8 de noviembre de 2009

URBAN FACTO


una mirada desde la alcantarilla puede ser la visión del mundo
la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos”
Alejandra Pizarnik



Entre barrotes de sombra
e intersticios de luz leo,
o trato de hacerlo,
una epístola inconclusa.

Voy sentado, acurrucado,
en la maletera de un station wagon
de placa dudosa y año tardío.

Los incontables postes,
de madera y polilla algunos
de inmóvil concreto otros,
apuntalan mi paradoja nocturna.

Una sucesión de luz mortecina
y tierna sin embargo
conmueve mis entrañas:
ilusión que en mí germina.

La luna cubre -o pretende hacerlo-
mi soledad de cactus
el tieso deshielo de mi rictus.

Con algo de sudor y mucho de frío
logro hacerme de un diminuto parche
para curar esta cordura,
para este abismo y su denso vacío.

La luna que atraviesa
mi tristeza y tu gentileza,
no es luna de station wagon,
es la luna
de mi denso desconsuelo.
Apoyo mi espalda
en un respaldar que no me corresponde.
Atrapo sin embargo
los cabellos de una muchacha
una queja y sendas quimeras.

Flores pequeñas danzan en tu frente
tímidas vocales en boca del infante.
Susurro lo que pierdo
el abandono crucial e irreversible.
Dormita el miedo
de nombrar
aquello que ya no existe.

Contemplo mi saco beige
gastado y arrugado como el tiempo.
Su lento abrigo
sustituye a tu mirar,
esa dulce estancia (distancia)
que a penas esquivo.

En el acto
añoro el cielo amado,
un nombre que siempre callo y nunca olvido.

Mientras escribo para no ver la flor
que el viento riega en tu ventana
una libélula -tu ausencia-
eclipsa toda luz en mi verdor.
Tus manos de nieve joven
asoman al umbral de una promesa…
Cartas, Fotos, Cenizas y Despojos.

En el acto
añoro el cielo amado,

un nombre que siempre callo y nunca olvido…



Escrito por Marx Espinoza Soriano, Perú

1 comentario:

Marta Alicia Pereyra Buffaz dijo...

Bellos y melancólicos versos.