina" .

Contacto: emer_velvet@hotmail.com fonos: 09.9192379 (Emerson vidal)
09.1257159 (Felipe Betancourt)

Biblioteca Callejera Semillas Libertarias | Utilidad Pública


Extendemos el llamado a las organizaciones, colectivos, piños, compañías de teatro, bandas, mc o a tod@s los que quieran exponer su arte y su trabajo poblacional.

Comunicarse al mail gritosdelsilencio2008@gmail.com.

28 DE MARZO.
16:00 HRS
LAS ACACIAS CON AMADOR NEGHMER
POBLACION LO ARANGUIZ-RECOLETA.

TOD@S INVITADOS.

POR UNA MEMORIA ACTIVA Y COMBATIVA, QUE CADA DÍA SEA DE COMBATE AL CAPITAL

--
¡MIENTRAS ALGUNOS SIEMBRAN TRANSGÉNICOS, NOSOTR@S SEMBRAMOS AUTOGESTION Y DIGNIDAD!

BIBLIOTECA CALLEJERA SEMILLAS LIBERTARIAS.
http://gritosdelsilencio2008.blogspot.com/

Chaquetas amarillas de Andrés Andwanter | por Maori Pérez

Chaquetas amarillas
Andrés Andwanter. Colectivo Lanzallamas.
Poesía. 24 páginas.


Un poemario/fanzine que nos abre ante la posibilidad de un ritmo que, al mismo tiempo que asume como referente la lápida y el obsequio de la familia y la sociedad chilena, la rutina televisada, el espectáculo como un impedimento al aproximarse a la biología del afecto inmediato, mediatizado en prensa el pulso de aquel sitial desde donde Andwanter erige la voz del hablante lírico, también refiere en su deambular una pista de despegue, desde la cual el hablante y su zumbido de individuo solitario puede evitar o irse acercando a determinado tema social, cotidiano, perfectamente comprensible para aquel habituado a los conceptos "Presidenta Bachelet", "Red de salud", etc.

Así, el texto puede funcionar como un haikú que se va multiplicando en enjambres, o como un diario por el que pasan ojos a velocidad, o incluso como el rumor generacional que emula estos enjambres en la voz aquí individuada (haciendo de esta individuación una especie de cuerpo formado en el zumbido, el rostro y el cuerpo de un hombre de chaqueta gris cuyo hepático, normalizado amarillo pertenece al fantasma poético que lo representa dentro de ésta "producción de rumor urbano").

Más que un síntoma de la época, lo que se testifica es un habla y los temas, de ahí que el formato fanzine cobre todo su peso. Una revista hecha de fotocopias que debiera pasar de mano en mano, puesto que su valor es el de escenificar con lucidez aquello a lo que, por costumbre, terminamos viéndonos enfrentados, además de otorgarle una cierta importancia "rock" al hecho cotidiano, como si al recordar tal o cual poema estuviésemos más preparados para adentrarnos en tal o cual situación de rutinario ahogo, tragedia, irreflexión...

Andwanter pareciera querer decirnos con este poemario: "Recuerda lo que haces, nada es prescindible". Y al demostrarlo, de una manera eficiente para tamaña tesis, al mismo tiempo que haciendo descansar, a través del ritmo, aquello que es sin más el agobio de cada día, logra un muy buen libro.

Sin embargo, el logro que más me llama la atención, es el de situar una poética (la de Chaquetas Amarillas) a finales del año dos mil, y con esto nombrar de una manera muy alentadora (en tanto la propuesta del libro alienta al lector a entender la época desde la meditación y la memoria minuciosa de lo pequeño) un tiempo y un espacio al que le faltan definiciones tan bien pensadas, en cuyo eje - la mejor de las ideas del libro - recaería todo el peso y la profundidad.


Escrito por Maori Pérez
Publicado originalmente en su blog ociosoguerrero.blogspot.com/

19 de marzo de 2009

Perro Abandonado | Ian Welden

Voy juntando los centavos
que se te caen del bolsillo
y oliendo pasos en las veredas
para reencontar tu rastro.

Lamo escupos
acordándome de tus besos
y entierro secretamente
los pocos huesos que me diste.

Le gruño en las noches a tu luna
cuando los recuerdos me castigan
y bebo de tu viejo frasco de perfume
para emborracharme de tu piel.


En fin, hago todas estas tonteras
sabiendo que a nada conducen
y que no me divierten
así como cuando me lanzabas una sonrisa
y yo corría felíz a buscarla.




Escrito por Ian Welden
desde Valby, Copenague.

La viudad del pescador | Publicado en "Vomitiva"


Publicado en revista "Vomitiva" de La Serena
Vomitiva es un grupo de estudiantes de la Universidad de La Serena (IV región, Chile), en su mayoría estudiantes de castellano y filosofía. Les atrae tanto la literatura como el arte y en el grupo existen creadores visuales y otros ligados a las creaciones del lenguaje.
La primera revista de Vomitiva se editó en el 2007 en papel, interviniendo las pàginas con poemas e ilustraciones (cómo La viuda del pescador, de este post). Durante el 2009 luego de una reformulacón del grupo, y planean lanzar la segunda edición de la revista, la creación de un sitio web para la divulgación y el contacto. También están trabajando en un proyecto llamado PLUMA (practicas literarias entre universitarios, menores y adultos), que busca la creación literaria desde la comunidad, realizando encuentros poéticos en diversos centros de la ciudad, así como también revistas y presentaciones de artistas emergentes.

"El ejercicio del café" de Ricardo Sánchez Orfo | Prólogo


El ejercicio del café, (20 inútiles poemas y una canción de amor a la fuerza) es el título de la obra del joven poeta Ricardo Sánchez Orfo que tengo el gusto de prologar y que, por cierto, sin inutilidad y sin ser forzado, me permiten decir algunas palabras que no pretenden ser sino una reacción espontánea sugerida por la lectura de los poemas propuestos por su autor.

