18 de agosto de 2008

Al otro lado de la línea III

Escrito por María Elena Monsalve

Sí, la vieja soltó la firme, me dijo que Manuel estaba durmiendo y no sé que más. No, yo no soy patúa. Tengo que estar ahí, firme, no puedo ceder ni un poquito. Le hablé como "señorita", la tomé por el lado amable y me resultó, voy a seguir haciéndole la pata. El Manuel dijo que si el lunes no volvía a la oficina era porque había encontrado otra pega y que me iba a avisar... la verdad es que estamos un poco peleados, él me dice que soy muy catete, como que lo asfixio ¿Me cachai? Todo por que le insistí hasta que me dio el número de la casa. No, no estoy ni ahí con que me conteste su señora, total se estan separando, él todavia está con ella, porque no tiene donde quedarse. Pero en cuanto encuentre algo me voy con él... sí, ya lo teníamos conversado, antes que discutiéramos por la cuestión del teléfono, eso sí... mmm la cuestión es que... ¡ah!, yo me bajo un poco más allá. Chao, gracias por desearme buena suerte
Cómo cresta no me iba a accidentar si me fui con la cabeza caliente por la culpa de la Paty. Tan camote que se pone a veces. Le dio con pedirme el teléfono de la casa y parece que con lo quemado que andaba, me equivoqué y se lo di mal. Me debe haber llamado todos estos días. Pero ni tonto para decirle la verdad, porque se va a armar la grande. La voy a llamar sólo el día antes que me den el alta, así aprovecho de descansar un poco de su acoso. A ver si la hecho de menos como para irme a vivir con ella. Total, debe estar pensando que me cambié de pega.
... Me dijo que el Manuel estaba enojado conmigo, porque lo perseguía mucho, como que me quiso decir que por eso se había ido del trabajo, pero yo sé que no es así, él me dijo clarito que si no llegaba el lunes era porque había encontrado una pega mejor. Pero eso no es nada, viera usted que más me dijo, que el Manuel era cola, pero de esos que patean para los dos lados ¡Imagínese! La vieja picá, ahí mismo le corté. No, no me diga señora, eso, dígame señorita ¡ah! el corte, claro, córteme las puntas no más, mire que harto quemado que tengo el pelo. La próxima vez vengo con el Manuel para que me asesore.
Voy a tener para rato aquí, el médico dijo que por lo menos un mes ¿cómo no me fui a fijar cuando adelanté? Ahora sí que estoy bien, con dos costillas, la tibia y la muñeca quebradas. Así menos llamo a la Paty, porque si lo hago se me va a instalar aquí, de punto fijo, hasta que salga y ñuñui aquí ñuñui acá. Con lo cargosa que se pone. Cuando la llame en un mes más y le cuente por lo que he pasado me va a perdonar al tiro, ni cuenta se va a dar que la pude haber llamado antes.

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