5 de enero de 2009

Inéditos de Víctor Hugo Díaz

ADULTERIO

Desde el asiento trasero
verla con pareja y lúcida, es extraño
Ahora entiende eso de que los años
pueden parecer minutos
Ella habla de compañeros de colegio
y de amigos en común que nunca ha visto
Él, parece un buen tipo, llueve y lo deja justo
en la esquina que busca
No sabía que podía mentir tan bien
Se despiden con una rápida mirada
de helada calentura
La conoció el fin de semana, estuvo rico
Mañana en la mañana se verán
a las diez
a esa hora, él
ya estará en el trabajo.



FOTOGRAFÍA EN LA PLAYA

Toma un puñado de arena, apriétalo
cuenta sus granos
y después pregúntame por qué.
Es arena nacional, más preciso arena del Norte
Es una fotografía sacada desde un país extranjero
un país que es el pasado
donde la gente hace cosas tan extrañas
una foto que sólo tiene el valor de un registro gráfico
una referencia de cierto interés
sobre lo que a veces se lee como felicidad.
Ya cambió la posición de los cuerpos
La risa está sin volumen
Es el mismo traje de baño, pero ahora
uno mira el mar y el otro a la cámara
Como cuando alguien decide ponerse el gorro de lana de lo real
y se arriesga a una vida a medias
por un rato de tranquilidad y poca imaginación
Sin ningún trofeo, ni siquiera una presa de caza menor.
Es como lanzar los dados
sin saber dónde caerán ni cuanto suman
o sentarse a esperar durante meses
tratando de predecir el futuro
El mismo personaje que se despierta a mitad de semana
a ensayar escenas de una obra de autocompasión.
Hay una voz distinta en el teléfono
pero que responde al mismo nombre
Una cuenta bancaria sin fondos
sólo sudor, crema lubricante y cáscara
el huevo roto que no se alcanzó a reproducir
pero que tiene la forma del halo de saliva en la sábana
saliendo de la boca de la pendeja fértil
que se durmió unas horas antes del sol.
Hay un dedo que apunta culpando
mucho más rígido que los demás
Como la mamada mezcla de odio y calentura
en una habitación vista por primera vez, pero al toque
Sonrisa leporina en venganza
La piedra arrojada a la carretera que rompe el parabrisas
Ira, que después se degrada en costumbre.
Hay una lengua digital que sirve a cavidades húmedas
respondiendo a las súplicas, te acuerdas
El dedo anular que lame el aire, pero sin dejar nada
sólo cicatrices, tatuajes de mala calidad

que después se infectan y peor aún no se borran
Como la pesadilla que invita a salir por segunda vez
El falso alquimista que maneja contra el tránsito
transformando el oro en plástico
y en máquinas de hacer ejercicios.
Las hojas eran verdes el último día
hoy están muertas, ya no son necesarias
las reemplazó el calendario y el ciclo lunar
Tiempo suficiente para la operación
de urgencia, contra su voluntad
en la que se amputa a sí mismo
lo único necesario.
Desde ahora, la poesía se hará cargo
de los fluidos del cuerpo
de su evacuación, del motivo del crimen
Tú sabes, la pena se excreta, es líquida y amarilla
no importa el contenido, comida, semen, agua
es lo mismo, se excreta y por un rato deja de doler
Parecido al mal aliento que otros fingen no sentir
durante una conversación vacía pero caliente
cuando se busca olvidar un origen humilde.
Cada tantos años lo vuelve a pensar
con el derecho de un cliente frecuente
que asegura no tener deudas
Poniendo marcha atrás, haciendo el recorrido en reversa
desde la despedida hasta el primer manoseo.
Ahora la fotografía se mueve y palpita
a un ritmo repugnante, tan repugnante
como perder el tiempo a través del ojo de la cerradura
imaginando el video porno
en que el rottweiler sin bozal pero mudo
se aparea con la quiltra flaca
Ahí el calcio es la diferencia
el calcio es la medida de esas cosas.
Al parecer en la foto falta alguien ¿cuántos eran?
Es sólo una imagen inmóvil que la marea
el viento con arena y el ridículo
se llevarán.
Deja que el agua corra para que no se pudra
Toma un puñado de arena, apriétalo
cuenta sus granos y después
pregúntame por qué.




Víctor Hugo Díaz es un poeta chileno nacido en 1964. Entre sus publicaciones están "Falta" (2007), No tocar (2003), Doble vida (1989). Recibió el premio Pablo Neruda en el 2004.
En diciembre lo encontramos en el lanzamiento de la revista Grifo #14 y nos mostró estos poemas publicados en la Grifo #12, que hoy compartimos con ustedes.

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