En primer lugar, nos será fácilmente advertible la pertinencia y vitalidad con que se da un recurso a la tradición literaria recibida. Ya el subtítulo mismo, 20 inútiles poemas y una canción de amor a la fuerza, instala su poética en el vértice mismo desde donde se origina la obra de uno de nuestros más reconocidos creadores. Quizás ha preferido decir “20 inútiles poemas”, en vez de “20 poemas de amor”, porque quiere dar testimonio de la inutilidad de un amor que se ha cansado de esperar en los rincones de nuestros espacios urbanos más simbólicos, quizás porque así da cuenta del nuevo paradigma que rige nuestros días, en el cual el amor, lejos de su angulatura romántica, termina siendo una más de las inútiles pasiones del hombre quien, dicho en palabras de Sartre, ya es - por sí mismo- una “pasión inútil”. Y esa canción de amor a la fuerza, que suplanta a la “canción desesperada de Neruda”, se erige como aquella palabra que emerge del corazón vacío (símbolo también de nuestra postmodernidad), cuando toda palabra dicha parece no ser sino el forzamiento de esa delirancia que surge en el momento en que ya se han agotado todas las palabras y no queda más que terminar de hablar para dar paso al silencio.

En segundo lugar, la apelación a la tradición nos lleva también al ingenioso recurso de poner nombre femenino (Penélope) a un hombre que espera. Su propuesta nos ayuda a recordar que los tiempos han cambiado y que ya no sólo las mujeres esperan, sino que la espera es atributo de todo aquel que se sienta a mirar el reloj de sus deseos, tejiendo la cuerda de sus ansiedades. Leí por ahí: “si quieres saber cuándo vale una hora, pregúntale a los enamorados”. Penélope, aquí, es un hombre que por fin ha asumido para sí el dolor que durante siglos cargó el mundo femenino. Parece lejano el tiempo aquel, pero nosotros mismos hemos escuchado historias de abuelas que vieron partir a sus maridos a las salitreras del norte o a la minería del cobre para robarle un poco de bienaventuranza al infortunio, para mezquinar de la tierra ocre lo que la naturaleza les había negado. Eso fue ayer… y, antes de ayer, los soldados que partieron a la Guerra del Pacífico, en batallas que nada hacían de honor a su irónico nombre y de las cuales, algún día, cuando aprendamos a hacer de América una tierra para todos, terminaremos avergonzándonos. Y allí quedaban las que serían nuestras madres y nuestras abuelas, esperando el incierto regreso de aquel que, entre los enredos del trabajo y de la pasión, terminaría también acogiendo los enredos del amor, dilatando el regreso, a veces obstinadamente, como dando motivos para que el antiguo relato de Penélope se repitiera sisíficamente, como poniéndose ahí como pretexto para que una mujer también apasionada cantara con voz lánguida y meláncolica: “Run Run se fue pa’l norte, no sé cuándo vendrá…”. Pero, pasado el tiempo de los romanticismos y del lirismo fatalista del poeta que se lamenta de su irremisible pasión por la aventura (“Amo el amor de los marineros que besan y se van / Dejan una promesa, no vuelven nunca más./ En cada puerto una mujer espera/ los marineros besan y se van”), comenzamos a darnos cuenta de que, entre espera y espera, la mujer aprendió a armar sus estrategias de sobrevivencia, para no tener que ofrecer al futuro la memoria absoluta de un corazón vacío. Y, finalmente, ha llegado a suceder que, en un momento del cual no nos dimos cuenta, Penélope se había convertido en hombre, el nuevo hombre, limitado e insustancial, desmilitarizado y desaventurizado, petrificado en un asiento de cualquier café solitario o de un escaño del parque forestal, sin otro tejido más para su espera que la urdimbre de unos versos que caerían inútiles sobre el pasto mojado por una lluvia sucia, como suelen ser nuestras invernales lluvias santiaguinas.

En tercer lugar, no puedo sino recordar el adagio latino que todos dicen deber al sabio griego Hipócrates: “Ars longa, vita brevis”. El arte es demasiado grande como para poder expresarlo en una vida tan breve. O, según otras interpretaciones, la vida, lo que se dice vida de verdad, es tan breve… y el resto es un lapso tan largo para justificarlo sólo con el arte; tan corto el amor y tan largo el olvido. Si el amor fuera eterno, no existiría la poesía, porque tejer y versear es cosa que sólo pueden hacer los desocupados, los que tienen que esperar, los/las abundantes Penélopes de aquí y allá. La poesía verdadera nace de la confusión, de la ausencia, del delirio. El que escribe de abundancia no genera arte sino poesía de corte y ruido de burguesías satisfechas. En cuarto lugar, no desviándome en absoluto de los puntos arriba mencionados, quiero recordar los versos de Hugo Mujica:


Cae quieta la lluvia,
lo abierto mana.
Cae la lluvia, cae sobre
la espera…
(Lo abierto)


Y los cito solamente para hacer evidente una consonancia poética que atraviesa transversal y diacrónicamente la historia de la poesía. Solamente desde lo abierto, desde la contemplación y la asunción del vacío, es esperable la plenitud que a veces brilla como un relámpago (apenas en un mínimo segundo, vita brevis) pero suficientemente poderosa como para vislumbrar un amanecer que sólo los poetas, los trasnochados, los místicos y los delirantes nos ayudan a entrever entre las grietas falibles del símbolo lírico. De este modo, luminosas y breves como un relámpago, me parecen las intuiciones que Ricardo nos permite entrever en sus poemas. Son como claridades sucesivas que se nos van dando y quitando, goces momentáneos que queremos arrebatar y quedárnoslos para siempre, son el eterno sino del misterio del goce estético: una palabra que viene a nosotros pero que siempre vuelve a sí, nos deja con el gusto pero jamás con la posesión; atributo del arte que viene a sembrar en nosotros sugerencias, pero que no viene a llenar nuestras bodegas de pertrechos; jugueteo simbólico donde el poeta es Ulises y nosotros, Penélope, quienes leyendo verso a verso, y visualizando relámpago a relámpago visos de iluminación y de belleza, tejemos con ardor imposible una delgada e inútil cuerda de arena.


