7 de enero de 2009

De Profundis | Ivonne Coñuecar

tan suave y acogedora la tristeza que no se detiene para pedir permiso en mis horas álgidas.
suave las manos de ella que han dejado su consuelo en el espejito de la mesa de noche
luces de colores artificiales.artificio todo en estos días
menos la caída
o el abrazo de ella que comprende todo y vemos que no hay más qué hacer
- así es la vida -
y yo, cliché. -sí, supongo-
y las cuentas regresivas de la ciudad de cuentas regresivas carcomen mis pies sin poder dormir
los niños se hacen parte de esta gran falacia
yo no soy niña
ya conozco los engaños
la tristeza invade mi asolada vida de cuatro paredes y pánico afuera
pánico afuera porque falta poco
ya me voy
no hablaré con nadie -le prometo a mi niña preciosa



Escrito por Ivonne Coñuecar


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