13 de abril de 2012

El viejoven | Fernanda Montoya, Chile

Katequil, Daniel Cotrina, Acuarela, 2010


Como la vejez,
un rostro visible me vino a visitar
idéntico a la tristeza del mundo
más cercano que el retrato de un amigo dispuesto en un velador,
y más amigable que el descaro de los números
“eres como el desafío de un siglo”
como la vejez
un poco sollozando la grieta en la cara 
apenas un fragmento de hastío
mínimo frente al tiempo
conocedor de todas las cosas
y los astros malsanos
como una manzana más roja que la distribución de la sangre
me vinieron a mordisquear el veneno.
Qué puede afligirnos aquí abajo
si anhelando miramos hacia el cielo,
en medio de puras trompetas
¿tan mortales somos?
al menos podemos jugar con nuestra tentación voluptuosa
el destello lo perdieron los dioses después de habernos tejido
vivieron arrepentidos para siempre
y todo se debate en un azar de celos y recelos,
los pies cambiantes sin aviso
las uñas rasguñando un aire inocente 
—pero la poesía—
el monumento
que se erige como fuente
para los sedientos de una persistencia
—si quiera una pizca de gloria—
mientras en el mundo haya alguien que sufra
que duela
sin saber,
como el rostro del niño a mi lado
ahí estará la poesía
como la simulación de un poder en la tierra
una eternidad para los hombres
en medio de este siglo de manos.

Fernanda Simón Montoya, chilena, 20 años, estudiante de Letras. Trabaja en práctica electiva de investigación, practica danzas y actualmente trabaja en su primer libro de poemas.


Daniel Cotrina Rowe. Pintor (Cajamarca, Perú) con exhibiciones dentro del Perú; y en países como: Estados Unidos, Alemania, Brasil, Ecuador, Chile. Su obra es parte  de la colección del Museo de la Solidaridad Salvador Allende en Chile y  colecciones privadas como de Ramon Miramontes Board Member of Pasadena Unified School District, en California Estados Unidos; y otras en España, Canada, Holanda, Alemania.


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