Prólogo escrito por Jaime Alberto Galgani
Profesor de Literatura
Universidad Católica Silva Henríquez
Dónde encontrar el libro de Ricardo
***Librería Takk, Andrés de Fuenzalida #18, Providencia.
***Feria chilena del Libro Ltda, Huérfanos 623, Stgo.
***Librerías Catalonia Ltda., Las Urbinas 17, Providencia
*** Cecilia Palma, Manuel Montt 58, Providencia
*** Juan Albertos Jadue – Librería Quimera, Nueva de Lyon 45, Local 8, Providencia
***Miguel Concha S.A. Alferez, Real 1414, Providencia
*** Pioneros Libro Limitada, Andrés de Fuenzalida 18, Providencia
*** Servicios Comerciales Parra y Barria Ltda., Plaza de la Ciudadanía # 26, Subsuelo, Stgo

11 de marzo de 2009

Lecturas de poesía en la Biblioteca de Santiago


¡Atención, Atención!

En el piso 3 de la Biblioteca de Santiago (sala Literatura),
se está realizando un ciclo de lectura de poesía llamada AMIGO.

Todos los miércoles de Marzo, a las 18.45 hrs. - G R A T I S



Hay que darse una vuelta.

7 de marzo de 2009

Somos | Amanda Espejo

Henos aquí, de cuerpo presente:

somos hija, hermana, madre... y más.

No importa el rol ni etapa de vida

tan sólo el sello que palpita en el pecho.

Somos las desatadas, las Aguerridas,

una cierta y clara especie de mujer

que no transa el placer en aras de la virtud.

Somos las plenas, las Aguerridas,

nuestro sentir abarca todos los extremos:

sabemos llorar de alegría y de dolor.

Somos las opuestas, las Aguerridas,

nuestro corazón es de roca y miel,

coraje y ternura sustentan sus latidos.

Somos las persistentes, las Aguerridas,

cada caída es un nuevo incentivo,

una orden imperiosa a ponernos de pie.

Somos las cálidas, las Aguerridas,

en nuestra piel no se posa el invierno

y en cada risa desborda la primavera.

Somos las cíclicas, las Aguerridas,

las que miramos directo a los ojos

y no acallamos el lenguaje del cuerpo.

Somos las desnudas, las Aguerridas,

en nuestro actuar no existe subterfugio,

nuestra lengua revela caricias y verdad.

Somos las osadas, las Aguerridas,

jamás dudamos entre el “querer” y el “hacer"

ni en “poseer” en cada instante de entrega.

Porque eso somos: las Aguerridas,

mezcla sensible de suavidad y firmeza,

de instinto animal y lógica de mujer.



Escrito por Amanda Espejo

Grupo La Mancha

En celebración del Día Internacional de la Mujer

Texto finalista en el Concurso de PoesíaRecordando a Pablo y Gabriela.

Día Natural | Diego Ortíz


No le puedo pedir más a la vida. El recinto está atiborrado, lo cual me asegura un éxito sin precedentes. No todos los días puedo presentar mi conferencia sobre las focas y su influencia sobre el deshielo de la Antártica ante tan afamados científicos de todo el mundo. A la entrada Irene me confirmó la asistencia del doctor Harry Fields, asesor en cuatro expediciones al continente helado del gran navegante Jaques Costeau, quien está en uno de los puestos de la primera fila, atento a cada una de las conclusiones de mi investigación de más de siete años sobre tan importante tema, más hoy cuando el problema de “lo natural” está en boga entre la comunidad científica.

La mesa de la plenaria la componemos mi asistente Irene, quien ha estado trabajando conmigo desde los tiempos de las investigaciones con codornices en temas de reproducción y comportamientos esquizoides ante estimulación por programa de castigo negativo. A mi izquierda se encuentra la doctora Anneke van der Gaard, doctora de la Universidad de Princeton en microcomportamientos sociales de los pinnípedos; ha realizado unas cincuenta observaciones con diferentes grupos poblacionales de focas y leones marinos tanto en la Antártida como en la Patagonia y en Groenlandia. A la derecha de Irene, el doctor Klauss Hinemann, le ha dedicado cuarenta años de su extensa vida al estudio de los deshielos por factores exógenos tales como el rozamiento del aire, la presión barométrica y, por supuesto, las focas. Y yo, pero no necesito presentarme de nuevo.

Mientras Irene realiza una sinopsis de todo el trabajo realizado, mi mente un tanto abotargada por la emoción del momento me lleva por un camino de ideación un tanto abstruso, pues, en este momento tan importante de mi vida, me pregunto si realmente me importa el deshielo de la Antártida, si realmente son las focas las culpables del demoledor deshielo del polo sur, si las focas realmente me importan. Y digo ¡al carajo las focas! Anneke me mira con desconfianza y yo me sonrojo por mis murmullos antiéticos. Pero, ¿acaso este tipo de reflexiones no le llegan a los grandes científicos en el culmen de sus carreras? Vaya, me estoy engañando a mí mismo, pues aun no estoy en el cenit de mi creación científica. De hecho no voy ni en el principio de todas las cosas. Irene ha concluido con la introducción y me llama para dar comienzo a la exposición. Tambaleo un poco al levantarme de mi silla pero el doctor Klauss me toma por el codo, sintiendo su mano fuerte y callosa por encima de mi traje, lo cual me marea aun más, pues me tiene asido como si me quisiera enviar al mismísimo patíbulo.

Frente al atril, con mis papeles del resumen de la investigación y de la exposición preparada desde hace dos meses y medio, hago un gesto de incomodidad y ese ojo omnipresente del doctor Fields percibe tanto mi acción como mi reacción. Con su ojo de persona acuciosa, de sujeto maniático buscando la verdad, abandonada por mí apenas tuve en mis manos el título de ingeniero bioecosocial, intenta escudriñarme, pretende desnudarme ante todos los asistentes, demostrando así su poder, el poder de encontrar la verdad de todas las cosas, aun cuando ni yo sé cuál es la verdad de mi mundo interior y él no conoce la verdad de su verdad. Acomodo las solapas de este incómodo saco, tomo aire para comenzar, pero de nuevo se me nubla la vista y una epifanía de lo más absurda surge ante mis ojos.

