23 de septiembre de 2008

Catacumbas de Santiago

El visitante no debe perderse una visita a las catacumbas de Santiago de Chile. Esta ciudad -ubicada en la nación de Chile, Sudamérica- es una de las más prolíficas en monumentos y edificios históricos, deleite de los turistas que recién están descubriendo lo que tiene que ofrecer esta metrópolis. La entrada a las catacumbas se ubica al interior de la Catedral y se cobra un aporte voluntario.

El origen de las catacumbas es aún un misterio. Se ha comprobado que son mucho más antiguos que el descubrimiento de América. Algunos han postulado que fueron usadas como cementerios indígenas primitivos, anteriores a la llegada de los mapuches a la zona. Sin embargo, no han sido encontrado restos que avalen esa teoría. Una leyenda cuenta que el cuerpo de Pedro de Valdivia fue enterrado sigilosamente en uno de los nichos. Otras versiones aseguran que a estatua ecuestre de la Plaza se ubicó justo sobre el último lugar de descanso del Conquistador. Posteriormente fueron usada por los patriotas como escondites durante la Reconquista. Los investigadores han encontrado trozos de género, monedas y algunas armas de la época. Se desconoce los lugares por los cuales ingresaban.

Fueron descubiertas en 1929 cuando se realizaban excavaciones en busca de aguas subterráneas cerca de la Plaza de Armas, aunque no fueron abiertas al público hasta 1937. Las precarias condiciones estructurales unido a la complejidad de la red de túneles hacían compleja su habilitación como atracción turística. Manuel Aros Rengifo, de 38 años, empleado de la constructora, desapareció en el laberinto el 19 de agosto de 1931. Al año siguiente, tres estudiantes de ingeniería de la Universidad de Chile, motivados por una apuesta, ingresaron ilegalmente a las catacumbas. Después de tres días de búsqueda, encontraron a uno solo, afectado por una inanición severa. La crisis económica pospuso cualquier intento de estudio y no fue hasta 8 años después que se organizó la primera ruta turística bajo estrictas condiciones de seguridad y con gran éxito. Las catacumbas se mantuvieron abiertas hasta el terremoto de 1971 que provocó importantes derrumbes en las cámaras y dos muertos. La entrada fue clausurada hasta agosto de 2006 cuando se realizaron renovaciones en el marco de la celebración del Bicentenario. Hoy en día, el visitante puede recorrer 5 kilómetros que han sido habilitados con barreras de seguridad, señalética y un salón de eventos subterráneo.



Escrito por Rodrigo Suárez
Miembro de El Puñal

1 comentario:

Integrantes dijo...

Interesante el tema y fácilde leer por su extención. No lo había visto porque faltó una carita de Rodrigo o un pedazo de "catacumba" para cortar con el aviso superior.
Cariños a todos los "puñaleros".

Amanda