14 de diciembre de 2008

La noche | Eli Cárdenas




La noche
cae sobre mí como un bloque oscuro
despertando fuerzas
que se miran con ojos cerrados
Curvas y líneas
que afloran de la pieza,
los muebles
y la ciudad entera.

Desde la altura del cielo
la multitud de la calle hierve
atraen sus cuerpos con señas mudas
el furor del quehacer ciego
y el robo de miradas

Extraño el calor que nos une
revienta el ruido
nadie puede oírnos ahora
que me pierdo en tu canto
en el recuerdo de tu canto
el canto ausente
que se ha sumergido en otras habitaciones

La noche cae sin aviso
mientras los planetas aparecen suaves
Alguien toca
pero no es mi cuerpo el que responde
que improvisa unos pasos hacia la puerta
arrastrando mis manos
Es otra la que grita y reclama
desde las profundidades
aplacar el vacío, la soledad
la tristeza de una noche
demasiado larga

Pensar que casi morí
estuve mil veces al borde del tablón
y la soga
donde las manos frías de la muerte
se negaban a llevarme
dejándome a tu locura
en dónde sólo imaginé lámparas blancas
encendidas en el campo
y puertas con enredaderas
que después iba encontrando en tu cuerpo


Me busco sin objeto
y me enredo en esa madeja de tu pelo
el pelo que imagino
para que el paso del tiempo no te lleve
te voy encontrando
en la piel del muerto
en la palidez de un rostro de ojos brillantes
que me miran de reojo en una habitación
sin luz
La luz que se ha ocultado detrás de las moles
y bemoles
en las flores que llevo en la mano
que están para meterlas en un libro
en vez de un vaso de agua caliente.

Invierno de cero grado
y pies fríos
la noche duda y se vuelve día
No hay duda de que pronto se volverá noche
ni de la presencia del mundo
en el sabor del sueño
y el olor de las caricias
Viene la luna y sangro
nos volvemos salvajes
aunque ya no crees en eso
y nos domesticamos
con la herida abierta de la duda
la duda de los años y del día a día
por lo que miro hacia atrás sin encontrarme
sin ver el punto de partida
el punto en que te fuiste y te quedaste
en tus pensamientos
en que dejaste de hablarme para morir
de miedo
el miedo que paraliza
y vuelve las horas negras
las lágrimas que derramo como pétalos
los pies incendiados
mis orgasmos como líneas de fuerza
y estallidos
la piel sin vergüenza de sí misma
tu transformación en algo tangible
que cae como un bloque sobre mí.



Poema publicado en Revista Ancla 2, diciembre 2008.
Foto Eli Cárdenas.

1 comentario:

lichazul...elisa dijo...

eli

que letrado mejor compuesto
nada más dejarse llevar y gozarlo a concho!!

muakismuakis de luna