Estoy en medio de la nada. Hielo, frío, blanco, nada. Estoy desnudo. Una tormenta helada estremece mi cuerpo, me arroja al suelo con gran fuerza. Quietud. No hay viento. Pasos. Muchos pasos. Pasos pesados se arrastran sobre la gruesa capa de nieve y hielo. A lo lejos, una mancha gris se extiende por todo el horizonte. La mancha crece. Se hace más definida. Son miles de focas arrastrando su obesidad hacia mí. Pronto estoy rodeado de otáridos, morsas y focas. Una de estas se me acerca. Sus ojos lánguidos observan mi ridícula desnudez en medio de tanto hielo, sin ropa, sin capa de grasa, sin pelo. Soy una presa. La foca lo cree así. La foca me mira con lástima. Odio la mirada de lástima de los humanos, pero detesto la de las focas. Arrastra un poco mas cerca su cuerpo. Le pateo con toda la fuerza su baboso hocico. ¡Te odio foca asquerosa! Las demás han entendido mis palabras. Han comprendido mi gesto. No sé cuántas focas y leones marinos están sobre mí. Son como una inmensa torre que me hunde entre el hielo. El hielo es seco. Quema la piel. No duele. Me incomoda el vaho del hocico de una morsa respirándome en la cara. Me cachetea mil veces con sus aletas como puños de boxeador enceguecido por la ira de una batalla perdida. Me toma la cara entre sus aletas. Me habla. ¡Puto mamífero lampiño! ¿Quién te has creído como para arrancarnos la piel y cubrir tu patético cuerpo desadaptado y malformado? ¿Sólo porque caminas en dos patas te crees con el derecho de pasar sobre nuestros cuerpos y abusar de ellos? ¿Me quieres matar? ¡¿Me quieres matar?! Tiemblo. No es el frío. Es el dolor de las palabras de la foca. No estoy sudando pero mi rostro está totalmente mojado. Lloro a cántaros. Me siento miserable.

Me siento miserable.

Irene me observa con plena decepción. El doctor Fields ha abandonado el auditorio. Anneke menea su cabeza hacia los lados desaprobando mi comportamiento. Klauss, con todo su carácter germánico sube al estrado, me toma del brazo y me baja arrastrando conmigo toda mi desolación. Con esa mano callosa levanta mi rostro y me escupe con su español enrevesado. ¡Imbécil! Revelaste nuestro secreto. Todos nos sentimos miserables porque intentamos salvar un mundo condenado. Pero eso no lo deben saber ellos. Ellos deben seguir con sus misérrimas vidas, contaminando, matando, talando, quemando, pero sobre todo siendo felices, pues ellos son los del dinero mi anegado colega. Y a los del dinero se les debe mostrar nuestra falsa felicidad y no tu asqueroso y muy natural pesimismo.


Escrito por Diego Ortíz

Estudiante de Licenciatura en Lengua Castellana de la Universidad Distrital (Bogotá). Ha publicado cuentos en las revistas literarias Gavia (Universidad Distrital), RILTTAURA (Universidad Nacional) y Palabrero Virtual. Participante del Taller de Cuento Ciudad de Bogotá 2008. Jurado en el I y II Concurso de Cuento y Poesía “Voces Tertulia de Palabras”, organizado por la Alcaldía de Tabio y el Instituto Municipal de Cultura en los años 2007 y 2008. Coordinador general de la Revista Gavia.

Twin Peaks | Cristián Berríos


Las dos temporadas de Twin Peaks entre 1990 y 1991 sin duda influyeron más en las entonces futuras camadas de escritores y directores que varias sesiones aburridas sobre el subjetivo hecho de que es atrayente o disfuncional en las páginas de un libro o frente a la pantalla grande.

Después de joyitas como Eraserhead (1977), The Elephant Man (1980) y Blue velvet (1986), Lynch, ésta vez en cooperación con Mark Frost, entregaría a ABC network un producto atiborrado de episodios paranormales que rápidamente se transformaría en suceso y luego en fenómeno de culto.

El misterioso asesinato de Laura Palmer (Sheryl Lee) en el ficticio pueblo de Twin Peaks, caso encargado al metódico Agente especial Dale Cooper (Kyle MacLachlan) en un comienzo rindió frutos en el rating norteamericano, pero los libretos apuntaban más allá del género policial y las intrigas, aspectos que fueron descolgando a la audiencia gringa, más acostumbrada en esa época a series simplonas, sin personajes con pasados oscuros o que se debaten entre el bien y el mal. Un producto como Dexter, el asesino justiciero de Fox, habría sido inconcebible al lado de El Fugitivo. Barnabas Collins de Dark Shadows contaba con el beneficio de ser vampiro...

En Twin Peaks aparecieron en pantalla un enigmático enano bailarín (Michael J. Anderson); un gigante que se comunicaba en secuencias oníricas y también a través de un anciano (Carel Struycken); una oscura entidad de los bosques denominada Bob (Frank Silva); un agente convertido en asesino, Windom Earle (Kenneth Welsh), entre otros interesantes personajes. La música compuesta magistralmente por Angelo Badalamenti, colaborador de Lynch desde Blue velvet, desempeñaba un rol fundamental en la trama.

La serie reunía demonios, pabellones oscuros, narcos, políticos corruptos, matones, poseídos, policías locales, agentes, prostitución juvenil, un tronco que confidenciaba secretos… Ese pueblito era tan puritano y tan perturbador como cualquier rincón del mundo que oculta una montaña de perversión tras un gramo de inocencia, premisa nunca mejor personificada que en el padre de Laura, Leland Palmer (Ray Wise).

En la segunda temporada David Lynch y Mark Frost delegaron la dirección en otros y la serie llegaría a su fin tras 22 episodios. En Chile la emitía Canal 13 con tanta censura que incluso ahora Los Simpsons poseen más escenas audaces que las permitidas en esos años donde la realidad era más terrorífica que la ficción.

La precuela cinematográfica Twin Peaks: Fire Walk with Me contenía tantas escenas sexuales que Lynch sin duda se desquitó de las continuas restricciones que el formato televisivo norteamericano le imponía. Tras verla en el cine y complacerme con la incertidumbre de otros espectadores, comprendí que no se necesita ir disfrazado a un estreno para revolcarse en la mitología impuesta por un cineasta como un niño en una dulcería.

Con años luz desde el podio al pelotón, Twin Peaks debe adjuntarse junto a X Files, Seinfeld y, luego, excediéndome hasta la blasfemia, la nueva versión de Battlestar Galactica como lo más destacado que ha producido una industria norteamericana tan propensa a la tiranía del mercado y sobreexplotada hasta la destrucción de los géneros.


