3 de octubre de 2010

Nunca | Margarita Bustos

Nunca paseamos por el otro lado de la luna
ni tu mano se acercó a la mía para fundirse en el gesto 
prometedor. 
Nunca dejaste que tu mirada sonrojara nuestros océanos con sus deseos y apetencias,
tampoco invocaste la salinidad de mi piel junto a la tuya
                                                                             de tacto 
insaciable
ni fracturaste el juicio de las bocas bífidas
intentando asesinarse en la fusión de sus elementos.

Nunca, dijiste asustada.
Nunca, le respondí a los pensamientos que me ordenaron 
invocarte…
-Nunca- será la única palabra que exista entre nuestras
fantasías.



Margarita Bustos

Nace en Cauquenes en 1980,  Profesora de Castellano y Comunicación de la PUCV, Magíster © en Género y Estudios Culturales de la Universidad de Chile. Nos conocimos hace poco, en un bar literario del Huérfanos perdido, a través de los auspicios de Amanda Espejo de la Revista La Mancha. Compartimos el gusto por la teoría, el cine y las letras. Nos ha honrado con un poema suyo. 
Rodrigo Suárez

4 comentarios:

Manchados dijo...

Comparto con ustedes el grato hecho de leer a Margarita y de contar con ella en nuestras páginas.
A sido muy bueno conocerla, en todo aspecto, y en este caso en particular...compartirla!

Saludos puñaleros...está bonito el blog!

BustaXo dijo...

Nunca o siempre tu recuerdo está presente.
He disfrutado mucho tu poema al igual que el placer de compartir tu sangre :)
Un abrazo y sigue creando =)

rosa kollontay dijo...

Sólo que nunca puede/pudo ser siempre. Ya lo habías compartido, Margarita, y ahora, al leerlo, recuerdo tu lectura pausada. Hay harto que te devela, M. Creo que hay mucha sinceridad en este poema tuyo. Un abrazo, y espero leerte de nuevo. Natalia

Anónimo dijo...

Una ausencia presente es la que emerge como relámpago en cada verso. De profundidad exquisita y nostálgica, donde la palabra se adentra en una "realidad" entrañable, lacerante. Ese sondeo por los plieges del deseo, como esa nula invocación a "la salinidad de mi piel"; el (tú) "tacto insaciable"; o la "fractura del juicio de las bocas bífidas", aparece como un viaje hacia una falta, hacia una ausencia-presente. Una dualidad de apetencia/saciedad que se devela de forma honesta, visceral y, a ratos, colérica.
Margarita, tus poemas, al menos los que he leído, además del buen trato del lenguaje y de esa palabra fecunda que presentan, son intensos y ágiles; es decir, presentan un movimiento constante. Es una voz que reclama y declama por algo inconcluso; por un deseo incabado; una complicidad no finalizada, sino a medias.

Esto lo escribió un poeta del desierto; un errante de ese Mar del Norte.