4 de marzo de 2009

La Muerte de un Murciano en La Habana | Marta Farreras

La cubana Teresa Dovalpage (un día tendrá que explicarme la extraña ortografía de su firma Dovalpage), resultó finalista del Premio Herralde en el año 2006 con la novela "La muerte de un murciano en la habana", novela que va de lo contemporáneo doméstico a la ficción realista.
El título que parece ser el de una novela policiaca, es como una muerte anunciada. Todo está dicho y desde el principio sabemos quien es la víctima: el murciano. Esta novela le ha permitido volver a Cuba sin tener que entrar.
Como en su otra novela "Posesas en la Habana", cuenta pequeñas historias de personas marginadas y santeros, utilizando un lenguaje deslenguado y muchas "cochinerías" que según ella, al corregir el libro, trató de reducir lo mas posible.

Quien hojee sus tantas páginas podría pensar que está frente a una novela algo ligera y que al tratarse de una autora cubana va a encontrar una novela pesimista. Sus personajes son seres que intentan sobrevivir en esta sociedad cubana poniendo a prueba su capacidad de resistencia.
Da vida a los personajes de una manera teatral, estructurada por voces con formato de zarzuela española, escenas y representaciones muy cubanas que tuvieron un cierto eco en Cuba, donde se componen zarzuelas que aúnan el estilo español con elementos autóctonos.

En la zarzuela el tema o argumento puede ser dramático o cómico de acción complicada, pero que reflejan la vida cotidiana. "La muerte de un murciano en la habana" refleja esta vida, explica lo cotidiano.

Su prosa es límpia, ágil y fluida, de frescura en sus planteamientos y utiliza el humor en lo relatado. Es una novela con chispazos, diálogos creíbles. Desastre e impotencia para poder cambiar las cosas, la carencia que existe en la isla con sus apagones y santeros, donde las diferencias sociales son cada día más acentuadas.

Se puede interpretar esta novela como una fina y maliciosa tragicomedia de costumbres. Encierra amores, traiciones, venganza. Es una novela realista al fin y al cabo que no puede dar la espalda a ese mundo en que se vive.

Podría verse la influencia literaria del escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez en algunas de sus "cochinerías".

Los personajes como el trasvesti Teofilo, que se hace llamar Mercedes en su consultario espiritual. Marcari, que sólo sabe fabricar muñecas de trapo. Pio Murciano, sesentón que llega a La Habana como responsable de una compañía española y la madre de Maricari, son los personajes principales que componen la novela.

La narrativa cubana comprende otros escritores de sólida trayectoria como son Amir Valle y Senel Paz. Ellos como tantos otros se han hecho un lugar en la literatura cubana y ella, Teresa Dovalpage, crea una voz narradora que logra interesar y que a veces acude al estereotipo intensionalmente, pero lo supera dando algo diferente. Habla del corazón sin caer en el tópico, conmueve desde la crudeza.

Soy de las que opinan que la novela cubana hay que promocionarla y un premio como el ser finalista del Herralde es un trampolín para que la obra llegue a mas lectores.
Escrito por Marta Farreras.
Marta es catalana y vive en Barcelona. Le gusta leer y hacer reseñas, pero es de ciencias (Química). Escribe en su blog http://blog-farreras.blogspot.com/.

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