Escrito por Cristián Berríos
Cristián nació en Santiago de Chile (1975). Ha publicado cinco tomos de cuentos y novelas breves en su blog Puente de Saturno, además de las obras Poetas clones del futuro en Revista La Palanca literatura arte (México).
Publicado originalmente en su blog.

6 de marzo de 2009

Esto es como morir | Elizabeth Cárdenas




Esto es un poco como morir

Que le entierren el puñal lentamente
mientras el sabor de lo amado
entra por los ojos y oídos

Vaya que durará

Con la llave en la mano
una puerta de serpiente me susurra ideas
quizás cambie
quizás me pierda en las calles allá fuera
me convierta en sal

Entonces va:
tu barquito echa fuego por las ventanas
el agua parece un espejo negro
por donde serpentean llamas amarillas

Un poco como morir

Miradas de ojos de lluvia
mientras me incendio sobre la silla
que se vayan las flores con la corriente
que me corten las yemas las cuerdas

Morir así es

un salto al vacío provocado
por el estallido de la roca
descubrirse de improviso
para quedar al fin desnudos.




Escrito por Elizabeth Cárdenas, de El Puñal.
Ilustración: Gustave Doré.

4 de marzo de 2009

Marzo de Cronenberg

Durante los miércoles "marzianos", el Instituto Chileno-norteamericano exhibirá G R A T I S películas del director canadiense DAVID CRONENBERG.
Si su nombre no te dice nada, este director tiene a su haber películas como La Mosca o la extraña eXintenZ. Sus más recientes películas son Promesas del este y Una historia de violencia, ambas con la participación de Viggo Mortensen... si este nombre tampoco te dice nada, se trata del actor que hizo Aragorn en el Señor de los anillos...

Auditorio del Norteamericano, Miércoles a las 19.30
Metro Moneda
Gratis.

Insurrecciones etéreas | Juan David Ochoa

Las ciudades no son para vivirlas,
si somos polvo de luces secretas
camuflado en el calcio de los huesos
no podremos caminar en recovecos y avenidas
como hombres prisioneros de los nombres y los estatutos.
Nuestra lengua permanece húmeda
no por la naturaleza de las glándulas
sino por las tormentas levitantes
en los polos y desiertos
Carentes de yugos de fricciones
Y designios métricos de horarios.
Nuestros lenguajes son los vendavales
de la tinta impía y fugitiva del imperativo
común de los sonidos.
Las ciudades son para abolirlas,
con sus vidrios y sus puertas
y sus calles de dogmas como lastres
con su ruido, con su ritmo,
con sus ceremonias de cemento.
hay que destrozarlas
con los huracanes
de la taquicardia,
con las implosiones de los átomos.
Derrocarlo todo
junto a los ejércitos antiguos
de las prosas maldecidas por lo santos
extinguir todo lo diurno y lo nocturno
Todo lo férreo y lo tórrido
Y lo abrupto
con las armas etéreas
y las metáforas incorruptibles
de luces secretas



Escrito por Juan David Ochoa
Juan David nació en colombia el 30 de agosto de 1987. Estudió filosofía y ha participado en diversos concursos colombianos e internacionales de poesía. Colecciona cine clásico y música académica (!!).

La Muerte de un Murciano en La Habana | Marta Farreras

La cubana Teresa Dovalpage (un día tendrá que explicarme la extraña ortografía de su firma Dovalpage), resultó finalista del Premio Herralde en el año 2006 con la novela "La muerte de un murciano en la habana", novela que va de lo contemporáneo doméstico a la ficción realista.
El título que parece ser el de una novela policiaca, es como una muerte anunciada. Todo está dicho y desde el principio sabemos quien es la víctima: el murciano. Esta novela le ha permitido volver a Cuba sin tener que entrar.
Como en su otra novela "Posesas en la Habana", cuenta pequeñas historias de personas marginadas y santeros, utilizando un lenguaje deslenguado y muchas "cochinerías" que según ella, al corregir el libro, trató de reducir lo mas posible.

Quien hojee sus tantas páginas podría pensar que está frente a una novela algo ligera y que al tratarse de una autora cubana va a encontrar una novela pesimista. Sus personajes son seres que intentan sobrevivir en esta sociedad cubana poniendo a prueba su capacidad de resistencia.
Da vida a los personajes de una manera teatral, estructurada por voces con formato de zarzuela española, escenas y representaciones muy cubanas que tuvieron un cierto eco en Cuba, donde se componen zarzuelas que aúnan el estilo español con elementos autóctonos.

En la zarzuela el tema o argumento puede ser dramático o cómico de acción complicada, pero que reflejan la vida cotidiana. "La muerte de un murciano en la habana" refleja esta vida, explica lo cotidiano.

Su prosa es límpia, ágil y fluida, de frescura en sus planteamientos y utiliza el humor en lo relatado. Es una novela con chispazos, diálogos creíbles. Desastre e impotencia para poder cambiar las cosas, la carencia que existe en la isla con sus apagones y santeros, donde las diferencias sociales son cada día más acentuadas.

Se puede interpretar esta novela como una fina y maliciosa tragicomedia de costumbres. Encierra amores, traiciones, venganza. Es una novela realista al fin y al cabo que no puede dar la espalda a ese mundo en que se vive.

Podría verse la influencia literaria del escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez en algunas de sus "cochinerías".

Los personajes como el trasvesti Teofilo, que se hace llamar Mercedes en su consultario espiritual. Marcari, que sólo sabe fabricar muñecas de trapo. Pio Murciano, sesentón que llega a La Habana como responsable de una compañía española y la madre de Maricari, son los personajes principales que componen la novela.

La narrativa cubana comprende otros escritores de sólida trayectoria como son Amir Valle y Senel Paz. Ellos como tantos otros se han hecho un lugar en la literatura cubana y ella, Teresa Dovalpage, crea una voz narradora que logra interesar y que a veces acude al estereotipo intensionalmente, pero lo supera dando algo diferente. Habla del corazón sin caer en el tópico, conmueve desde la crudeza.

Soy de las que opinan que la novela cubana hay que promocionarla y un premio como el ser finalista del Herralde es un trampolín para que la obra llegue a mas lectores.
Escrito por Marta Farreras.
Marta es catalana y vive en Barcelona. Le gusta leer y hacer reseñas, pero es de ciencias (Química). Escribe en su blog http://blog-farreras.blogspot.com/.

2 de marzo de 2009

Muro Noroeste | César Vallejo

Penumbra.

El único compañero de prisión que me queda ya ahora, se sienta a comer ante el hueco de la ventana lateral de nuestro calabozo, donde, lo mismo que en la ventanilla enrejada que hay en la mitad superior de la puerta de entrada, se refugia y florece la angustia anaranjada de la tarde.

Me vuelvo hacia él:
-¿Ya ?
- Ya. Está usted servido -me responde sonriente.

Al mirarle el perfil de toro, destacado sobre la plegada hoja lacre de la ventana abierta, tropieza mi mirada con un araña casi aérea, como trabajada en humazo, que yace en absoluta inmovilidad sobre la madera, a medio metro de altura del testuz del hombre. El poniente lanza un largo destello bajo sobre la tranquila tejedora, como enfocándola. Ella ha sentido, sin duda, el tibio aliento solar, estira alguna de sus extremidades con dormida perezosa lentitud, y, luego, rompe a caminar a intermitentes pasos hacia abajo, hasta detenerse al nivel de la barba del individuo, de modo tal, que, mientras éste mastica, parece que se traga la bestezuela.

Por fin termina de yantar, y, al propio tiempo, el animal flanquea corriendo hacia los goznes del mismo brazo de puerta, en el preciso momento en que ésta es entomada de golpe por el preso.

Algo ha ocurrido. Me acerco, vuelvo a abrir la puerta, examino en todo el largo de las bisagras y doy con el cuerpo de la pobre vagabunda, trizado y convertido en dispersos filamentos.
-Ha matado usted una araña- le digo con aparente entusiasmo al hechor.
-¿Sí? -me pregunta con indiferencia. Está muy bien: hay aquí un jardín zoológico terrible.

Y se pone a pasear, como si nada a lo largo de la celda extrayéndose de entre los dientes, residuos de comida que escupe en abundancia. !La justicia! Vuelve esta idea a mi mente. Yo sé que este hombre acaba de victimar a un ser anónimo pero real y viviente.

¿No merece pues, ser juzgado por este hecho?

¿O no es del humano espíritu semejante resorte justicia?

¿Cuándo es entonces el hombre juez del hombre?

El hombre, que ignora a qué temperatura, con qué suficiencia acaba un algo y empieza otro algo; que ignora desde qué matiz el blanco ya es blanco y hasta dónde; que no sabe ni sabrá jamás qué hora comenzamos a vivir, qué hora empezamos a morir, cuándo lloramos, cuándo reímos, dónde el sonido limita con la forma en los labios que dicen yo..., no alcanzará, no puede alcanzar a saber hasta qué grado de verdad un hecho calificado de criminal es criminal. El hombre, que ignora a qué hora el 1 acaba de ser 1 y empieza a ser 2, que hasta dentro de la exactitud matemática carece de la inaccesible plenitud de la sabiduría ¿cómo podrá nunca alcanzar a fijar el carácter delincuente de un hecho, a través de una urdimbre de motivos de destino y dentro del engranaje de fuerzas que mueven seres y cosas en frente de cosas y seres ?

La justicia no es función humana. No puede serlo. La justicia es inmanente. Ella opera tácitamente, fuera de los tribunales y de las prisiones. La justicia, ¡oídlo bien, hombre de todas las latitudes! se ejerce en subterránea armonía, al otro lado de los sentidos, de los columpios cerebrales y de toda convención humana. ¡Aguzad mejor el corazón!

La justicia pasa por debajo de toda superficie y detrás de todas las espaldas. Prestad más sutiles oídos y percibiréis su paso vigoroso y único que, a poderío del amor, se plasma en dos; su paso vago e incierto, como es incierto y vago el paso del delito mismo o de lo que se llama delito por los hombres.

La justicia sólo así es infalible: cuando no ve a través de los tintóreos espejuelos de los jueces; cuando no está escrita en los códigos; cuando no ha menester de cárceles ni guardias.

La justicia, pues, no se ejerce, no puede ejercerse por hombres, ni a los ojos de los hombres. Nadie es delincuente nunca. O todos somos delincuentes siempre.



Escrito por César Vallejo, gran poeta y escritor nacido en Santiago de Chuco (Perú) el año 1892.
Este cuento aparece en su libro "Escala Melografiada", que reune varios cuentos del autor, publicado en 1923.

PISCO SOUR | David Santos Arrieta




Un pisco sour, chileno, envasado, arde la guata
nos animamos a decir esta noche lo que millones se animan a decir
que es un sábado de invierno luego de una semana de lluvias
hace frío
no todos se encierran ha teclear sin sentido sobre sus computadores
no todos enceguecen un poco y miran con una espada, atravesándoles

los amigos ya se han ido
ya no hay patota, quizás nunca la hubo, quizás la patota eras tú
es sábado de invierno luego de una semana de lluvias

dentro de tu casa suena una música que tú juras ningún vecino oye

un pisco sour, chileno, envasado, arde en la guata
un disco melancólico y argentino hace intervalos con otro movido, pero igualmente argentino
leve humea el pito que ya hace mucho se habría hecho sólo humo

en la música predomina el rasgueo
el rasgueo que se siente como un rasguño en la espalda atravesada

viene una amiga a conversar con tu chica y tú le oyes como si no fueras tú
y le sonríes creyéndote muy intelectual mientras te duelen los huesos atravesados por la espada
sientes como ellos gritan dentro de ti
y vuelves a llevar el pisco sour a tu boca pensando en nada, sólo es el instinto, sólo es la intención

coreas
coreas
pero ninguna música destroza tus pies

te paseas y mueves las piernas
tratas de estirar la que te duele
estás sentado en la silla más incomoda de las que tienes, que cada vez son más
mientras somos menos, piensas
como susurrando, piensas

de pronto te da por beber un sorbo largo y algo se anima con tal falsedad
que así tan pronto se esfuma
miras el celular buscando un mensaje, al menos de la cabra chica

el pisco sour es cada vez más malo y cada vez hay menos
ríes ante una falsa victoria del bien sobre el mal
dijiste una talla con la que tu chica rió como hace rato no la veías reír
te extrañaste, pero pronto llegó la normalidad
la amiga se fue
la música siguió
quedó un poco de pisco sour en la botella
y medio pito en el cenicero
la música melancólica habló de fútbol, de canchas, de ciudad
no llegó nada al celular
tampoco a nosotros,
te das cuenta,
volver al silencio en que nos hemos convertido.-



David Santos vive en Monte Patria, IV región.
Es psicopedagogo y ha publicado "Mirándome a los Ojos" (poesía), "Mirando el tiempo con ojos de cristal" (fotografías) y "Ay, sí" (poesía).

Alegoría del escarnio | Cristian Berríos

Un enérgico toque de timbre bastó para despertar al anciano que dormía tras el mesón. Penélope no estaba para sutilezas: A duras penas había arrastrado sus maletas hasta aquella hostería. Cuando se dio cuenta de que estaba frente a una jovencita de cabello castaño y ojos obscuros, el anciano se desperezó rápidamente y en seguida le dijo con la mejor de sus sonrisas:

- Muy buenas tardes señorita. Mi nombre es Fedor Arreola y estoy a su servicio. ¿Desea alojarse por un mes completo o solo por algunos días?...

- Buenas tardes- Saludó Penélope casi sin aliento-. La verdad es que planeo quedarme solo un par de horas. Mi auto tuvo un desperfecto a unos tres kilómetros de aquí... ¿Podría decirme donde se encuentra el garaje más cercano?...

- Ocho kilómetros al este, en Pichilemu...

- ¿Sería tan amable de prestarme su teléfono y un directorio?...

- Lo lamento- Dijo el viejo sin perder su sonrisa-, pero usted no encontrará un teléfono en este pueblo.

- ¿Y cómo se comunican?... ¿Por telégrafo?...

- No señorita- Contestó el anciano soltando una contagiosa risilla-. A través del correo. En esta tierra vivimos sin ningún apuro.

Luego de que suspirara con desánimo, Penélope pidió un vaso de agua, cuando el viejo se lo trajo, la joven preguntó:

- ¿Sabe donde puedo arrendar un vehículo?...

- No he oído de nadie que arriende su vehículo y la mayoría de los que hay por aquí son una reliquia - Dijo el anciano al instante-. Todos caminamos, aunque nos tome una mañana o una tarde cruzar el pueblo. Usted lleva mucha prisa. Aunque no llevara consigo esas maletas de todos modos se nota a simple vista que es forastera.

- Debo llegar mañana por la mañana al funeral de mi padre- Explicó ella clavando la vista en su reloj.

- ¡Por la tumba de mi abuela!...- Exclamó el anciano-. Debió decir que se trataba de una emergencia... ¡Yo mismo la llevaré en mi camioneta hasta Pichilemu!...

- Creí oírle hace un momento... Olvídelo. Se lo agradecería infinitamente...

- ¡El funeral de su padre!... ¡La felicito de todo corazón!...

- ¡¿Perdón?!...

- La felicito- Repitió el viejo-, ¿Su padre ha muerto, no?...

- Si, pero...

- Imagino las ansias que tiene de que comience la fiesta...

- ¿De qué fiesta me habla?... Exclamó Penélope entre confundida y molesta.

Luego de observarla incrédulo durante unas centésimas, el anciano movió la cabeza de una lado a otro, y dijo con los ojos embriagados de risa:

- ¡Yo pensaba que las historias sobre los forasteros eran puras patrañas!... Apuesto a que ni siquiera sabe donde se encuentra ahora...

- La verdad es que aún no lo sé...

- ¡Aja!... En ese caso, y en representación de mis vecinos, le doy la bienvenida a Cementerio.

- ¿Cómo dijo?...- Preguntó Penélope con una forzada sonrisa.

- Cementerio- Reiteró el viejo disfrutando del desconcierto de la joven.

- ¿No le parece un nombre raro, por decir lo menos?...

- Todo depende del cristal con que se adornen las urnas... ¿Qué fue lo primero que usted conoció del pueblo?... Pues bien señorita- Dijo el viejo con un vivo resplandor en el rostro-, le informo que todo el pueblo fue construido sobre un campo santo, y que hacia el norte, este, oeste y sur usted encontrará únicamente tumbas y nichos.

Al percatarse de que Penélope no podía salir de su asombro, el anciano se apresuró en explicar:

- Nosotros le damos a la muerte la importancia que merece. En esta tierra los difuntos son privilegiados, aunque poco y nada disfrutan de las magnificas celebraciones que hacemos en honor a ellos. Gozan de un lugar preponderante en calles, plazas públicas y en cada uno de nuestros hogares. Aquí es tan común hablar de alguien ya fallecido como de una persona muy saludable.

- ¿No le parece enfermizo?...

- Por supuesto que no. Sería anormal llevar una vida de inmortales, porque bajo la piel los huesos se vuelven roñosos, y el alma sueña con volar de su presidio. De todos modos (Y no lo considere una reprimenda, ya que usted es toda una mujer; créame, toda una mujer), no debería referirse en forma tan despectiva sobre las costumbres ajenas...

- Discúlpeme, no quise ofenderlo; pero lo de mi padre es tan reciente, y lo que me contó suena tan raro...

- No se preocupe por ofenderme o no- Dijo el viejo con ojos picaros-, cuando joven soportaba cosas peores de señoritas agraciadas como usted... ¡No se sonroje!... ¿Pretende hacerme creer que jamás lo ha notado?... Le aseguro que la última vez que hice maravillas fue en otra vida, cuando servía a la esposa de un faraón, pero eso no me ha vuelto estúpido. Ahora que está de buen humor, le recomiendo que vea el deceso de su padre como un hecho extraordinario. Si fue bueno con usted, despídalo con la frente en alto, y una sonrisa en los labios. En nuestro pueblo las ceremonias fúnebres dan tema para largos años. Hay que estar pendiente de no hacer algo lamentable como caer sobre el féretro o desear un feliz cumpleaños a uno de los deudos, en lugar de darle las condolencias. Un error, por minúsculo que fuera para un extraño, convierte a un miembro amado de la comunidad en un paria. Dígame una cosa... ¿Su familia ya eligió quien representará a su padre?...

- ¿En los negocios dice usted?...

- No- Contestó el anciano-, me refiero a quien lo representará en el funeral.

- Realmente no comprendo...

- ¡Lo olvidaba!... Usted no sabe nada de estas cosas. Debe disculparme, son años viendo los mismos rostros y hablando exactamente lo mismo. En nuestro pueblo corresponde al primogénito de la familia (O bien a uno de sus hermanos) disfrazarse con las ropas del difunto, e imitar a la perfección su voz y sus gestos...

- ¿Para que alguien en su sano juicio haría algo así?- Preguntó Penélope olvidándose de su apuro.

- Para que nadie pueda notar la diferencia entre vivo y muerto, claro está. Una vez que la semejanza es satisfactoria, el impostor o la impostora recibe a las personas que llegan a despedirlo en el velatorio, y les refresca la memoria con alguna experiencia que vivieron junto al fallecido. Esas anécdotas son fruto de arduas investigaciones. Yo me preparé durante veintiocho años para representar a mi padre, y aproveché de preguntarle varias cosas antes de que él muriera.

- ¡¡Que... horrible!!...

- Tal vez usted tenga razón, y sea algo abominable- Reconoció el anciano-. Esta costumbre ha causado desagradables incidentes, pero aquello no ha hecho otra cosa que contribuir a su arraigo... ¡Nadie espera que un funeral sea aburrido!... A veces el impostor debe agarrarse a golpes con un enemigo del difunto que sonríe triunfal en su sepelio, o bien cobrar deudas echadas al olvido; y esto pasa solo si la reunión carece de brillo. Ante el ataúd, y en presencia de los deudos, han salido a la luz infidelidades, parentescos ignorados, robos, lujurias varias, calumnias, rencillas, envidias, entre un sin fin de asuntos...

- Por lo visto, los impostores se toman en serio su papel.- Comentó Penélope.

- Me temo que demasiado. Hay quienes asumen definitivamente la identidad del difunto, y años después se hace difícil saber quien es quien, pues los impostores reconstruyen episodios de un pasado impropio con lujo de detalles.

- Supongo que las autoridades ya han tomado cartas en el asunto...

- ¡Bastante tarde, como en todos lados!- Exclamó el viejo, perdiendo la compostura-. Hoy en día abundan los embrollos morales y éticos. Nadie sabe cuando es conveniente casarse con una viuda o repartir una herencia. Según los registros del pueblo, el dueño de una licorería murió cuatro veces y se casó cinco. A tanto ha llegado el caos, que el año pasado un comité del pueblo suprimió los homenajes póstumos...¡Los premiados se escondían entre la audiencia, y aparecían en el momento justo para recibir su galardón!. Un crítico del diario local recomendó que antes de premiar a un artista había que matarlo: De este modo inflaban su talento y extinguían el ego que tanto caracteriza a los más cretinos.

- Lo habrá dicho en tono de broma...

- Así lo creímos todos, pero es un hecho que muchos criminales y delincuentes peligrosos se esconden en Cementerio. De alguna forma se enteraron de que podían vagar libres por las calles, bajo un nombre falso.

- Eso es muy alarmante... - Opinó Penélope mirando hacia atrás.

- ¿Comprende al fin porqué es dulce la muerte?... Con ella se acaba la incertidumbre que acarrea la vida. ¿Qué ocurriría si ahora mismo entra un loco y nos vacía un arma en la cabeza?... No se inquiete, por favor. Era un ejemplo... Además, ya hay personas encargadas de buscar a esos criminales y denunciar a los impostores.

- ¿Quiénes?

- Detectives especializados- Contestó el anciano-. Hombres y mujeres que estudian el comportamiento y los antecedentes de alguien elegido al azar, por décadas si es preciso...

- ¡Dónde queda la libertad de los seres humanos!...- Exclamó ella.

- Aplastada bajo la montaña de los intereses comunes. Pero no solo es una situación desagradable para quien es investigado, si no también para los propios detectives. Ellos sacrifican sus familias, sus amistades, y apenas tienen unos minutos para comer y defecar. La soledad acaba por destruirlos, y la fortuna que ganan no recompensa tanta desdicha. Al cabo de unos años, muchos sufren una mórbida fascinación por aquellos que investigan; y luego hay tres, cuatro, y hasta cinco imitadores representando el papel de un extinto o extinta.

- Ahí está la consecuencia del culto que rinden a la muerte...

- ¿Y que otra cosa quiere que celebremos?.

- Exclamó el viejo con otra de sus risillas-...¿Los matrimonios?...

- Por supuesto, un matrimonio es digno de ser celebrado.

- ¿Bromea?- Dijo el viejo pasmado-. Nadie puede garantizar a dos personas que se casan que serán felices. Habría que detener muchas bodas, y lanzar al rostro de los hipócritas extensos discursos sobre la factibilidad del engaño. Por último, si logran superar tal obstáculo, puede que un día simplemente se acabe el amor ¡Y vivir sin amor es otra forma de sufrir la miseria!. No conozco a nadie que felicite a otro por arruinar su vida... ¡Me alegra que existan otras posturas!, logran aferrarme aún más a mis convicciones. ¡En fin!, no le quitaré más tiempo, iré por las llaves de la camioneta.

El alboroto que provino de la calle llamó la atención de Penélope. En cuestión de segundos, una caravana de colores cruzaba frente a sus ojos. Desde el umbral de la puerta vislumbró como subían por los aires un centenar de globos azules y rojos. Junto al féretro un hombre iba de pie, sonreía y llevaba una corona.

- ¡Vaya! - Exclamó la voz del viejo sobre sus hombros-, ¡Un funeral como Dios manda y se olvidaron de invitarme!... Quizás pensaron que estaba muerto.



Cristian Berríos nació el 1 de marzo de 1975 en Santiago de Chile. Se define como un escritor underground. Dio sus primeros pasos en el mundo de las letras en la Corporación Cultural Balmaceda 1215. Ha publicado sus cuentos en la página http://puentedesaturno.blogspot.com/.

Ilustración: The Funeral, Libro de Comics de Barnaby Richards